
Durante meses, generalmente alrededor de la hora de acostarse, el sonido de una canción de cuna se escuchaba en el vecindario de Ipswich, una ciudad costera de Inglaterra.
La letra resultaba familiar: "Está lloviendo, está lloviendo, el viejo está roncando".
Pero esa melodía no tranquilizaba a nadie, ni tampoco ayudaba a que los residentes durmieran.
Todo lo contrario.
Para muchos de los vecinos, la melodía se había convertido en una pesadilla.
"Es muy inquietante", decía Alice Randle, residente de Ipswich, en una entrevista reciente con el periódico londinense The Independent.
"La gente ha dicho que es como algo de Freddy Krueger", agregó ella refiriéndose al personaje principal de las películas de terror como Pesadilla en la calle del infierno.
El culpable, desenmascarado hace unos días, no fue Krueger ni ningún otro villano de historias de terror.
Pero para un aracnofobo, el verdadero malvado podría haber sido igual de aterrador.
Así es: era una araña.
Una investigación rastreó el sonido hasta un parque industrial cercano, donde un sistema de altavoces dentro de una unidad hacía sonar una grabación de una canción infantil. Se trataba de un sistema de alarma, diseñado para disuadir a posibles intrusos, según un informe de la BBC.
La alarma fue activada por arañas que llegaron ahí a través de una cámara conectada al sistema, según dijo un portavoz del parque industrial a la televisión británica, que también señaló que el sistema había resultado "muy exitoso" para ahuyentar a los intrusos. Ese portavoz no dio más detalles sobre por qué en esas instalaciones se seleccionó una canción de cuna para su prevención del robo.
Los empleados del parque explicaron a los periodistas británicos que bajaron el volumen tras saber que algunos residentes se habían quejado de la música.
The Ipswich Star, un diario local, informó que los residentes se quejaron repetidamente a sus funcionarios locales, quienes finalmente respondieron y rastrearon la fuente de la misteriosa canción.
Una mujer, a quien el periódico no identificó, señaló que llegó a escuchar la canción durante varias noches, a veces una sola vez, otras veces una y otra vez durante horas.
"Fue absolutamente aterrador", indicó a The Ipswich Star. "Lo escuché durante toda la noche, a la 1 de la madrugada, a las 4… era esporádico, a veces tocaba una vez, otras veces era una y otra vez. El otro día se reprodujo durante horas y era simplemente horrible".
Una mujer le dijo a la BBC que la primera vez que escuchó la canción fue "aterrador".
"Me sentía enferma y pensé: '¿Qué demonios fue eso?'", dijo ella.
Y fue por una buena razón.
Las letras, como las de muchas canciones de cuna, son más siniestras de lo que parece. La rima, una versión de la cual fue publicada en 1912, tiene una conclusión bastante oscura:
Está lloviendo. Está lloviendo. El viejo está roncando. Se golpeó la cabeza y se fue a la cama. Y no pudo levantarse por la mañana.
Pero el final de ocho patas de esta historia tiene más sentido.
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