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En el primer estudio demográfico de tendencias en cirugías de cambio de género en Estados Unidos, los analistas encontraron que el número de operaciones se cuadruplicó desde 2000 hasta 2014. Algunos de los aumentos significativos, según un estudio publicado en la revista JAMA Surgery, puede estar relacionado con un aumento en la cobertura de seguro para los procedimientos.

"Desde el principio, reconocimos que ha habido mucho trabajo sobre las disparidades de salud que tienen que ver con la edad, la raza, etc., que se recopilan en los entornos de atención de salud", cuenta Brandyn Lau, profesora asistente de cirugía e informática de salud en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins. "Una de las cosas que debemos saber es si lo pacientes (lesbianas, gays y transexuales) reciben la misma atención", apunta al respecto.

Lau y otros investigadores del John Hopkins y la Universidad de Harvard analizaron 15 años de datos del National Inpatient Sample, una colección de información hospitalaria de pacientes internados de todo el país, y encontraron un total de 4,118 cirugías de cambio de sexo.

Las cirugías tuvieron lugar a medida que las personas LGBTQ encontraban una aceptación creciente, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

La mayoría de las cirugías que ocurrieron entre el 2000 y el 2011 involucraron a pacientes que no estaban cubiertos por los seguros de salud. Alrededor de la mitad de los pacientes transgénero en el estudio, entre 2000 y 2005, pagó la intervención de su bolsillo. Esa cifra aumentó al 65 por ciento entre 2006 y 2011. Sin embargo, la tendencia se revirtió entre 2012 y 2014, con un descenso del 39 por ciento. Gran parte de esa disminución, dicen los autores del estudio, se debe al Medicare y al Medicaid. En mayo de 2014, Obama puso fin a una prohibición de 33 años sobre la cobertura del Medicare para la cirugía de cambio de sexo.

Loren Schechter, que se especializa en cirugías transgénero, dice que hace unos 300 procedimientos al año, mientras que en 2000 solo fueron 50. El cirujano plástico también acepta el Medicare, aunque hay otros doctores que no.

"Yo diría que del 85 al 90 por ciento de mis procedimientos están cubiertos por un seguro", comenta.

Prácticamente todas las principales asociaciones médicas en Estados Unidos han descrito las cirugías relacionadas con el cambio de sexo como "médicamente necesarias" para la salud física y mental de las personas transgénero. También han estipulado que la cobertura del seguro médico para tales operaciones no debería estar menos disponible que para otros tipos de cirugías.

En Estados Unidos ha habido un crecimiento sustancial en la cantidad y tipos de cobertura de seguro para procedimientos quirúrgicos transgénero en los últimos 10 años. Estos incluyen no solo Medicare, sino planes privados auspiciados por el estado y la cobertura del seguro de empleo.

"Estos cambios están impulsados por un creciente consenso de expertos sobre la necesidad médica de la transición de género, nuevas interpretaciones legales que prohíben la discriminación de seguros contra las personas transgénero y una creciente evidencia de que la cobertura inclusiva es rentable", señala Kellan Baker, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, en un artículo publicado en el New England Journal of Medicine.

Pocos estudios se han realizado en Estados Unidos poniendo la mira a los resultados de cirugías para hombres y mujeres transgénero. Sin embargo, muchos más estudios, y mucho más grandes, se han llevado a cabo en Europa. En 2014, uno publicado en Deutsches Arzteblatt, la revista científica bilingüe y oficial de la Asociación Médica Alemana, encontró que el 90.2 por ciento de 119 mujeres transgénero afirmó que "sus expectativas de vida como mujer se cumplieron después de la operación".

La Sección 1557 de la Affordable Care Act prohibió la discriminación basada en la identidad de género y ayudó a garantizar que más hombres y mujeres transgénero estén cubiertos para los procedimientos quirúrgicas, incluyendo la reconstrucción genital. Los defensores están preocupados por si el Departamento de Salud y Servicios Humanos de la administración Trump no cumple con esta política.

"Habrá una duro proceso por delante", lamenta Schechter. "Existe preocupación en la comunidad y entre los proveedores de que todo lo que hemos conseguido hasta ahora esté en peligro", recalca.