Cómo el helado pasó de la élite a convertirse en el postre favorito de EEUU

Por Amy Ettinger

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Un estadounidense toma alrededor de
Un estadounidense toma alrededor de 45 litros de helado al año lo que supone unos ingresos de USD 10 mil millones (istock)

Nuestros Padres Fundadores ayudaron a crear una nación de adictos al helado. En los tiempos de George Washington se solían servir meriendas congeladas. Mientras que muchos alimentos del siglo XVIII han caído en el olvido, el helado sigue manteniendo su influencia.

Incluso en épocas de lucha política, los estadounidenses seguían unidos por el helado. En promedio, un ciudadano de EE.UU. toma alrededor de 45 litros de este producto al año, lo que supone ventas por unos USD 10 mil millones de dólares.

Así que podemos dar las gracias a Washington por el interés que tuvo América en el postre. Conocido por su pasión por los dulces, el presidente se enganchó a un sabor de helado, por primera vez, a finales del siglo XVIII. Se cree que Norborne Berkeley, el Cuarto Barón de Botetourt y gobernador real de Virginia entre 1768 y 1770, fue el que lo introdujo. El matrimonio presidencial compró el helado y unos elegantes platos. Con todo, los dos lo fueron sirviendo en sus veladas de Nueva York y Filadelfia.

Los historiadores apuntan que el
Los historiadores apuntan que el presidente George Washington fue el que introdujo el helado en Estados Unidos

Durante los primeros años, el helado solo era para la élite. La mayoría de los estadounidenses nunca habían oído hablar de ello. Las tendencias de los alimentos, sin embargo, tenían una manera muy efectiva de cautivar a la gente, mucho antes de que existiera Instagram. Thomas Jefferson lo probó por primera vez en Francia y ayudó a popularizarlo en Estados Unidos después de introducir su primera receta para el país norteamericano. Los ingredientes eran bastante sencillos: seis yemas de huevo, un cuarto de kilo de azúcar, dos botellas de crema de buena calidad y un grano de vainilla.

A pesar de su aparente simpleza, los cocineros tuvieron que pasar por un arduo proceso de 18 pasos y usar un poco de músculo. La máquina de helados, por aquella época, aún no había sido inventada. Jefferson recomendó hacer esta innovadora receta en un sorbetiere, que consistía en un cubo cubierto de mango y hielo y batirlo durante diez minutos para que se formara el molde. En 1802 Jefferson tenía varios almacenes de hielo construidos en Monticello para conservar alimentos perecederos como la mantequilla.

No pienses que los chefs de hoy en día son los que inventaron la técnica para hacer helados de salsa de pescado y foie gras. Debes saber que la Primera Dama Dolley Madison tenía una pasión por los gustos más extremos desde hace más de dos siglos. Uno de sus sabores favoritos era el helado fabricado con ostras frescas de Potomac.

Por supuesto que habían muchos errores a la hora de hablar de un nuevo alimento. Un invitado de la Casa Blanca del presidente Martin Van Buren cortó con una cuchara un pastel de helado en forma de pirámide. Sin quererlo, el hombre destruyó toda la estructura, según cuenta Anne Cooper Funderburg en Chocolate, Strawberry and Vanilla.

Desgraciadamente, comer este tipo de postres lácteos podía suponer un peligro en los días previos a la pasteurización. Los historiadores aún discuten sobre si el presidente Zachary Taylor murió después de haber tomado leche helada con cerezas congeladas durante un partido del 4 de julio de 1850.

Por suerte, gracias al avance de los procesos alimentarios, el helado se convirtió en un producto más seguro y conveniente a principios del siglo XX. Que hubiera una mejor refrigeración significaba menos deterioro. El camión reemplazó al carro de caballos que, hasta el momento, era el medio de transporte utilizado. Otra innovación fue la introducción del cono de galleta, presentado en la Feria Mundial de San Luis en 1904, aunque en la actualidad también está en duda a quién hay que dar el crédito de eso.

El helado se convirtió en un rito para los recién llegados a Estados Unidos. Para que se aclimataran, los inmigrantes de Ellis Island solían recibir una cucharada de helado durante la primera comida, pero a veces ese gesto de buena voluntad no salía del todo bien. En 1902, varios inmigrantes procedentes de Italia, que habían estado en Pascua, se alarmaron por la extraña temperatura y textura de este alimento y pidieron calentarlo, según relató The New York Times.

La pasión por el helado alcanzó una nueva oleada de popularidad durante la época de la Prohibición, cuando se instó a los hombres a cambiar los salones por las fuentes de soda. En ese proceso, se sustituyó un vicio por otro. En 1920, el primer año de nuestra nación sin licor (legal), se llegó a consumir cerca de mil millones de litros de helado.

En la era moderna también se incrementó el fervor por las meriendas congeladas, y los presidentes americanos continuaron poniendo de su parte. En 1969, durante un encuentro en Hawai entre el presidente de Vietnam del Sur, Nguyen Van Thieu, y el presidente Richard M. Nixon. El mandatario estadounidense se obsesionó con el helado de nueces de macadamia y pidió que le enviaran, por aire, un paquete de once litros a la Casa Blanca. El recibió otro paquete con otros once litros cuando concedió la Medalla de la Libertad a los astronautas del Apolo 13. El sabor estaba disponible en la costa oeste de Estados Unidos y en Hawai, por lo que el gerente del ya desaparecido supermercado Alpha Beta en San Clemente (California) solía obtener reservas para que Nixon tuviera siempre que visitaba la ciudad.

El ex vice presidente Joe
El ex vice presidente Joe Biden prueba distintos sabores de helado antes de tomar una decisión en Little Man Ice Cream, Denver en 2015. (Brennan Linsley/Associated Press)

En 1984, el presidente Ronald Reagan declaró el mes de julio como el Mes Nacional del Helado y proclamó que "el helado es un alimento nutritivo y saludable, que disfruta más del noventa por ciento de la gente en Estados Unidos".

Tres décadas más tarde, el vicepresidente Joe Biden, que parecía haberse llevado esa proclama al corazón, hizo que comer helado tuviera un sentido patriótico. El político, que comió helado durante una entrevista con Jimmy Fallon, tiene un sabor con su nombre en la Universidad de Cornell. Biden reconoce que es un adicto al helado y ha probado muchos helados en muchas tiendas de todo el país. Hace poco él declaro con orgullo que era un amante de Penny Creamery, en Santa Cruz (California). "Soy un amante genuino del helado. No bebo, no fumo, pero como mucho helado", bromeó.