Canadá impone nuevos aranceles a bienes de EE. UU., a medida que la guerra comercial se intensifica

Reportajes Especiales - Business

Imagen WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI
Guardar

Los aranceles son una represalia contra los recientes aranceles del presidente Trump, lo que genera preocupaciones sobre tensiones mayores.

Nuevos aranceles canadienses dirigidos a unos 20 millardos de dólares en importaciones estadounidenses entraron oficialmente en vigor el martes y representan la más reciente escalada de una guerra comercial cada vez más costosa que ha enredado a dos antiguos aliados.

PUBLICIDAD

Los gravámenes se aplican a una variedad de bienes estadounidenses, que incluyen ropa, queso, piezas de metal y productos de madera. El enfoque tiene como objetivo imitar los impuestos que el presidente Donald Trump impuso a Canadá luego de que las conversaciones comerciales entre ambos vecinos colapsaran en medio de tensiones el mes pasado.

Por ahora, los efectos económicos del ojo por ojo pueden resultar limitados porque los aranceles abarcan solo una pequeña porción del comercio anual entre Estados Unidos y Canadá. La preocupación más apremiante es un ciclo potencial de represalias que resulte en gravámenes aún más altos y exhaustivos que dañen a las familias y empresas en ambos lados de la frontera.

PUBLICIDAD

En Canadá, el primer ministro Mark Carney ha buscado posicionarse como un baluarte contra la agresión comercial de Trump, y ha descrito a su nación como "en guerra". Los funcionarios canadienses por lo general han prometido responder "dólar por dólar" a cualquier gravamen estadounidense.

En Washington, el presidente y sus asesores se han burlado en reiteradas ocasiones de sus homólogos canadienses y del tamaño de la economía y el ejército de su aliado. Trump ya ha amenazado con aranceles adicionales a las importaciones de automóviles de Canadá, y el viernes, incluso sugirió que podría intentar detener por completo el comercio bilateral.

Luego, horas antes de que los nuevos aranceles de Canadá entraran en vigor, Trump acudió a las redes sociales para continuar su ataque. Señaló a Bombardier, un fabricante de aviones canadiense, y afirmó que "¡YA NO SE VENDERÁ BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS!".

Al hacerlo, el presidente acusó a Canadá de bloquear "nuestros GRANDES Bancos, y Empresas Estadounidenses", y alentó a los consumidores de Estados Unidos a abstenerse de comprar algunos bienes canadienses.

"COMPREN PRODUCTOS ESTADOUNIDENSES. VUELEN EN AEROLÍNEAS ESTADOUNIDENSES. DISFRUTEN DE LICORES Y BEBIDAS ESTADOUNIDENSES. NAVEGUEN EN EL LAGO AMÉRICA", escribió Trump.

Bombardier dijo en un comunicado que los productos aeroespaciales son una exportación estadounidense destacada y que la empresa fabrica componentes cruciales como alas en California y Texas. "Bombardier es un fuerte contribuyente al sector y crea decenas de miles de empleos en todo Estados Unidos", dijo.

La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.

La disputa con Canadá ofreció la prueba más reciente de que Trump sigue tan comprometido como siempre con su estrategia disruptiva de llevar la política comercial al límite. A pesar de casi dos años de contundentes derrotas judiciales, feroces disputas internacionales y un creciente rechazo interno, los aranceles aún son la herramienta preferida del presidente para intentar impulsar la manufactura nacional y negociar mejores acuerdos comerciales.

"Esta represalia de ojo por ojo es mala para las empresas y los consumidores canadienses, y mala para las empresas y los consumidores estadounidenses", dijo Brad Wood, el director sénior de comercio e innovación en el Consejo Nacional de Comercio Exterior, un grupo de defensa de políticas cuya junta directiva incluye a Caterpillar, Exxon Mobil, Ford Motor y Walmart.

"Cada escalada es una capa más de barreras que, en última instancia, Canadá y Estados Unidos necesitan resolver", añadió Wood. La pregunta ahora, dijo, es si Trump tiene la intención de cumplir con sus amenazas.

Mientras se enfrenta a Canadá, Trump y sus asesores también dan los toques finales a una lista de nuevos aranceles dirigidos a decenas de países adicionales que el gobierno ha acusado de participar en prácticas comerciales desleales. Se espera que la última ronda determine que otras naciones sobreprodujeron ciertos productos --lo que el gobierno ha llamado "exceso de capacidad"--, lo cual llevó a grandes y persistentes déficits comerciales de Estados Unidos con esas naciones.

Esos impuestos, que podrían llegar tan pronto como esta semana, tienen como objetivo reemplazar algunos de los gravámenes que la Corte Suprema anuló en febrero.

Para avivar aún más las tensiones, Trump incluso ha amenazado con bloquear todo el comercio que involucre a países que exportan más a Estados Unidos de lo que importan de este. Actualmente, Estados Unidos tiene un enorme déficit comercial en bienes y servicios que involucra a decenas de socios comerciales, incluidos muchos en Europa y Asia. Un freno a las importaciones podría resultar en un cataclismo económico.

Cada una de esas acciones podría crear nuevas presiones financieras sobre las familias y empresas estadounidenses. Los aranceles son impuestos a las importaciones, lo que significa que los productos del extranjero pueden volverse más caros. Con ese fin, la guerra comercial global del presidente solo ha exacerbado la lucha de años de los responsables políticos contra la inflación, y se espera que esta semana se publique el próximo informe sobre precios al consumidor.

La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá salió a la luz pública en julio luego de que Trump acusara a Canadá de discriminar a las industrias estadounidenses. En respuesta, prometió imponer aranceles del 50 por ciento a ciertos bienes canadienses a menos que ambas partes pudieran alcanzar algún tipo de acuerdo en 30 días.

Las conversaciones habían avanzado durante meses, y en varios momentos de agosto, Trump parecía confiado en que se podía alcanzar una resolución. Pero las negociaciones colapsaron antes de su fecha límite, lo que llevó a ambas partes a culparse mutuamente por sabotear las negociaciones con demandas irrazonables de último minuto.

Como resultado, Washington impuso gravámenes en agosto a cientos de importaciones canadienses, que incluían vino, queso, ropa y palos de hockey. Carney y otros canadienses de inmediato prometieron tomar represalias con sus propios aranceles sobre productos similares después del Día del Trabajo.

Desde entonces, los funcionarios estadounidenses han respondido con amenazas y burlas manifiestas, y Trump incluso firmó una orden ejecutiva que busca renombrar el lago Ontario como lago América. El presidente ha atacado a los líderes políticos de Canadá, y el domingo, también arremetió contra su moneda.

"El desequilibrio del dólar (moneda) de Canadá con Estados Unidos es inaceptable", dijo en las redes sociales. "Ha sido así durante años, ¡pero ya no más!".

Tony Romm es un reportero que cubre desde Washington la política económica y el gobierno de Trump para el Times.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD