Rusia ha logrado eludir sanciones occidentales. Esta es la empresa que lo permite

Reportajes Especiales - Business

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Una firma de Moscú usa empresas fantasma y criptomonedas para lavar dinero, y una aplicación personalizada para falsificar registros comerciales, con el fin de ayudar a Rusia a sortear amplias restricciones financieras.

La historia para encubrirlo era sencilla.

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La Compañía Comercial de la República Kirguisa, una entidad oficial del gobierno, pagaba un millón de dólares por un envío a granel de tapetes para automóviles, cera para carrocerías, anteojos de seguridad y cuerdas.

En realidad, el dinero era para el tipo de piezas de drones que han ayudado a impulsar la maquinaria de guerra de Rusia.

El esquema de principios del año pasado fue uno de los miles de casos de evasión de sanciones orquestados por A7, una firma de servicios financieros con sede en Moscú cuyos documentos internos fueron filtrados en internet por piratas informáticos a fines del año pasado.

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Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia ha quedado en gran medida excluida del sistema financiero global. Las instituciones financieras del país tienen bloqueado el uso del dólar, y la mayoría de los bancos internacionales han dejado de procesar pagos para empresas rusas. Eso tenía el propósito de hacer increíblemente difícil la compra de bienes tanto de consumo como militares en el extranjero.

Pero A7 ha encontrado una manera confiable de eludir las restricciones al gestionar una red en constante expansión de empresas fantasma para lavar fondos y orquestar pagos internacionales en nombre de empresas rusas, según muestran los documentos.

Junto con esos documentos, un análisis de The New York Times del software interno utilizado para falsificar transacciones, entrevistas con empleados y exempleados, así como bases de datos de transacciones comerciales y otros registros que no habían sido revelados previamente, ofrece la primera descripción detallada de cómo Moscú elude sistemáticamente el cortafuegos financiero implementado por Occidente.

La compañía ayuda a las empresas rusas a enviar dinero al extranjero, a menudo a través de empresas fantasma que ha establecido en Asia, África y otros lugares y que no tienen otra finalidad que ocultar la compra de mercancías.

Usa criptomonedas para cambiar rublos y otras divisas por dólares y euros de maneras que ocultan el origen del dinero.

Incluso ha construido una aplicación personalizada, impulsada por la inteligencia artificial avanzada de OpenAI, para falsificar registros comerciales con el fin de engañar a bancos y reguladores.

Tan solo en los primeros cuatro meses de 2025, el periodo detallado en los documentos filtrados, A7 intermedió más de 500 millones de dólares en transacciones prohibidas en nombre de empresas e individuos rusos. De esa cantidad, más de 130 millones de dólares fueron para productos que podrían ser utilizados por la base industrial militar de Rusia, según el análisis del Times.

Este es un negocio en crecimiento para A7 y su influyente propietario, Ilan Shor, un oligarca israelimoldavo que, según dijeron tres funcionarios de inteligencia occidentales, le reporta directamente al Kremlin.

Los documentos filtrados, que fueron revelados en junio por Open Source Centre, un centro de estudios de inteligencia en el Reino Unido, no especificaron la cantidad total de dinero o bienes que manejó A7. El centro de estudios estimó que decenas de millardos de dólares habían pasado por la red de A7. The Financial Times citó la filtración y otros documentos cuando informó el lunes que A7 había hecho negocios por casi 7 millardos de dólares. La empresa dijo en un comunicado de prensa este año que manejaba una quinta parte del comercio exterior anual de Rusia, el equivalente a 130 millardos de dólares.

A7 no respondió a una solicitud detallada de comentarios.

Las sanciones occidentales han elevado el costo del esfuerzo bélico de Rusia en Ucrania, pero también han generado esquemas cada vez más sofisticados para evadirlas, según dijo Elina Ribakova, la directora del programa de asuntos internacionales de la Escuela de Economía de Kiev.

"Hemos creado un monstruo", dijo sobre A7 y la evasión de sanciones de Rusia.

Shor creó la empresa en 2024 con el objetivo de "desarrollar el comercio exterior" y estimular la economía nacional de Rusia en desafío a las sanciones occidentales, de acuerdo con un comunicado de prensa en ruso.

A medida que expandía su presencia, A7 necesitaba un punto de apoyo en el sistema financiero mundial. Encontró uno en Kirguistán, la antigua república soviética ubicada en Asia Central.

Los documentos no revelaron hasta qué punto los bancos o los empleados públicos kirguises estaban al tanto de las operaciones de A7, pero funcionarios influyentes tenían vínculos estrechos con la empresa y con Shor, según muestran los documentos. Los registros de pagos obtenidos por el Times muestran que las empresas fantasma de A7 establecieron 6 cuentas en bancos kirguises, las cuales manejaron más de 100 millones de dólares y renminbis chinos.

Hasta ahora, los esfuerzos occidentales para detener las actividades de A7 que violan sanciones han sido desorganizados.

Desde principios de 2025, la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos han apuntado a algunas empresas e individuos vinculados a la firma, así como a la criptomoneda vinculada al rublo que controla.

Pero la operación está construida para ser resiliente.

Presionado por las naciones occidentales, Kirguistán cerró este año elementos de la red de A7, incluida la Compañía Comercial.

Kirguistán se toma en serio el uso indebido de su sistema financiero, dijo esta semana Bakyt Sydykov, el ministro de economía y comercio del país, en un comunicado. El país ha tomado medidas concretas para abordar la evasión de sanciones, lo que incluye nombrar a un representante especial para coordinar políticas en todo el gobierno, agregó.

Poco después del cierre de elementos de su red, A7 recurrió a empresas fantasma y subsidiarias en Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Nigeria, Mongolia y otros lugares, según registros internos, análisis forenses de sitios web y registros de inscripción corporativa. El Times identificó 71 empresas fantasma en todo el mundo con vínculos a A7.

Innumerables esquemas aislados para obtener materiales para el esfuerzo bélico de Rusia han surgido y han sido detenidos por Occidente desde la invasión a gran escala de Ucrania. A7 es una evolución que consolida diferentes operaciones, dijo Zach Tvarozna, el autor principal de un informe de junio sobre la empresa para el Open Source Centre.

Muchos de los pagos de A7 son por mercancías comunes: carne de res congelada de Uruguay, accesorios de iluminación de Italia, juguetes infantiles de China. Con frecuencia, A7 fue utilizada para pagar vacaciones extravagantes: los recibos muestran más de 2 millones de dólares en pagos a una agencia de viajes en las Maldivas, un destino popular para los rusos.

Sin embargo, otras compras fueron de bienes cuya venta a Rusia ha sido restringida por Estados Unidos debido a que tienen usos tanto civiles como militares. A finales de 2024 y principios de 2025, Xi'an Heavy Equipment and Technology Company, un fabricante estatal chino de maquinaria industrial, recibió más de 30 pagos de A7 con un total de más de 27 millones de dólares por equipos de fabricación de acero que podrían ayudar a producir proyectiles de artillería y blindaje para vehículos, según reveló el Times.

Casi un millón de dólares de una empresa fantasma rusa fue a parar a Insight Global Technology, una compañía de Hong Kong que vende servidores informáticos de Nvidia para el desarrollo de inteligencia artificial, tecnología que las naciones occidentales han intentado restringirle a Rusia. Y casi 4 millones de dólares fueron pagados a Walksnail, un fabricante chino de componentes de radio y video para drones utilizados en el frente de batalla en Ucrania.

Xi'an Heavy Equipment, Insight Global Technology y Walksnail no respondieron a solicitudes de comentarios.

A7 no tiene "problemas particulares para transferir fondos a cualquier parte del mundo", dijo Shor en una entrevista concedida este mes a Kommersant, un periódico ruso. El año pasado, dijo que obtenía "satisfacción personal" al evadir las sanciones.

El hombre del Kremlin en Asia Central

Antes de fundar A7, es probable que Shor fuera más conocido como el autor intelectual condenado por robar un millardo de dólares del sistema bancario de Moldavia en 2014. El escándalo, conocido en Moldavia como el "robo del siglo", lo llevó al exilio.

Ahora vive en Rusia con sus dos hijos pequeños y su esposa, Sara Shor, la cantante de pop e influente de redes sociales conocida como Jasmin. Las fotos de Instagram documentan una vida de fiestas fastuosas y vacaciones de lujo, incluidos recientes viajes de esquí alpino y una estadía en el Waldorf Astoria Maldives.

Según tres funcionarios de inteligencia occidentales, Shor le reporta a Sergei Kiriyenko, un miembro del gobierno del presidente Vladimir Putin que supervisa las operaciones de influencia en antiguas repúblicas soviéticas que incluyen a Moldavia y Kirguistán.

En 2022, Shor y su esposa fueron objeto de sanciones de Estados Unidos por trabajar con los servicios de seguridad rusos para interferir en las elecciones moldavas, pero esas restricciones hicieron poco para frenarlo. En 2024, el gobierno ruso canalizó cientos de millones de dólares a través de una organización sin fines de lucro, donde Shor es director, para pagarles a los moldavos con el fin de que votaran en contra de unirse a la Unión Europea en un referendo. (El esfuerzo fracasó; Moldavia votó a favor de unirse al bloque).

En Kirguistán, la influencia de Shor creció a medida que las restricciones económicas acercaron a Rusia al país. El gobierno ruso llegó a depender de Kirguistán para importar bienes restringidos, mientras que Kirguistán se benefició del comercio.

Después de la invasión a Ucrania, las ganancias bancarias en Kirguistán se dispararon a 354 millones de dólares en 2024 desde 42 millones de dólares en 2021, según datos del gobierno. Durante ese mismo periodo, los envíos de empresas chinas y europeas a Kirguistán aumentaron a casi 23 millardos de dólares desde unos 8 millardos de dólares, según muestran los datos de la Organización de Naciones Unidas.

[El gráfico muestra el aumento de las ganancias de los bancos comerciales kirguises de 2018 a 2024].

Los expertos han concluido que muchos de esos envíos finalmente fueron a Rusia. El auge fue demasiado grande y abrupto para reflejar una demanda interna real en Kirguistán, según escribió Robin Brooks, un economista de Brookings Institution, en un artículo de 2024. Evaluó que Kirguistán, un país de solo siete millones de habitantes, era meramente una parada técnica para los bienes en camino a Rusia.

En septiembre de ese año, Shor creó A7 con Promsvyazbank, un banco estatal ruso vinculado al ejército. Menos de dos semanas antes, el ministro de economía de Kirguistán en ese momento, Daniyar Amangeldiev, quien también estaba involucrado con la organización sin fines de lucro vinculada a la campaña de influencia moldava, ayudó a establecer la Compañía Comercial de la República Kirguisa. Esta entidad estatal fue creada para "monitorear transacciones comerciales y financieras" y "reducir los riesgos de evasión de sanciones y pagos ilegales".

Pero desde el principio, según muestran los documentos, la compañía tuvo el efecto opuesto.

En cuestión de semanas, los administradores de sistemas de Shor estaban discutiendo cómo instalar su propio software en el sitio web oficial kirguís y usarlo para procesar pedidos, de acuerdo con los registros de chat de A7. En cuestión de meses, A7 estaba generando facturas adulteradas que hacían que los envíos de bienes sensibles con destino a Rusia parecieran compras de rutina para Kirguistán.

"La Compañía Comercial de la República Kirguisa fue establecida para regular y mejorar la transparencia de las operaciones de comercio exterior", dijo Amangeldiev en un comunicado. "Que yo sepa, su creación no estuvo vinculada a los intereses de A7 ni de Ilan Shor".

Facturas falsas

Un caso ilustrativo es la compra el año pasado de electrónicos estadounidenses avanzados, críticos para la construcción de sistemas de guerra electrónica.

El comprador fue VPK Techno Systems, un distribuidor con sede en Moscú que ha promovido públicamente sus vínculos con importantes empresas de defensa rusas.

El vendedor fue Ceyuan Electronic Technology Company, un proveedor chino que, según muestran los registros comerciales, enviaba de manera regular componentes electrónicos sensibles a Rusia.

Las facturas y los registros comerciales son las "migas de pan que los gobiernos usan para rastrear los envíos a Rusia", dijo Nick Grothaus, el vicepresidente de investigación en Kharon, una firma de datos y análisis comercial. Bancos y distribuidores en todo el mundo han cortado lazos comerciales con Rusia porque "siempre existe la posibilidad de que ese tipo de cosas terminen en el frente de batalla", dijo.

El 10 de marzo de 2025, VPK le envió a A7 una factura por casi 46.000 dólares por sensores de medición de señales, un tipo de electrónicos avanzados con aplicaciones industriales y militares que se encuentran entre los bienes más sensibles que Estados Unidos ha buscado mantener fuera de Rusia.

Los empleados de A7 la subieron a su programa de facturación, el cual usó ChatGPT de OpenAI para leer el documento y generar una versión falsificada por la misma cantidad y fecha, según un análisis del código fuente. Luego, los empleados seleccionaron uno de más de 6000 sellos de una base de datos y lo agregaron a la factura falsificada para hacer que pareciera auténtica. En lugar de electrónicos sensibles con destino a Moscú, la nueva factura enumeraba cajas de luz LED utilizadas para publicidad, compradas por la Compañía Comercial de la República Kirguisa.

Las credenciales encontradas en la aplicación de A7 no están en uso ahora, dijo un portavoz de OpenAI, y agregó que la empresa no permite el acceso a su tecnología desde Rusia.

La estrategia funcionó: el banco de Ceyuan no planteó ningún problema de cumplimiento, según un documento que confirmó la transacción.

A7 procesó 300.000 dólares adicionales en compras del proveedor chino. El Times analizó más de 4000 transacciones bancarias similares de 40 cuentas diferentes vinculadas a las empresas fantasma de A7. La firma pudo enviar pagos desde empresas fantasma a bancos en más de 80 países durante los cinco meses abarcados por los documentos.

Ceyuan y VPK no respondieron a una solicitud de comentarios.

Efectivo, gas y criptomonedas

Las empresas fantasma que disfrazan los pagos resuelven solo la mitad del problema de A7. Para comprar bienes en el extranjero, A7 también necesita divisas, las cuales las sanciones estadounidenses y europeas hicieron más difíciles de obtener para las empresas rusas.

Pero A7 encontró una manera de aprovechar algunas de las fuentes restantes de ingresos extranjeros generados por empresas rusas reales, según los documentos y registros contables internos de A7, y una persona familiarizada con el esfuerzo.

Para estabilizar los mercados energéticos, muchos países, incluidos miembros de la Unión Europea y la OTAN, han seguido comprando energía y material nuclear rusos. Gazprom, el gigante energético de Rusia, todavía les vende a varios países occidentales, lo que genera pagos en varias monedas.

Esas exportaciones crean oportunidades para que los intermediarios desvíen dinero, dijo Craig Kennedy, académico asociado en el Centro Davis de Estudios Rusos y Euroasiáticos de Harvard. A menudo, las empresas rusas tienen empleados que se "se aprovechan de las pequeñas cantidades de dinero que pueden conseguir", dijo Kennedy.

Un documento interno de A7 diagrama uno de esos esfuerzos para desviar pequeñas cantidades de ganancias extraterritoriales de gas ruso. En este caso, las ganancias de algunas ventas de Gazprom, en dírhams de los Emiratos Árabes Unidos, fueron enviadas a A7 a través de una subsidiaria, en lugar de ser devueltas a las cuentas de Gazprom en Rusia.

Gazprom no respondió a una solicitud de comentarios.

Según muestran los documentos, casi 400 millones de dírhams, aproximadamente 100 millones de dólares, fueron depositados en cuotas regulares durante las primeras cinco semanas de 2025 en cuentas del First Abu Dhabi Bank que pertenecían a empresas fantasma de A7 en los Emiratos Árabes Unidos.

Luego, los fondos extraterritoriales fueron convertidos a otras monedas y a Tether, una criptomoneda vinculada al dólar estadounidense, lo cual les permitiría a los clientes de A7 realizar compras sin las restricciones relacionadas con las sanciones. En enero de 2025, las empresas convirtieron más de la mitad de los depósitos a dólares, euros y Tether.

Al menos dos empresas emiratíes estaban conectadas con A7, según los registros revisados por el Times. Las empresas fueron registradas por Shaheem Musthafa, un empleado radicado en Dubái de Evocargo, una empresa rusa de camiones autónomos que hace negocios con Gazprom, según el análisis forense digital, registros corporativos y comunicados de prensa. Las empresas manejaban pagos en nombre de A7.

Evocargo y Musthafa no respondieron a una solicitud de comentarios. En un comunicado, First Abu Dhabi dijo que no hacía comentarios sobre asuntos específicos, pero que mantenía "estándares sólidos de gobernanza y cumplimiento en todas las jurisdicciones en las que opera".

El juego del topo

Durante el gobierno de Joe Biden, el Departamento del Tesoro hizo que tomar medidas enérgicas contra la evasión de sanciones fuera un elemento central de su esfuerzo para castigar a Rusia. El departamento impuso miles de sanciones adicionales, dirigidas a empresas y redes diseñadas para mover dinero evadiendo las restricciones financieras.

La presión ha desaparecido en gran medida. Desde que el presidente Donald Trump volvió a la presidencia, el gobierno ha eliminado más restricciones de las que ha añadido, según un análisis del Times de datos del Tesoro.

Eso ha dificultado que los bancos detecten actividades ilícitas, en parte porque nuevos actores y organizaciones pueden surgir sin información reciente. Las empresas fantasma de A7, por ejemplo, han facilitado pagos a empresas que operaban con los principales bancos estadounidenses y europeos, descubrió el Times.

"La actividad de una empresa puede pasar desapercibida, o incluso una vez que la atrapan, simplemente cerrarán la cuenta y pasarán a una nueva", dijo Claire O'Neill McCleskey, consultora de sanciones y exfuncionaria del Departamento del Tesoro.

Jonathan Burke, subsecretario del Tesoro para la financiación del terrorismo, dijo que, bajo el liderazgo de Trump, el departamento había tomado medidas significativas para interrumpir la capacidad de Rusia de financiar la maquinaria bélica del Kremlin al imponer sanciones a las dos empresas petroleras más grandes de Rusia y apuntar a la red de A7 a través de sanciones y gestiones diplomáticas.

Los registros internos muestran que A7 tiene un equipo dedicado a crear nuevas empresas fantasma cuando surgen problemas operativos. Las nuevas compañías fantasma incluyen a Teracoretrade, en Catar, que se especializa en maquinaria industrial avanzada. Vaydora, un mayorista de mercancías generales, tiene su sede en Kirguistán. Nuvotra, en Baréin, opera principalmente en el sector del petróleo y el gas.

Teracoretrade, Vaydora y Nuvotra no respondieron a solicitudes de comentarios.

Esa capacidad de absorber un golpe y volver a formarse en otro lugar es tan central para el ADN de A7 que la empresa la ha convertido en un símbolo.

Su mascota es un nevalyashka, un juguete infantil con una base con peso que se endereza cada vez que lo empujan. "El nevalyashka simboliza que, sin importar en qué dirección intenten empujarnos varias restricciones, la empresa se mantiene estable", le dijo A7 en junio a una revista rusa de estilo de vida.

Paul Sonne colaboró con reportería desde Biskek, Kirguistán, y Michael Schwirtz desde Londres y Chisinau, Moldavia.

Metodología

El Times revisó decenas de miles de documentos de A7, algunos de ellos publicados en línea por piratas informáticos alrededor de agosto de 2025 y otros dejados por la empresa en carpetas de almacenamiento en la nube de acceso público. Un pequeño número de documentos fue proporcionado al Times por personas cercanas a A7 con la condición de mantener su anonimato.

Los materiales incluyeron decenas de miles de mensajes de chat internos, diapositivas de presentaciones, memorandos, registros contables y código fuente, así como bases de datos que contenían listas de clientes y otros detalles. Entre los documentos había copias de facturas genuinas y falsificadas, junto con transacciones bancarias que confirman que algunas de las transacciones descritas en los documentos habían sucedido. Al utilizar el código fuente de la empresa, el Times pudo reproducir el software interno de A7 sin conectarse a los servidores de A7, lo que permitió a los reporteros examinar las características del software. Después de que el Times contactó al desarrollador del software --quien había publicado parte del material en línea--, dicho contenido fue retirado.

El Times utilizó métodos independientes para verificar la autenticidad de los documentos. El Times contactó a empresas que, sin saberlo, le habían vendido bienes a A7 y confirmó que las facturas en los archivos eran genuinas. El Times también verificó una transacción bancaria con una institución financiera bajo condición de anonimato y confirmó intercambios de criptomonedas con datos públicos de la cadena de bloques.

Los reporteros verificaron de manera independiente números de teléfono, direcciones de correo electrónico, publicaciones en redes sociales y direcciones físicas, y compararon detalles con personas familiarizadas con el funcionamiento interno de A7. El Times también consultó a funcionarios y exfuncionarios de inteligencia que estaban familiarizados con las operaciones de A7.

Paul Sonne colaboró con reportería desde Biskek, Kirguistán, y Michael Schwirtz desde Londres y Chisinau, Moldavia.

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