Ellos se fueron de Cuba en busca de un futuro mejor. Un avión de carga truncó sus vidas

Reportajes Especiales - News

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Días después de que un avión de carga de Amazon se estrelló contra una camioneta en el Aeropuerto Internacional de Miami y dejó cinco muertos, comenzaron a conocerse los perfiles de las víctimas.

Huyeron de Cuba para construir una vida mejor en Estados Unidos. Recogían basura y limpiaban los asientos de los aviones en el aeropuerto de Miami para mantener a sus familias, tanto en Florida como en su isla natal.

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Entonces llegó un peligro inesperado: un avión de carga de Amazon se estrelló contra su camioneta, dejando cinco muertos y a otros dos heridos.

Una de las víctimas mortales, Javierkys Reyes Quevedo, de 47 años, había trabajado para ahorrar para un viaje a Cuba en diciembre con el fin de visitar a su hija adolescente por primera vez desde que dejó el país hace ocho años. Quería celebrar sus 15 años.

El martes por la noche, su hermano, Yusdany Pol Quevedo, dijo que lo que había ocurrido no tenía ningún sentido.

Reyes Quevedo era uno de los cinco trabajadores de Professional Ocean Service Corporation que murieron cuando el avión de carga, un Boeing 767-300 operado para Amazon por 21 Air, realizó un aterrizaje forzoso el domingo a su regreso de San Juan, Puerto Rico. Otras dos personas que iban en la camioneta resultaron heridas, y el conductor de un SUV, contra el que también chocó el avión, también resultó herido.

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El vuelo se salió de la pista del Aeropuerto Internacional de Miami al aterrizar y se deslizó por un campo de césped, atravesó una valla perimetral y una vía pública, y también chocó contra el SUV antes de detenerse cerca de un estacionamiento.

Funcionarios de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por su sigla en inglés), que encabeza la investigación del choque, dijeron en una conferencia de prensa el martes que comenzarían a entrevistar a la tripulación del avión el miércoles por la mañana. Los expertos también estaban revisando las grabaciones de vuelo de las cajas negras del avión.

"Ciertamente es muy trágico", dijo Jennifer Homendy, la presidenta de la NTSB. "No pensarías que viajando en una camioneta para ir a limpiar un avión pasaría esto. Nadie pensaría eso".

El martes, las autoridades identificaron a las víctimas como Reyes Quevedo; Carlos Acosta Fajardo, de 53 años; Rolando Alemán León, de 55 años; Julio C. Pineda, de 75 años; y Yoel Rodríguez Naranjo, de 53 años.

Los heridos permanecían en el hospital, dijo la alguacil Rosie Cordero-Stutz del condado de Miami-Dade en una conferencia de prensa el martes. Fueron identificados como Ridoel Averhoff Díaz, de 32 años; Eugenio Corredor, de 79 años; y Roosevelt Sebastian Perdomo Torres, de 36 años.

Janette Suárez, la presidenta de Professional Ocean Service, donde trabajaban los hombres que murieron, dijo que su labor había sido "invisible y poco valorada". Añadió: "Cuando te sientas en el avión, no te das cuenta del trabajo que hacen. Tienen vidas. Son personas: padres, abuelos, tíos".

El choque complicó los viajes de miles de pasajeros durante el fin de semana del Día del Trabajo. El martes, los investigadores examinaron minuciosamente el lugar del impacto, y el avión, con la frase "Prime Air" impresa en su fuselaje, seguía en el lugar donde aterrizó hacía dos días. La calle, normalmente utilizada por trabajadores de empresas de logística y transporte de carga cercanas, también seguía cerrada.

Kelly Nantel, una portavoz de Amazon, dijo el martes que la empresa estaba cooperando con la NTSB y que sus líderes se estaban reuniendo con funcionarios locales y trabajadores de emergencias médicas.

"Nuestras más profundas condolencias siguen estando con las familias, los seres queridos y todos los afectados por esta devastadora tragedia", dijo Nantel en un comunicado.

Los pilotos del avión, Jaime Felipe Silva Molina, de 37 años, y Joseph Carroll, de 55 años, sufrieron heridas leves y fueron dados de alta del hospital, dijo la policía. Molina ha trabajado en 21 Air desde 2025, según su perfil de LinkedIn.

El martes, comenzaron a conocerse los perfiles de las víctimas, muchos de ellos conocidos por otros inmigrantes cubanos en Miami.

Antes de que Reyes Quevedo se mudara a Miami tras llegar a la frontera sur en 2019, vivía en Guanabacoa, Cuba, a las afueras de La Habana, y trabajaba cuidando caballos, según su hermano y un amigo de la infancia. También mantenía a su madre de 69 años en Cuba, que estaba en el hospital por presión arterial alta, y le enviaba paquetes de ayuda, dijo su hermano. La familia sufrió otra tragedia hace menos de un año cuando otro hermano murió a los 49 años.

Quevedo dijo que su madre estaba devastada.

León, que también era cubano, solía trabajar en un hotel, pero se cambió al trabajo mejor pagado de limpiar aviones, dijo su antigua casera, Blanca Llauro. Vivió solo durante años en un garaje convertido en apartamento en el norte del condado de Miami-Dade, dijo.

Se había mudado recientemente y planeaba irse a una casa que él y su novia habían comprado en el área de la bahía de Tampa, dijo Llauro, de 81 años.

Pineda llegó a Estados Unidos desde Cuba en mayo de 2001 y tenía dos hijos, dijo su exesposa, Maria Pineda, en un mensaje de texto. Trabajaba incansablemente para mantener a su familia, dijo.

Maria Pineda dijo que él siempre estaba feliz y riendo.

Andrea Zarate colaboró con la reportería desde Miami. Georgia Gee con investigación

Andrea Zarate colaboró con la reportería desde Miami. Georgia Gee con investigación

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