
Dos años y cinco meses han pasado desde que inició la invasión de Rusia a Ucrania, pero no hay que olvidar que, hasta entonces, el país liderado por Volodímir Zelenski superaba a Colombia en el Índice de Desarrollo Humano y el Ranking Doing Business que, de acuerdo con el portal especializado Datos Macro, “clasifica los países según la facilidad que ofrecen para hacer negocios”.
De ahí que soldados, exmilitares y colombianos con experiencia en el campo de batalla encontraran en la guerra contra Rusia una opción para mejorar su economía, pero también se conocen historias de compatriotas que, antes de la guerra, migraron a Ucrania para mejorar su estilo de vida.
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“Hombre, más de un conocido, más de un familiar allá en Colombia me ha escrito para preguntarme: ‘Oiga, Wilder, ¿usted está amañado allá en Ucrania? ¿Cómo es ese país?’ Hombre... si les contara. Miren qué hermosura, los parques son hermosos, las ciudades son hermosas, los campos son hermosos. Miren el lago, miren la vista que tengo en este momento. Acá lo feo es uno”, bromeó un compatriota que encontró en la Europa oriental su segundo hogar.
Wilder no solo encontró nuevas y más atractivas oportunidades de trabajo, también hermosos paisajes, ciudades modernas y ucranianos que le dieron la bienvenida sin importar qué:
“¿Las mujeres? Geniales ¿La calidad humana? Una cosa tremenda. Es un país resiliente, un país que, a pesar de la guerra, está firme y sigue siendo un país de brazos abiertos para los extranjeros. Acá nos acogen como familia, hay personas de todo el mundo y nadie es extraño”.
A pesar de la guerra, que ya completa 29 meses, dijo sentirse feliz de tener su domicilio en Ucrania, desde donde invitó a otros colombianos para realizar turismo por sus campos y ciudades, cuando la situación lo permita.
“La gente es hermosa, amable, la gente es una belleza ¿Cómo no va a estar amañado uno en un país de estos? Es una belleza y ojalá fueran a los campos pa’ que vieran las plantaciones de girasoles, de trigo ¿Qué si estoy amañado acá? Ave María, home. Ojalá pudieran venir un día a turistear, a ver cosas bonitas, cosas hermosas”, insisitó.
De actor a mercenario: la historia del colombiano Alejandro Guerrero que viajó para combatir en Ucrania y mejorar su situación económica
Colombianos que se han sumado a las filas del ejército ucraniano enfrentan serias dificultades y riesgos, según advertencias en redes sociales y testimonios directos. Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, varios nacionales aceptaron enlistarse motivados por salarios superiores a los que recibirían trabajando en Sudamérica. Sin embargo, algunos han fallecido en combate, y otros han comenzado a disuadir a potenciales interesados en tomar estas ofertas.
Alejandro Guerrero, un actor colombiano de 50 años, es, quizás, el caso más reciente de este fenómeno global. Guerrero abandonó su carrera para unirse al conflicto debido a problemas económicos, según relató en entrevista con W Radio.

Según dijo, no fue reclutado, sino, a través de la recomendación de un amigo y la inscripción en la página de la legión extranjera ucraniana, decidió viajar a Europa. “Fui yo quien estaba en una situación compleja de trabajo en Colombia y a través de un amigo me comentó la oportunidad de trabajo en Ucrania”, dijo.
En esta entrevista para el medio citado sugirió que en Colombia, su carrera como actor se había vuelto insostenible económicamente, especialmente tras la pandemia. “No hay condiciones para decir que uno vive bien del arte”, lamentó, explicando que ese sería el motivo por el que decidió buscar oportunidades en el exterior.
A pesar de viajar, dice sentir miedo de manera constante, ante los peligros de sus misiones en guerra. Narró que su unidad está situada en una zona fronteriza bajo constante ataque de artillería y que él y sus compañeros apenas pueden descansar de vez en cuando en refugios provisionales.

El actor mencionó también varias condiciones desfavorables en los contratos para los combatientes extranjeros. Sostuvo que los acuerdos no garantizan una cifra específica de pago y los obligan a permanecer un mínimo de seis meses en la frontera.
En su caso, le ofrecieron inicialmente 3.000 dólares como mensualidad, pero la realidad es que solo recibe 500 dólares si su misión no se completa con éxito, con todo y la alta tasa de mutilaciones y muertes entre los combatientes: “Hace 15 días un colombiano perdió brazos y piernas, otro perdió las piernas”, recordó, con impotencia, pero esperanza de regresar a Colombia y mejorar su economía.
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