Cómo reducir el riesgo de alzhéimer si tienes una predisposición genética

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Las personas con la variante genética APOE4 pueden verse más perjudicadas por los hábitos poco saludables y, potencialmente, obtener más beneficios de los saludables.

La APOE4 es la variante genética más común asociada con la enfermedad de Alzheimer.

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Las personas con una copia de APOE4 tienen aproximadamente el triple de riesgo de desarrollar demencia. Quienes tienen dos copias presentan, en promedio, un riesgo 12 veces mayor, aunque eso puede variar considerablemente dependiendo del origen étnico, el sexo y otros genes. La variante también está asociada con una aparición más temprana de los síntomas del alzhéimer.

Para quienes tienen la variante APOE4, que representan entre el 20 y el 25 por ciento de la población, esta información puede ser aterradora. Sin embargo, los expertos subrayan que tener esta variante, sobre todo si se tiene una sola copia, no significa que la persona vaya a desarrollar demencia.

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Las personas "descubren que tienen la E4 y creen que están perdidas", dijo Hussein Yassine, profesor de neurología en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California. "Y eso no es cierto".

De hecho, las investigaciones sugieren que los factores relacionados con el estilo de vida --si fumas, con qué frecuencia haces ejercicio, qué comes-- pueden ser especialmente importantes para quienes tienen la APOE4 a la hora de modificar su riesgo de desarrollar demencia.

Cómo la variante APOE4 aumenta tu riesgo

Existen tres versiones del gen APOE, cada una asociada con un riesgo diferente de padecer alzhéimer: la APOE2 reduce el riesgo, la APOE4 lo aumenta y la APOE3 (la más común) se considera neutral. Las personas heredan dos copias del gen, una de su madre y otra de su padre.

La proteína que produce el gen APOE, la apolipoproteína E, está involucrada en el transporte del colesterol y otras grasas por el cerebro y el resto del cuerpo. Por razones que los científicos no entienden del todo, la versión E4 de la proteína altera otros procesos cerebrales importantes --incluida la respuesta inmunitaria del cerebro y la eliminación de la proteína beta amiloide-- que, a su vez, están vinculados con el alzhéimer.

Antes, los expertos pensaban que la variante APOE4 estaba específicamente ligada al riesgo de padecer alzhéimer, pero ahora la ven como un factor relacionado con la sensibilidad cerebral de manera más general, explicó Lisa Delano-Wood, profesora de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego. La variante "no causa alzhéimer, pero parece hacer que el cerebro sea más vulnerable a una amplia gama de lo que llamamos segundos golpes", u otros comportamientos y afecciones que pueden dañar el cerebro, dijo. "Así que la APOE4 no es un destino inevitable; en cierto sentido, es una susceptibilidad".

Por ejemplo, las investigaciones sugieren que los portadores de la variante APOE4 tienen peores consecuencias después de sufrir lesiones cerebrales traumáticas, incluido un mayor riesgo de padecer alzhéimer. Lo mismo ocurre con otras cosas que pueden dañar el cerebro, como fumar, beber en exceso, problemas cardiovasculares como la hipertensión y ciertos medicamentos, sobre todo fármacos anticolinérgicos, como los antihistamínicos.

"Hay que pensar en la E4 como un potenciador", dijo Yassine. Es el "primer golpe" a la salud del cerebro, y cuando recibes un segundo golpe, "el sistema es menos capaz de lidiar con él".

Cómo reducir tu riesgo

Aunque las personas con la variante APOE4 tienen más que perder con los hábitos que aumentan el riesgo de demencia, también podrían beneficiarse más de los hábitos saludables.

Un análisis reciente que incorporó datos de tres ensayos clínicos analizó la manera en que los comportamientos saludables, centrados en su mayoría en la nutrición y la actividad física, afectaban las capacidades cognitivas de los adultos mayores. Las intervenciones no cerraron por completo la brecha en las trayectorias cognitivas entre los portadores de la APOE4 y los no portadores, pero las personas con la variante se beneficiaron al menos tanto como las que no la tienen y, en algunos casos, incluso más.

Ari Solomon, profesor de neuroepidemiología en la Universidad de Finlandia Oriental y autor del análisis, dijo que cuando estaba en la escuela de medicina, si un paciente era portador de la APOE4, la postura era: "no podemos ayudarte". Pero ahora los estudios muestran que hay medidas que las personas pueden tomar para reducir su riesgo, señaló.

"No es una garantía de que alguien nunca vaya a desarrollar demencia", agregó Solomon, "pero hay pruebas suficientes para decir que podría tener un beneficio".

El ejercicio parece ser especialmente efectivo. Un estudio más antiguo realizado en Finlandia descubrió que los portadores de la APOE4 sedentarios tenían cinco veces más probabilidades de desarrollar alzhéimer que los no portadores que eran físicamente activos. Pero para las personas con la variante del gen que hacían ejercicio al menos dos veces por semana durante 20 a 30 minutos, su riesgo era tres veces menor.

La dieta también puede ser importante para reducir el riesgo, aunque no está claro qué tipo es mejor para los portadores de la variante APOE4. Algunas investigaciones encontraron que una dieta mediterránea era la más beneficiosa, y que las grasas insaturadas, como las del pescado y las nueces, protegían contra el deterioro cognitivo, mientras que las grasas saturadas de productos animales eran dañinas. Sin embargo, otro estudio sugirió que a los portadores de la APOE4 que comían más carne en realidad les iba mejor.

Las actividades que benefician la salud emocional, social y cognitiva de una persona también pueden tener un efecto protector. Un estudio reciente descubrió que el voluntariado ralentizaba el deterioro cognitivo en personas con la variante.

No todos los estudios sobre los cambios en el estilo de vida muestran un beneficio específico para los portadores de la variante APOE4. Laura Baker, profesora de gerontología y geriatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Wake Forest que dirigió un amplio ensayo destinado a reducir el riesgo de demencia con comportamientos saludables, dijo que en su investigación, las personas con y sin la variante tienden a ver mejoras comparables.

Pero, señaló, "no hay nada que perder al trabajar para tener un cuerpo más sano para proteger la salud cerebral". Así que, añadió, "¿por qué no hacerlo?".

Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.

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