Reforma a la salud: conozca lo bueno, lo malo y lo feo de la polémica iniciativa de Gustavo Petro

El 16 de febrero inician las sesiones ordinarias en el Congreso de la República y el Gobierno y gremios no han podido llegar a consensos con el proyecto de ley, debido a que cada vez hay más divisiones al respecto

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Con la reforma a la salud desaparecerían las EPS - crédito Carlos Ortega/EFE
Con la reforma a la salud desaparecerían las EPS - crédito Carlos Ortega/EFE

El Congreso de la República de Colombia inicia el 16 de febrero sesiones ordinarias, cumpliendo con la modificación del artículo 138 de la Constitución Política mediante acto legislativo firmado el 6 de julio de 2023.

El periodo de sesiones ordinarias será instalado por el presidente del senado, Iván Name, del Partido Verde, la vicepresidenta de la Corporación, María José Pizarro, de la coalición Pacto Histórico, el segundo vicepresidente, Didier Lobo, del Partido Cambio Radical, y el secretario general, Gregorio Eljach.

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Durante este período de sesiones ordinarias se dará especial atención a la citación de varios ministros del despacho debido a la baja ejecución presupuestal del año pasado, la cual solo alcanzó un 30% en obras de infraestructura vial en diversas regiones del país. Asimismo, se examinará detenidamente la escasa inversión social en Amazonas, Caquetá, Putumayo, Vaupés, La Guajira y Arauca.

Entre los proyectos de ley a debatir también estarán las reformas sociales del Gobierno de Gustavo Petro. Una de ellas será la de la salud. Al respecto, la abogada Daniela Arbeláez Galeano, asociada en Holland & Knight y profesora de Finanzas Públicas en la Universidad del Rosario, indicó a Infobae Colombia lo bueno, lo malo y lo feo de este proyecto de ley.

Lo bueno:

  • El enfoque preventivo en materia de salud hacia el cual apunta la reforma.
  • El modelo propuesto permite reducir a largo plazo el costo del sistema, al buscar un modelo de atención preventivo en lugar de ser correctivo.
  • El interés en desarrollar un esquema de salud a nivel territorial. Esto se traduce en la creación de nuevas estructuras dentro del sistema, cuyo objetivo es el de aplicar las políticas públicas en salud adecuadas a la realidad territorial, focalizándolas y priorizando una efectiva prestación de los servicios, reduciendo con esto el cierre de brechas e inequidades en salud que existe en el país fuera de las grandes ciudades del país.
Daniela Arbeláez Galeano, abogada asociada en Holland & Knight y profesora de Finanzas Públicas en la Universidad del Rosario, explicó el papel crucial que tendrá el Congreso de la República con la reforma a la salud - créditos Holland & Knight y Luisa González/Reuters
Daniela Arbeláez Galeano, abogada asociada en Holland & Knight y profesora de Finanzas Públicas en la Universidad del Rosario, explicó el papel crucial que tendrá el Congreso de la República con la reforma a la salud - créditos Holland & Knight y Luisa González/Reuters

Lo malo:

  • El modelo planteado puede afectar la atención a los usuarios en la medida que la reforma no plantea con claridad quién asumirá el rol que las EPS cumplen hoy en día, ni quién se haría responsable ante la falta de atención y prestación de los servicios.
  • Lo mismo ocurre con respecto de aspectos operativos como la articulación entre la red de prestadores de los servicios, la gestión del riesgo en salud, el pago de incapacidades y de las licencias de maternidad.
  • El hecho de la administración centralizada de recursos y de que la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) se constituya como el único pagador de todo el sistema. Esto podría generar un cuello de botella en materia de pagos y consecuentemente en la prestación de servicios.
  • No se prevé un periodo de transición entre el modelo actual de salud y el propuesto. Simplemente, se prevén dos años para que las EPS se transformen o se liquiden, lo que deja en vilo cómo se garantizará la prestación de los servicios y quién y cómo asumirá la prestación de los servicios de salud y la atención a pacientes durante el periodo de transición que claramente existiría al cambiar el modelo y los actores del sistema.

Lo feo:

  • La falta de consenso entre el Gobierno, el gremio de los prestadores de servicios en salud y los partidos políticos, así como el desconocimiento de los usuarios respecto de lo que podría pasar con el sistema de salud.
  • Esa falta de consenso es lo que ha dificultado no solo conciliar el clausulado de la reforma, sino también ha dificultado que exista voluntad de todos los sectores involucrados de llegar a un esquema que recoja las propuestas del Gobierno, así como las preocupaciones del gremio de los prestadores de salud y las EPS.
  • El tema presupuestal y de déficit respecto del sistema de salud genera una dificultad más, ya que aún no se ha planteado de manera clara por los promotores de la reforma cómo se financiaría el proyecto, ni cuáles serían las fuentes de recursos que lo soportarían.