La firma Virgin Galactic está más cerca de concretar su objetivo de transportar a los primeros turistas espaciales

Por Christian Davenport

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Richard Branson está un pasó más cerca de llegar al espacio. Hace poco, Virgin Galactic, la compañía que fundó hace más de una década con el objetivo de llevar turistas al límite del espacio y regresar, realizó otro vuelo de prueba sobre el Desierto de Mojave en California.

El SpaceShipTwo, un avión espacial, se volvió supersónico por segunda vez, encendiendo su motor por solo 31 segundos. Pero eso fue suficiente para impulsar el vehículo a una altitud de casi 35 kilómetros y una velocidad de casi el doble de la velocidad del sonido.

La compañía planea tener otro vuelo de prueba en unas seis semanas más o menos y luego podría intentar llegar al límite del espacio en el próximo vuelo, pero eso dependerá de cómo se comporte el vehículo en los vuelos de prueba.

Virgin Galactic, que cobra USD 250.000 por boleto, tiene unas 700 personas inscritas para volar, y Branson ha dicho que estaría entre los primeros en irse. Para prepararse para su vuelo, que según dijo podría llegar este año, el piloto de 67 años comentó que ha estado haciendo bicicleta, jugando tenis por la mañana y por la noche, y pasando tiempo en una centrifugadora para acostumbrar a su cuerpo a las fuerzas gravitacionales adicionales que los pasajeros experimentarían en el SpaceShipTwo.

Blue Origin, la compañía espacial propiedad de Jeff Bezos, también pretende realizar sus primeros vuelos de prueba con personas para finales de este año (Bezos es dueño de The Washington Post).

Branson dijo que esperaba que las compañías "tendrían una persona en el espacio al mismo tiempo" pero apuntó que "no están en una carrera para llegar al espacio… lo único que importa al final es que todos están seguros y bien".

Comentó que algunos de sus clientes también han expresado el interés en volar con Blue Origin, que aún no ha fijado un precio. "Cuantas más naves espaciales se construyan, mejor será el precio, y cuanto más grande sea el mercado, más recursos tendremos que invertir Jeff y nosotros en cosas emocionantes en el espacio".

Branson ha estado tratando de llegar al espacio durante años, desde que adquirió los derechos de la tecnología de la nave espacial de Paul Allen, el cofundador de Microsoft, que en 2004 respaldó una empresa que voló un vehículo más allá del borde de 100 kilómetros del espacio. Desde entonces, Branson ha estado persiguiendo su propia misión para construir un vehículo aún más grande que sea capaz de transportar hasta seis pasajeros y dos pilotos hasta el borde del espacio, donde disfrutarían flotando alrededor de la cabina y contemplarían las vistas de la Tierra desde arriba.

Pero el programa ha tenido múltiples reveses. El cronograma se ha retrasado durante años. Y en 2014, una versión anterior de SpaceShipTwo se desmontó a mitad de camino, matando al copiloto, Michael Alsbury.