El piano de Oyarbide y un almuerzo en Recoleta

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(Maximiliano Luna)
(Maximiliano Luna)

Mientras la peluquera que tiñó su pelo de rubio platinado empezaba un raid mediático, tras la primera declaración en Tribunales, el ex juez Norberto Oyarbide se fue a almorzar con amigos a un restó del que es habitué entre Retiro y su Recoleta.

Todavía no había dado las dos entrevistas a Baby Etchecopar, ni había llorado al aire, ni había blanqueado que se sentía amenazado ni tampoco que el fin de semana en que murió Néstor Kirchner cerró la causa por enriquecimiento ilícito tras una charla con Javier Fernández y Jaime Stiuso. Todo eso lo contó en la ampliación de su declaración ante el juez Claudio Bonadio a su propio pedido el jueves.

Antes, el miércoles, pasó por Comodoro Py y negó haber recibido dinero a cambio de su firma en los expedientes que involucraban a los Kirchner. Ese día, el 8, mientras en el Senado se debatía el aborto, el ex juez almorzó con amigos y según testigos hasta habría tocado el piano. Dicen que recibió un llamado y un vecino de mesa asegura haber oído que el llamado provenía del despacho del juez y que hasta comentó que lo había felicitado por su declaración.

El jueves Oyarbide pasó de la calma al llanto y volvió a Comodoro Py, pidió custodia y el viernes habló desde su portero eléctrico: anunció que no saldría por un mes.