Las condiciones climáticas adversas que enfrenta el sector agropecuario durante el proceso de producción provocan un altísimo grado de incertidumbre sobre el resultado final de la actividad. Sin lugar a dudas, la disponibilidad de agua, en la cantidad justa y en el momento oportuno, es uno de los factores primordiales para obtener buenos resultados en las cosechas.

Los expertos sostienen que la vulnerabilidad de diferentes áreas productivas a distintos riesgos y procesos de degradación y afectación derivados del clima tiene una creciente importancia debido a dos situaciones confluyentes: por un lado, la intensificación y expansión de áreas productivas en el territorio del país, y por el otro, el incremento de la variabilidad climática y la ocurrencia de eventos extremos.

A partir de todo esto, la Subsecretaría de Agricultura de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, a través de la Oficina de Riesgo Agropecuario, monitorea las reservas en los suelos mediante un modelo de balance hídrico que tiene en cuenta también las características de los suelos, las diferentes fechas de siembra de los cultivos y los requerimientos hídricos en cada fase productiva.

Con este modelo se realizaron mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos que afectan a los principales cultivos en los períodos más vulnerables. Se trata de un análisis probabilístico de amenaza de sequías o excesos hídricos que impactan sobre la producción agropecuaria (soja, maíz, trigo, girasol, algodón y pradera), y que tiene en cuenta las condiciones climáticas de los últimos 30 años.

Para su aplicación en ganadería, se realizó una evaluación del riesgo de déficit o excesos hídricos para cada mes del año y considerando el consumo aproximado de una pastura natural.

Área de estudio

Inundaciones en Entre Ríos (NA)
Inundaciones en Entre Ríos (NA)

El área de estudio del proyecto está conformada por las provincias del noreste de nuestro país (NEA): Santa Fe, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero y Formosa. Sin embargo los análisis se llevaron a cabo para una región extendida, según las zonas de ajuste de los datos de los modelos climáticos usados.

La agricultura es extremadamente vulnerable al cambio climático. El aumento de las temperaturas termina por reducir la producción de los cultivos deseados y los cambios en los regímenes de lluvias aumentan las probabilidades de reducción de la producción a largo plazo. Aunque algunos cultivos en ciertas regiones del mundo pueden beneficiarse, en general se espera que los impactos del cambio climático sean negativos para la agricultura, amenazando la seguridad alimentaria mundial.

Los estudios sobre el clima futuro desarrollados en Argentina y publicados en la Tercera Comunicación Nacional (3CN-CC) a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, proyectan cambios importantes tanto en la cantidad y distribución anual de las lluvias como en las temperaturas, en vastas zonas productivas del país. Por otro lado, las proyecciones sobre el cambio climático futuro varían drásticamente según los distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero de acuerdo con las acciones de mitigación que lleguen a implementarse.

A nivel de planificación de políticas públicas se plantean numerosos desafíos en un entorno de incertidumbre. En una reciente conferencia de prensa realizada en la sede de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, se plantearon los siguientes interrogantes: ¿Qué variedades se adaptarán mejor a estos cambios futuros? ¿Los desarrollos genéticos deberían enfocarse a la resistencia a sequías o a excesos hídricos? ¿Se requieren inversiones en riego complementario para estabilizar los rendimientos? ¿Qué rotación de cultivos se adapta mejor a estos escenarios?

Con el objetivo de encontrar las mejores respuestas a estos desafíos, desde la Secretaría de Agroindustria se amplió el análisis de mapas de Riesgo de Déficit y Excesos Hídricos para cultivos de secano, teniendo en cuenta diferentes escenarios de cambio climático. Estos mapas permiten comparar niveles de riesgo en relación a la disponibilidad de agua para los cultivos de secano (maíz, soja, girasol, trigo y algodón) para el período 1980-2010 con los previstos para el futuro cercano (2015-2039), según dos escenarios de cambio climático, uno de emisiones moderadas de gases de efecto invernadero que considera algunas acciones de mitigación y otro más extremo que supone que se mantiene la tendencia actual de emisiones. Para este trabajo se utilizaron las series de datos meteorológicos revisadas y publicadas a partir de la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático.

Resultados y conclusiones

En este trabajo se evaluaron cambios en la precipitación esperada para cada mes del año, hallándose que en los meses de otoño se prevé un aumento en la precipitación de más de 30mm en casi todas las zonas en un escenario moderado (basado en las series de datos meteorológicos revisadas y publicadas a partir de la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático). El principal efecto de este aumento previsto para el futuro cercano en las lluvias otoñales determina un incremento del riesgo de excesos hídricos, por ejemplo, al momento de la cosecha de cultivos como soja.

Un monitoreo de la Subsecretaría de Agricultura de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, a través de la Oficina de Riesgo Agropecuario, determinó que para los meses de otoño, hay un aumento de riesgo de excesos hídricos al momento de la cosecha de cultivos como la soja
Un monitoreo de la Subsecretaría de Agricultura de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, a través de la Oficina de Riesgo Agropecuario, determinó que para los meses de otoño, hay un aumento de riesgo de excesos hídricos al momento de la cosecha de cultivos como la soja

Para la producción agrícola en general estos posibles excesos hídricos en otoño podrían justificar algunas acciones tendientes a mejorar la operatividad de la cosecha y la logística, a aumentar la captura y uso del agua a través de la incorporación de cultivos de servicio como verdeos de invierno o cultivos de cobertura, incorporar variedades resistentes a enfermedades de fin de ciclo, entre otras.

Por otro lado, si observamos las precipitaciones en el mes de noviembre, se prevé un aumento entre 10 a 100mm en casi todas las zonas excepto Formosa, norte de Chaco y oeste de La Pampa y algunos puntos del sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Las precipitaciones de noviembre aumentarán en casi todas las zonas, exceptuando Formosa, algunos sectores del sudeste de Buenos Aires, norte de Chaco, y oeste de La Pampa
Las precipitaciones de noviembre aumentarán en casi todas las zonas, exceptuando Formosa, algunos sectores del sudeste de Buenos Aires, norte de Chaco, y oeste de La Pampa

En este escenario se prevé más recarga de los perfiles en primavera en casi todas las zonas, lo que genera un impacto en maíces de fecha de siembra temprana, que podrían ver disminuido el riesgo de déficit hídrico excepto en la zona del sudeste de la Provincia de Buenos Aires. Ésta mejor condición para los cultivos agrícolas en general, podrían permitir incrementar estrategias que implican rotaciones más intensivas, uso de dobles cultivos, cultivos de servicio como verdeos de invierno o cultivos de cobertura.

Los resultados obtenidos permiten concluir que hay tanto aumentos como disminuciones previstas en los niveles de riesgo de déficit y excesos hídricos, dependiendo la zona y el momento del año en que el cultivo presenta mayor vulnerabilidad a estos riesgos.

El análisis diferenciado de cambios en el riesgo y la determinación de las causas (cambios en la precipitación o en la demanda hídrica) permitirá establecer políticas de planificación territorial tendientes a aprovechar nuevas áreas con menor riesgo para la diversificación de cultivos y técnicas de adaptación a las condiciones futuras en aquellas donde el riesgo se prevé en aumento, tales como cambios en las fechas de siembra, rotaciones más intensivas, cultivos de servicio, planificación de riego complementario y obras para gestionar los excedentes hídricos.