Creador de contenido explicó lo que todo extranjero necesita antes de viajar a Colombia: “Aquí no se mide en metros ni en pulgadas”

Un video viral advierte a los turistas angloparlantes que en Colombia el sistema métrico oficial es solo una formalidad. En la práctica, el país mide en “ratos”, “chorritos” y velocidades que ningún radar puede detectar

Un video de Desgringado catalogó las expresiones con las que los colombianos calculan distancias, tiempos, volúmenes e importancia sin recurrir a ninguna unidad oficial - crédito @desgringado/Threads

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Un creador de contenido nacido en Estados Unidos, pero criado en Colombia, desató una ola de reacciones en redes sociales con un video en el que desmontó, con humor y precisión, el sistema de medidas que usan los colombianos en su vida cotidiana: un conjunto de unidades sin equivalente en ningún manual científico, pero que cada habitante del país entiende de forma instintiva.

Mark Andrew Chernetskiy, conocido en plataformas digitales como Desgringado, grabó el clip como una guía de supervivencia para extranjeros que visiten el país. La premisa era simple: Colombia no mide en metros ni en pulgadas. Mide en amor, en confianza, en urgencia y, según él, “ocasionalmente en ‘jueputas’”.

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El “Sistema Métrico Colombiano” tiene sus propias reglas

El video arranca con una advertencia dirigida a los viajeros angloparlantes. “Si eres un gringo y estás viajando a Colombia por primera vez, quizá te estás preguntando: ‘¿Qué sistema métrico se utiliza?’”, dijo Chernetskiy en el clip. Su respuesta: ninguno de los convencionales.

Una tableta sobre una mesa de madera muestra un gráfico con texto en español y la ilustración de un hombre señalando diferentes recuadros.
Una tableta digital expone un esquema creado por el generador de contenido Desgringado sobre las expresiones cotidianas de medición en Colombia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera unidad que analizó fue el “tris”, al que definió como “la unidad mínima de precisión” y el “margen legal colombiano de un poco más”. Su aplicación más común es espacial: “Muévalo un tris a la izquierda. No, no, no tanto. Un tris no más”. Nadie sabe cuánto mide, pero todos saben cuándo se excedió.

Después llegó el “pelín”, que el creador bautizó como “la unidad nacional de la pequeñedad”. Sirve para medir espacio, tiempo y tamaño con igual imprecisión. “Nadie sabe exactamente cuánto mide un pelín, pero cada uno conoce la sensación”, señaló, y lo ilustró con un ejemplo que cualquier bogotano reconoce: “¡Ah! Perdí el bus por un pelín”.

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Cada medida esconde una lógica cultural propia

“Cuatro gatos” fue la siguiente parada. Desgringado aclaró que, aunque se usa para contar personas, nunca significa cuatro personas. “Digamos que es una fiesta y llegaron como cien personas, pero tú esperabas un mil. Entonces, ¿qué? Llegaron cuatro gatos”. La unidad, explicó, no mide a quienes llegaron, sino a quienes faltaron.

Pizarra de madera con el título Manual de Medidas Subjetivas, dibujos de una botella sirviendo líquido en un vaso, un reloj y un reloj de arena.
Una pizarra detalla la variabilidad contextual de expresiones populares utilizadas para describir volumen y tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El “chorrito” resultó ser la medida más subjetiva de todas. En teoría, cuantifica volumen de líquido; en la práctica, depende de quién sirve. “Un chorrito de aguardiente en manos de tu tío es media botella; en manos de tu mamá es un traguito no más”, describió. Su conclusión: el chorrito no mide líquido, mide confianza.

La dimensión temporal del sistema la ocupan dos unidades. Un “rato” es “la medida oficial de ahorita” y puede equivaler a cinco minutos, cinco horas o cinco años, según si el que espera es quien lo dijo o quien lo recibe. Una eternidad, en cambio, depende del contexto: doce minutos esperando el almuerzo no son lo mismo que doce minutos esperando el baño ocupado.

“A toda mierda” cierra el sistema como unidad de velocidad

El pepino cerró el bloque de medidas de importancia. Chernetskiy explicó que si algo “vale un pepino”, no importa nada, y que la fórmula escala de forma inversa: a más pepinos en la ecuación, menor la relevancia del asunto.

Letrero de madera con forma de flecha y texto en negro junto a un camino de tierra.
Un letrero de madera situado junto a un camino de tierra describe el significado popular de la expresión colombiana «a toda mierda». (Imagen Ilustrativa Infobae)

La unidad final fue la más aplaudida en los comentarios: a toda mierda, definida como “la unidad colombiana de velocidad, que no detecta ningún radar”. No se expresa en kilómetros por hora. Se mide, según el creador, “qué tan rápido tienes que llegar y qué tan poco te importan los semáforos”.

El fenómeno del video de Chernetskiy se inscribe en una tradición lingüística colombiana de larga data. El español hablado en el país asigna nombres de animales a conceptos abstractos —el camello como sinónimo de trabajo duro, las culebras como metáfora de deudas, los elefantes blancos para obras públicas abandonadas— y construye un vocabulario paralelo que funciona como código interno entre sus hablantes.

Una pequeña conclusión sobre el video tiene que ver con Desgringado y es que él no inventó ese sistema, simplemente lo tradujo para quienes llegaban sin el manual.

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