El histórico caudillo de Serbia reconoce la derrota electoral de su partido

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Muchos temían que Aleksandar Vucic se negara a aceptar el triunfo del partido contendiente, como hizo Slobodan Milosevic, el líder nacionalista de Serbia de la década de 1990.

El histórico líder autoritario nacionalista de Serbia, Aleksandar Vucic, reconoció su derrota el domingo en unas elecciones generales celebradas después de que su férreo control del poder se viera debilitado por casi dos años de protestas callejeras estudiantiles.

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La votación de Serbia para elegir un nuevo Parlamento se produjo apenas seis meses después de que los votantes de la vecina Hungría rechazaron a su propio líder nacionalista y populista, Viktor Orbán, aliado cercano de Vucic. El líder serbio había adoptado muchos de los métodos autoritarios del húngaro y, al final, también su cortés aceptación de la derrota.

"Está claro que hemos perdido estas elecciones", dijo Vucic en un discurso pronunciado con sorprendente celeridad en el que felicitó a los vencedores, una nueva agrupación política llamada Lista Estudiantil-Los Estudiantes Ganan. Dijo que la lista de candidatos seleccionados por los estudiantes que protestaban había ganado al menos 135 escaños en la legislatura de 250 curules de Serbia, en comparación con los alrededor de 105 de su propio partido.

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El discurso de Vucic desató alegres celebraciones por parte de decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, en el centro de Belgrado, la capital de Serbia. Las bocinas de los autos sonaron y las bengalas iluminaron el cielo mientras la multitud, que ondeaba banderas serbias y vitoreaba, daba la bienvenida a un día que muchos temían que nunca llegaría.

"Por primera vez en mi vida adulta, estoy viendo un cambio de gobierno. Después de tantos años bajo el mismo liderazgo, estoy feliz de que al fin podré vivir en un país libre y normal", dijo Milos Milutinovic, de 24 años, estudiante de ingeniería.

Vucic, el líder con más tiempo en el poder en Europa fuera de la antigua Unión Soviética, ha sido la figura política dominante de Serbia desde 2012, y se ha desempeñado como presidente y primer ministro, un cargo que esperaba recuperar después de las elecciones del domingo.

En medio de reportes generalizados a lo largo del día de violencia e irregularidades en los centros de votación, muchos temían que Vucic pudiera seguir el ejemplo de su antiguo mentor, Slobodan Milosevic, líder nacionalista de Serbia en las guerras de los Balcanes de la década de 1990, quien se negó a aceptar la derrota en unas elecciones disputadas en el año 2000 antes de que enormes protestas callejeras lo obligaran a aceptar que, de hecho, había perdido.

"Lo que ocurrió en Serbia esta noche no es la derrota electoral de un gobierno, sino un golpe tectónico al orden político establecido en 1987", dijo Ratko Knezevic, exdiplomático de Montenegro, país vecino de Serbia. Ese fue el año en que Milosevic visitó Kosovo y prometió defender a los serbios contra los albaneses étnicos en lo que entonces era una región de Serbia.

Milosevic edificó un orden en el que todos los vecinos de Serbia se convirtieron en enemigos y "toda crítica al poder es traición", dijo Knezevic, y agregó que "Vucic lo perfeccionó".

Sin embargo, en muchos temas polémicos, como las relaciones con Rusia y la Unión Europea, o el estatus de Kosovo, que declaró su independencia de Serbia en 2008, poco divide al partido de Vucic y a los vencedores del domingo. Serbia Europea, el único partido que hizo campaña abiertamente para acelerar la estancada solicitud de Serbia para unirse al bloque europeo, no logró alcanzar el umbral del 3 por ciento de los votos necesarios para ingresar al Parlamento.

Durante la campaña, los candidatos de la oposición señalaron las quejas de los serbios sobre la corrupción desenfrenada. Vucic intentó mantener la atención en su construcción de nuevas autopistas y en la economía relativamente fuerte.

Al final, la votación fue en gran medida un referendo sobre Vucic.

Él y su gobernante Partido Progresista Serbio --conocido como SNS, pero rebautizado para las elecciones como "Aleksandar Vucic-Serbia Unida"-- son profundamente detestados por sus oponentes.

"El SNS es un gran mal que tenemos que arrancar de raíz", dijo Nina Dordevic, de 29 años, una estudiante de psicología, después de emitir su voto por la Lista Estudiantil en Belgrado.

"Nadie debería estar en el poder durante tantos años", dijo.

En los centros de votación en Belgrado, solo unas cuantas personas estaban dispuestas a reconocer que votaron por Vucic, y quienes lo hicieron se negaron a dar sus nombres completos.

Una mujer mayor que pasó un tiempo en Pekín como esposa de un diplomático en la Embajada de Yugoslavia, de la cual Serbia formaba parte anteriormente, dijo que su experiencia con las protestas estudiantiles de 1989 en la plaza de Tiananmén y el asalto militar que acabó con ellas la había dejado "con miedo de todas las protestas". Se mostraba recelosa de apoyar a la Lista Estudiantil, dijo.

Un oficial militar retirado que dio solo su nombre de pila, Ivan, dijo que había votado por Vucic porque "los estudiantes deberían estar estudiando, no jugando a la política". También dijo que admiraba a Vucic por negarse a condenar a Ratko Mladic, un general serbio condenado por genocidio por un tribunal internacional. Mladic murió bajo custodia en La Haya en septiembre y fue enterrado con honores militares en Belgrado el mes pasado.

Vucic, quien fue ministro de Información de Milosevic, comenzó su carrera política como un nacionalista radical comprometido con la "Gran Serbia", pero más tarde moderó un poco sus puntos de vista. Sin embargo, continuó adoptando muchos de los métodos autoritarios y las narrativas de victimismo serbio utilizadas por su antiguo jefe.

"Ninguna fuerza puede someter para siempre a un pueblo que ha decidido tomar su destino en sus propias manos", dijo un candidato de la Lista Estudiantil, Radomir N. Saicic, profesor de química en la Universidad de Belgrado, después del discurso de concesión de Vucic. "Casi todos los ciudadanos de Serbia, ya sea en el país o fuera de él, emitieron su voto y demostraron que les importa el futuro de este país", dijo.

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