Orson Welles es considerado uno de los artífices de Hollywood (Archivo)
Orson Welles es considerado uno de los artífices de Hollywood (Archivo)

En 1937, Orson Welles, se vio envuelto en una furiosa pelea con Ernest Hemingway. Imagínatelo: un matador con cara de bebé contra un toro.

Welles, el director de Ciudadano Kane, había ingresado en un estudio de la ciudad de Nueva York para narrar un documental sobre la Guerra Civil española escrito por el futuro ganador del Premio Nobel, Hemingway. Welles, que en aquel entonces tenía solo 22 años, sugirió algunos arreglos en el guión. Hemingway, considerando su prosa como oro inexpugnable, enrojeció de furia. Profirió palabras malsonantes y ambos empezaron a discutir dentro de la cabina de sonido.

Según el libro de Josh Karp de 2015, La última película de Orson Welles: la realización de 'Al otro lado del viento', los ánimos se enfriaron y Hemingway y Welles acabaron compartiendo una botella de whisky. Pero Hemingway, la melancólica encarnación del siglo XX de la masculinidad, quedó impresa en la imaginación del director. Décadas más tarde, cuando Welles se dispuso a culminar su propia y turbulenta carrera con una película, su guión se centró en un macho alfa sacado de la historia de vida de Hemingway.

La película Al otro lado del viento fue filmada por Welles entre 1970 y 1977. Aparentemente presenta una atrevida combinación de estilos cinematográficos, contenido sexual provocativo y una trama extraída de la propia carrera y vida de Welles, la película se ha convertido en una leyenda de Hollywood, pero sobretodo porque nadie, en realidad, la ha visto.

El proyecto final de Welles estuvo plagado de dificultades financieras. Después de su muerte en 1985, se convirtió en objeto de batallas legales entre su círculo íntimo sobre los derechos de la película. El video finalmente terminó en una bóveda de París, según un artículo de Vanity Fair.

Pero ahora la película perdida de Welles está a punto de ser lanzada 48 años después de que el famoso director la comenzara a rodar. Resucitada financieramente por Netflix, la cinta estará disponible en Netflix el 2 de noviembre.

Hace poco, se presentó un primer avance del largometraje, lo que desató la emoción en el mundo cinematográfico sobre el producto final de uno de los grandes de la industria.

En 1970, Welles había pasado décadas intentando reproducir sin suerte el éxito artístico de su debut, Ciudadano Kane. Tal y como relata Karp, después de vivir durante años en Europa, el director regresó a Hollywood, y se encontró desfasado con una casta más joven de intrépidos cineastas. Él concibió una película sobre un anciano director que regresa a Hollywood después de vivir durante años en Europa, solo para encontrarse con nuevos cineastas muy diferentes a su manera de ver la industria.

Orson Welles y Ernest Hemingway (Archivo)
Orson Welles y Ernest Hemingway (Archivo)

Toda la película tendría lugar en el transcurso de un solo día, el último día de la vida del director.

"Vamos a filmar sin guión", explicó una vez Welles a un grupo de posibles auspiciadores financieros. "Conozco toda la historia… pero lo que voy a hacer es reunir a los actores en cada escena, contarles lo que ha pasado hasta el momento… y creo que encontrarán aquello que es verdadero e inevitable".

Welles comenzó a hacer realidad su proyecto. Karp reveló que alquiló un espacio a MGM por solo USD 200 ya que fingió que su equipo eran estudiantes de cine de la Universidad de California en Los Ángeles. El director filmó durante tres años antes de llegar a escoger a su protagonista y recurrió al famoso director de Hollywood John Houston.

"Es una película sobre un director bastardo. Se trata de nosotros John. Es una película sobre nosotros", le dijo a Houston.

Pero el dinero era un problema constante para el proyecto. Peter Bart se dio cuenta que un auspiciante español había desaparecido. La familia del Sha de Irán intervino, pero cuando el liderazgo de ese país estuvo en peligro por la revolución iraní de 1979, esta fuente financiera también se fue.

Hasta su muerte, Welles luchó por conseguir el dinero suficiente para terminar la película. Después del fallecimiento del director, las imágenes de Al otro lado del viento se convirtieron en décadas de disputas legales, según Vanity Fair. La hija de Welles, Beatrice, una productora europea, y Oja Kodar, la actriz croata que era socia de Welles en el momento de la muerte y que coescribió el guión de la película con el director, lucharon por los derechos.

Sin embargo, todos estos problemas se resolvieron en marzo de 2017 cuando Netflix firmó el contrato para financiar la postproducción.

"Tenemos la sensación de estar en un lugar donde podemos ayudar desde una perspectiva puramente cinéfila", señaló Ian Bricke, director de adquisición de contenido de Netflix, a la revista Vanity Fair en mayo. "Esto pareció una oportunidad para usar nuestra plataforma y nuestra audiencia para hacer que Orson Welles llegue a más de 115 millones de hogares".