
El arriendo de finca raíz ha emergido como una actividad crucial y rentable en Colombia, donde el 40,2% de la población vive bajo esta modalidad, ya sea alquilando directamente con el propietario del inmueble o a través de una inmobiliaria.
De acuerdo con el último Informe de Oferta de Mercado Inmobiliario presentado por Fedelonjas, la función de alquiler toma protagonismo en la vida de numerosos colombianos, quienes se benefician de la estabilidad económica proporcionada por las rentas mensuales recibidas de sus inquilinos.
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La Ley 820 de 2003 regula aspectos fundamentales de los contratos de arrendamiento y establece derechos y deberes para ambas partes, así como las normativas sobre deslindes y aumentos de precios.
La legislatura colombiana estipula, según el artículo 18 de dicha Ley, que el valor del precio mensual de arrendamiento no podrá exceder el 1% del valor comercial del inmueble. Sin embargo, la estimación de dicho valor comercial no puede ser superior al doble del avalúo catastral vigente.

Según la ley, si una casa o un predio está avalado en $300.000.000, el canon de arrendamiento máximo debería ser de $3.000.000.
Esta ley también dispone que el canon de arrendamiento puede ser fijado en cualquier moneda extranjera, siempre y cuando el pago se realice en moneda legal colombiana utilizando la tasa de cambio representativa del mercado vigente al momento de la contratación, a no ser que se acuerden distintas condiciones.
De acuerdo con el Informe de Oferta de Mercado Inmobiliario de Fedelonjas, Bogotá y Antioquia lideran la oferta de viviendas en alquiler con áreas entre 40 y 60 metros cuadrados. En Bogotá, el 52,7% de los hogares viven en alquiler, concentrándose principalmente en estratos 3 y 4, donde el área promedio de las unidades es de 51,4 y 52,4 metros cuadrados, respectivamente. Los precios por metro cuadrado en estos estratos son de aproximadamente $21.546 y $32.156.
En Antioquia, la mayoría de las viviendas en alquiler se encuentran también en los estratos 3 y 4, con áreas promedio de 53,3 y 54,5 metros cuadrados y precios de $23.891 y $30.026 por metro cuadrado.
Este fenómeno es especialmente relevante ahora que el porcentaje de hogares arrendatarios en Colombia alcanzó el 40,2%, superando el porcentaje de propietarios, que es del 39%. En las cabeceras municipales, esta cifra llega al 47,6%, lo cual plantea la necesidad de aumentar la construcción de nuevas unidades habitacionales para satisfacer la alta demanda y reducir las presiones sobre los precios del alquiler.
A nivel económico, el arrendamiento efectivo ha aumentado un 4,88% hasta julio, una cifra significativamente inferior a la inflación nacional, que se sitúa en 6,68%, según informó Fedelonjas durante el 39 Congreso Nacional de Fedelonjas llevado a cabo en Pereira.

Mario Andrés Ramírez, presidente de Fedelonjas, destacó la importancia de esta tendencia en el mercado de bienes raíces. “La mayor cantidad de oferta de vivienda en alquiler está en unidades entre 40 y 60 metros de área. Este es un tema de alta relevancia ahora que el porcentaje de hogares arrendatarios llegó al 40,2% y pasó a ser el tipo de tenencia predominante en el país”, explicó Ramírez.
El arriendo en Bogotá
Bogotá enfrenta un reto creciente para sus residentes: los costos del arriendo de vivienda han experimentado un significativo incremento en los últimos meses, según revela un análisis del portal inmobiliario Fincaraíz El costo promedio del alquiler en la capital ronda actualmente los $1.770.000 pesos, una cifra que varía considerablemente según la zona y el tipo de vivienda.
El portal detalla que el precio del arriendo en Bogotá está influenciado por varios factores, siendo el tamaño y la antigüedad de la propiedad determinantes clave. Los apartamentos más grandes suelen tener alquileres más elevados debido a la creciente demanda de espacios adicionales.
Por otro lado, las propiedades nuevas tienden a ser más costosas no solo por su tamaño, sino también por sus acabados modernos y mejores condiciones estructurales.

Asimismo, las propiedades más antiguas tienden a tener precios más accesibles, excepto cuando han sido renovadas y mejoradas significativamente. Factores adicionales como la ubicación y el estado general del inmueble también juegan un papel crucial.
Las zonas céntricas o aquellas con buena infraestructura y servicios públicos de calidad pueden elevar el precio del arriendo, independientemente del tamaño o antigüedad de la vivienda.
Fincaraíz identifica barrios como Carabelas, Ismael Perdomo y Laguneta, donde los precios fluctúan entre $500.000 y $600.000 pesos. Estas áreas representan una opción viable para quienes buscan reducir los costos de alojamiento sin salir de la ciudad.
En contraste, barrios con un costo de arriendo moderado incluyen Centenario, Álamos, Madelena, La Igualdad, Fontanar y Santa Isabel, donde los precios se sitúan alrededor del millón de pesos.
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