Estudiantes en la Comuna 13 de Medellín están a la deriva por posible negligencia de la alcaldía

En total serían 460 estudiantes de la Institución Educativa Stella Vélez Londoño los que no han podido retornar a las instalaciones de su colegio tras un problema en su infraestructura que se presentó a mediados de 2022

Guardar
Los estudiantes de la Institución
Los estudiantes de la Institución Educativa Stella Vélez Londoño han recibido clases en el salón parroquial de la Iglesia de Santa Ana durante los últimos meses. Foto: Institución Educativa Stella Vélez Londoño/ Facebook

Un total de 460 estudiantes de primaria de la Institución Educativa Stella Vélez Londoño, en el barrio La Quiebra, ubicado en la Comuna 13 de Medellín, están viviendo un verdadero calvario. Un año después de que la infraestructura de la escuela atravesara algunos problemas, los menores tuvieron que recibir clases en un lugar no apto para ello y claman por regresar a sus habituales aulas de estudio.

Dentro de los inconvenientes por los cuales los menores no han podido regresar a su acostumbrado sitio de estudio está la falta de reparaciones en el sitio, así como la negativa de la Alcaldía de Medellín para pagar los servicios públicos. Dichos problemas se remontan a agosto del 2022, cuando el derrumbe de una estructura cercana generó la caída de un muro en la escuela en medio de una temporada de fuertes lluvias.

Tras el suceso, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) ordenó desalojar la institución ante la constante amenaza de un hipotético colapso. Dicha medida obligó a las directivas de la institución a buscar alternativas que permitieran a los niños continuar con sus estudios a pesar de las adversidades.

Ante ello, líderes comunitarios de la Comuna 13 y la parroquia Santa Ana, encabezados por el padre Óscar Colorado, ofrecieron a miembros de la Secretaría de Educación distrital las instalaciones de la Junta de Acción Comunal y el salón parroquial como aulas provisionales. Esta propuesta fue hasta el momento en el que finalizaran las reparaciones necesarias en la escuela por parte de la alcaldía.

Inicialmente, el acuerdo se basaba en que desde la entidad que dirige Daniel Quintero encontrarían alternativas para asumir el pago de los servicios públicos, así como del arriendo del lugar en el cual está ubicado el colegio. Sin embargo, meses después de que se registrara el derrumbe que afectó la estructura de la institución educativa, desde la alcaldía no han respondido adecuadamente.

Tan solo se han realizado unos estudios en el colegio, no se han dado fechas para el comienzo y la entrega de las obras, manteniendo el rumbo de dicho procedimiento en vilo. La situación ha generado la molestia no solo de los padres de familia, sino de las personas que brindaron su ayuda en un principio para que no se suspendieran las clases.

Es el caso de los encargados de la Junta de Acción Comunal y el padre Óscar Colorado, quienes completarán próximamente un año asumiendo dichas responsabilidades, las cuales corresponden directamente a la alcaldía. La situación llegó a un punto tal que las clases tuvieron que ser suspendidas y no se sabe cuando retornarán, según un comunicado que recibieron los padres de familia de los estudiantes.

El panorama para los estudiantes es crítico, teniendo en cuenta que enfrentaron casi dos años de ausencia en las aulas tras la pandemia y nuevamente repiten la misma situación, pero por negligencias de la alcaldía, que no emite respuestas claras frente a una posible solución.