La compañía Ofo ha impulsado el sistema de bicicletas compartidas en muchas ciudades de China y quiere llevar su modelo de negocio a otros lugares del mundo (Shirley Feng / The Washington Post)
La compañía Ofo ha impulsado el sistema de bicicletas compartidas en muchas ciudades de China y quiere llevar su modelo de negocio a otros lugares del mundo (Shirley Feng / The Washington Post)

Para alquilar una bicicleta en China solamente necesitas una aplicación en tu teléfono inteligente y cualquier vehículo de dos ruedas estacionado en la calle podría ser tuyo. No hay un lugar específico, solo tienes que escanear un código, montarte, salir y dejar la bici donde quieras y cuando quieras.

La revolución millonaria de la industria de las bicicletas ya ha transformado el aspecto y la sensación de las ciudades en todo el país, con más de 100 millones de aplicaciones descargadas y miles de millones de paseos en millones de bicicletas.

Ahora ese fenómeno es global.

Recientemente, una compañía china llamada Ofo hizo su primera incursión en Estados Unidos entregando 1,000 bicicletas a las calles de Seattle, con la intención de expandirse a nivel nacional. De Italia a Kazajistán, de Gran Bretaña a Japón, de Singapur (la ciudad más verde de Asia) a Bangkok (uno de los lugares más congestionados). Ofo y su principal rival Mobike están en una carrera vertiginosa para expandirse por todo el mundo.

Muchas ciudades han recibido muy bien este servicio, aunque no en todos sitios ya que algunas empresas han demostrado una reacción negativa. Los opositores han calificado Ofo y Mobike como una amenaza, una plaga y una molestia pública.

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Cada una de las dos principales compañías chinas tiene más de 7 millones de bicicletas operativas en más de 150 ciudades, la mayoría en China, y cada una, recientemente, atrajo de USD 600 millones a USD 700 millones en nuevos fondos para financiar sus expansiones globales.

Las bicicletas suelen estar equipadas con localizadores GPS para permitir que los usuarios puedan encontrarlas a través de la aplicación. El pago es mínimo y se hace de forma electrónica.

Pekín, una ciudad donde las motos llegaron a gobernar una vez, ha vuelto a apostar por las dos ruedas y la mayoría de los ciclistas parece que prefiere una bicicleta compartida hoy en día. Los viajeros las utilizan para ir hacia estaciones de transporte público y, de esta forma, desalienta el uso del automóvil privado. Gracias a ello, los usuarios resuelven lo que los planificadores llaman el "problema del primer y el último kilómetro", ayudando a las personas a salir de sus casas e ir a una parada de autobús o ir desde la salida del metro hasta el destino final.

Se le conoce como el "Uber para bicicletas" y este servicio ha demostrado ser mucho más popular que los sistemas que ya están funcionando en algunas ciudades basados en estaciones para bicicletas. El Citi Bike de Nueva York, con 10,000 vehículos y 236,000 suscriptores, es la operación más grande que se ha hecho en Estados Unidos. Compara eso con Pekín, que tiene 700,000 bicicletas compartidas y 11 millones de usuarios registrados, casi la mitad de la población de la capital.

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A diferencia de los modelos mencionados anteriormente, este servicio no requiere de los subsidios del gobierno y ya está generando rivales. California Spin y LimeBike lograron vencer a Ofo en su incursión en Seattle después de que se impulsara el programa de las bicicletas compartidas en la ciudad.

Ofo, a través de su página de Linkedin, ha anunciado que está buscando un jefe nacional basado en Nueva York, mientras que Mobike, por su parte, está haciendo lo mismo abriendo puestos en Dallas, Chicago, San Francisco y Nueva York.

La gran cantidad de usuarios da una idea del éxito del servicio, aunque no es algo querido por todos.

En China, las bicicletas obstruyen las aceras y se acumulan en la afueras de las estaciones de metro, centros comerciales, edificios de oficinas o intersecciones de carreteras. También, algunas de ellas, son abandonadas en medio de las autopistas, en ríos y parques, en edificios en construcción o bajo los puentes.

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Marc Milián, un bloguero que reside en Pekín, afirma que eso es una "plaga" y los locales hablan de ese servicio en las redes sociales como "un experimento anárquico" que está creando "una nueva generación de basura".

El gobierno de Shangai se ha apoderado de miles de bicicletas estacionadas ilegalmente. Recientemente pidió que las empresas dejaran de poner más bicicletas en las calles y trabajaran de una forma más rápida para retirar aquellos vehículos que estaban mal estacionados.

El Consejo de Estado, sin embargo, dio la bienvenida a las bicicletas compartidas como parte del "sistema de transporte urbano verde" e instó a los gobiernos locales a "garantizar una asignación racional de las bicicletas y evitar el exceso de oferta en algunas áreas".

A diferencia de Uber, las compañías de bicicletas no han enfurecido como sí lo hicieron los taxistas. Pese a eso, sí que pueden enfrentarse a una oposición mucho más dura por parte de los reguladores en Occidente.

(Reuters)
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Por poner un ejemplo, la compañía china Bluegogo descargó 20,000 bicicletas en San Francisco sin permiso. El supervisor de la ciudad, Aaron Peskin, dijo que se trataba de una "molestia pública" y amenazó con una acción legal contra una compañía de tecnología "arrogante".