
En la madrugada del 10 de agosto de 2024, el firmante del acuerdo de paz Rigoberto Ordoñez Bastidas fue asesinado en la vereda El Azul, ubicada en la inspección de Siberia, municipio de Orito, Putumayo. Ordoñez Bastidas, que se encontraba en proceso de reincorporación, fue atacado en cercanías a la escuela de la zona, en un acto que generó profunda preocupación en las organizaciones defensoras de derechos humanos.
La Defensoría del Pueblo había alertado previamente sobre el riesgo que enfrentan los firmantes del acuerdo de paz en la región, en particular debido al interés de los actores armados ilegales en el conocimiento del territorio que estos excombatientes poseen. En su Alerta Temprana AT 022/22, la Defensoría señaló que la lenta estabilización económica de los firmantes, junto con el éxito limitado de algunos procesos de reincorporación, provocó una dispersión de esta población, debilitando el tejido colectivo entre los excombatientes.
PUBLICIDAD
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Facebook.

La zona donde ocurrió el asesinato es conocida por la presencia de varios grupos armados ilegales, incluyendo los Comandos Bolivarianos de la Frontera Segunda Marquetalia, el Frente Carolina Ramírez del Bloque Amazonas, el Frente Raúl Reyes, así como bandas locales, lo que incrementa la vulnerabilidad de los firmantes que intentan rehacer sus vidas en estos territorios
Este trágico hecho ocurrió apenas dos días después del asesinato de otro firmante de paz, Elider Antonio Díaz Arias, en el municipio de Fonseca, La Guajira. Conocido en su época como guerrillero de las Farc con el alias de ‘Oliverio Rincón’, era un líder kankuamo de 38 años y miembro de la mesa étnica de Fonseca. Su asesinato ocurrió en la mañana del 8 de agosto, cuando regresaba a su vivienda tras dejar a su hija en el colegio.
PUBLICIDAD
Fue atacado a tiros en el barrio San Agustín, donde residía, y falleció en el lugar debido a la gravedad de las heridas. Díaz estaba asociado a la Cooperativa Multiactiva para la Paz de Colombia (Coompazcol), la cual expresó su profundo dolor y condena por este crimen, destacando que “nos enluta su muerte y no podemos superar este doloroso momento, mientras sigan asesinando a líderes y firmantes”. Con la muerte de Elider Díaz y Rigoberto Ordoñez, ya son 422 los firmantes del acuerdo de paz asesinados en Colombia.
¿Y la Paz?
Los asesinatos de firmantes del Acuerdo de Paz, como los recientes casos de Rigoberto Ordoñez Bastidas y Elider Antonio Díaz Arias, tienen profundas consecuencias sociales que afectan tanto a las comunidades locales como al proceso de paz en Colombia. Estos crímenes no solo arrebatan la vida de quienes apostaron por la paz y la reconciliación, también socavan la confianza en el Estado y en la viabilidad de la reintegración de excombatientes a la sociedad civil.
PUBLICIDAD

A nivel social, estos asesinatos generan un impacto devastador en las comunidades donde los firmantes intentan rehacer sus vidas. Muchos de ellos son líderes comunitarios que, al reincorporarse, se involucran en proyectos sociales, cooperativas y actividades que buscan reconstruir el tejido social en las zonas más afectadas por el conflicto. La pérdida de estos líderes rompe la continuidad de estos esfuerzos y crea un vacío en la comunidad, debilitando la cohesión social y dejando a las poblaciones más vulnerables aún más expuestas a la influencia de grupos armados ilegales.
Además, el miedo y la incertidumbre que estos asesinatos provocan en otros excombatientes pueden llevar a un repliegue de sus actividades de reintegración. Aquellos que ven amenazada su seguridad personal podrían optar por abandonar los proyectos colectivos y buscar refugio en la clandestinidad o en actividades ilícitas, lo que representaría un retroceso en el proceso de paz y reintegración.
PUBLICIDAD

Estas muertes también envían un mensaje de intimidación y represión a otros firmantes del acuerdo, lo que podría desincentivar la participación de más excombatientes en programas de reintegración. La falta de garantías de seguridad y protección estatal refuerza la percepción de que el compromiso con la paz puede llevar a un riesgo mortal, lo cual es profundamente desalentador para aquellos que buscan dejar atrás el pasado violento.
Finalmente, a nivel nacional, estos asesinatos erosionan la confianza en el proceso de paz y en la capacidad del gobierno para proteger a quienes han decidido dejar las armas. Cada vida perdida es un golpe a la legitimidad de los esfuerzos de reconciliación y pone en evidencia las debilidades estructurales del Estado para garantizar la seguridad y los derechos humanos en regiones históricamente afectadas por la violencia.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Francisco Barbosa se despachó contra el petrismo por criticar las designaciones de De la Espriella: recordó que Petro cambió de ministros “cada 22 días”
El exfiscal afirmó que algunas de las personas que hicieron parte de la administración saliente no tenían la formación adecuada para sus cargos

Resultado Chontico Noche: números ganadores del último sorteo hoy, viernes 24 de julio de 2026
Este sorteo es uno de los juegos más populares en el sur de país, gracias a su estilo sencillo y ofrece varias oportunidades de ganar

Sebastián Montoya saldrá desde la ‘pole position’ en la carrera sprint del Gran Premio de Hungría de la Fórmula 2
El colombiano, decimosexto en la sesión antes de su vuelta final, se metió en el ‘top ten’ por el margen más estrecho y aprovechó la inversión de grilla para liderar la carrera sprint del Hungaroring

Iván Cepeda insiste en que Abelardo de la Espriella no es presidente electo: “Embajador plenipotenciario”
El excandidato presidencial insistió en cuestionar la ciudadanía estadounidense de Abelardo de la Espriella y afirmó que su papel de mandatario sería, en cambio, el de un “tramitador de órdenes”

Tolima vs. Junior de Barranquilla: hora y dónde ver el debut del bicampeón de la Liga BetPlay
Los rojiblancos, que sueñan con el tricampeonato en diciembre, visitan a un cuadro Pijao, que arranca proceso con el técnico Sebastián Oliveros



