
El recuerdo de la tragedia aún persiste en Bojayá, un remoto rincón del Chocó, donde el 2 de mayo de 2002 el horror se apoderó de ese lugar. Es así como se cumplen 22 años del atentado perpetrado por el frente 58 del Bloque Noroccidental de las Farc-EP que cobró la vida de 74 personas tras la explosión de un cilindro bomba.
Un grupo de paramilitares, surcando las aguas del río Atrato en varias lanchas, llegaron a las poblaciones de Vigía del Fuerte y Bojayá, dos regiones situadas en las orillas opuestas de este caudaloso afluente. Este lugar estratégico era tradicionalmente controlado por la guerrilla de las Farc. Pero los paramilitares sortearon sin contratiempos los puestos de control y retenes del ejército, como lo revela una investigación de Naciones Unidas.
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Los enfrentamientos entre el frente 58 de las Farc y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desataron el 1 de mayo en Vigía del Fuerte, extendiéndose rápidamente a Bojayá. Los habitantes, que buscaron refugio, se aglomeraron en lugares sagrados como la iglesia, la casa de las Misioneras Agustinas y la casa cural; sin embargo, incluso estos santuarios no fueron respetados.
La guerrilla empleaba morteros adaptados para lanzar pipetas de gas cargadas de explosivos y metralla. Una de esas pipetas, lanzada hacia las 10:30 de la noche, perforó el techo de la iglesia, donde cerca de 300 personas se resguardaban.
El saldo de esta masacre fue devastador: 79 personas perecieron en la iglesia, incluidos 41 mujeres y 38 hombres, la mayoría menores de 18 años. Dos bebés perdieron la vida en el vientre de sus madres, mientras que otro nació y murió en medio de los hechos. Además, otras 13 personas perdieron la vida de manera violenta antes o después del ataque.

La tragedia desencadenó un éxodo masivo. La mayoría de los habitantes huyeron hacia Vigía del Fuerte o la capital departamental, Quibdó. Solo en mayo de 2002, se estima que unas 5.771 personas abandonaron Bojayá y sus alrededores en busca de seguridad y refugio.
Cuatro meses más tarde, comenzó el retorno gradual, acompañado de una ayuda gubernamental caótica y desorganizada. A pesar de la tragedia, el gobierno y los militares rechazaron la investigación realizada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre los hechos.
La gobernadora del Chocó habló del pasado de Bojayá
Ante el recuerdo de episodio en Colombia, la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, habló de la memoria de aquellos días. En una declaración, destacó que el territorio sigue marcado por la presencia de minas antipersona y la violencia que no da tregua. “No es un capítulo cerrado”, afirmó.
En palabras de la gobernadora, “el hecho de que hoy el territorio esté minado, el hecho de que hoy las comunidades que hacen parte de las zonas limítrofes con el río Bojayá se encuentran asentadas, y la violencia que sigue azotando a nuestro territorio a causa de la misma presencia de los grupos”.
La conmemoración de estos 22 años de la masacre de Bojayá coincide con la realidad actual del Chocó. Según la gobernadora, alrededor de 50 mil personas se encuentran confinadas en medio del conflicto que persiste en la región. Los enfrentamientos entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Farc han cobrado la vida de civiles inocentes, jóvenes que, como lamenta la gobernadora, “no tenían ningún antecedente” y cayeron víctimas de las minas antipersona en el municipio de Sipí.

La gobernadora enfatizó que estas actividades estarán centradas en honrar la memoria de las víctimas y fortalecer la educación en la región. Entre los eventos planificados, se destaca el lanzamiento del programa “Sonidos para la Paz”, un acto simbólico que busca recordar a las víctimas y promover la no repetición y el no olvido.
Mientras tanto, la senadora María Fernanda Cabal, del partido Centro Democrático, utilizó las redes sociales para recordar la masacre y condenar la impunidad de los perpetradores. En un mensaje, lamentó la pérdida de más de 70 civiles, incluyendo niños, y criticó la impunidad que aún prevalece entre los terroristas.
Sin embargo, el recuerdo de la masacre también sirvió como punto de partida para reflexiones políticas. La senadora María Fernanda Cabal, del partido Centro Democrático, utilizó sus redes sociales para recordar el evento y condenar a los responsables.
En su mensaje, lamentó la impunidad que, a su juicio, aún prevalece entre los miembros de las disidencias de las Farc involucrados en el ataque. “Hoy los terroristas siguen en la impunidad”, escribió.

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