El padre de la atacante de Times Square pensó que su hija ya había superado lo peor

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Pamela Cisneros murió a manos de la policía en Times Square luego de apuñalar a dos personas, una de ellas mortalmente. Su padre dijo que había dejado de ir con él a sus citas de salud mental.

Pamela Cisneros estaba atravesando una crisis de salud mental hace siete años cuando, según contó su padre, intentó saltar frente a un tren del metro en Queens.

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Ella había vivido con graves problemas de salud mental durante décadas, dijo su padre, Mario Cisneros, en una entrevista el martes. Sin embargo, el episodio en el metro en 2019 había impulsado a su familia a intervenir.

Su padre comenzó a llevarla a citas médicas mensuales en el hospital, donde recibía inyecciones que la ayudaban a mantenerse estable. Él creía que su hija finalmente había superado lo peor.

Luego, en abril, relató, ella no quiso que la llevara a su cita habitual de salud mental en el Centro Médico del Hospital Jamaica en Queens, y le dijo que podía ir sola al tratamiento.

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Le dijo que no se preocupara, recordó él. Que estaba bien.

El lunes, Mario Cisneros se enteró de que su hija había llevado consigo dos cuchillos de cocina a través de un bullicioso Times Square en Manhattan y, de manera aparentemente aleatoria, había atacado a dos personas, matando a una de ellas. Minutos después, fue abatida a tiros por la policía tras negarse a soltar las armas. Tenía 49 años.

Cisneros, de 78 años, dijo que Pamela era una chica noble, educada y cristiana, pero que, repentinamente, se había comportado como un animal.

Afirmó que no sabía qué tipo de medicamento había estado recibiendo ni para qué condición estaba siendo tratada, y no estaba claro si había tomado medicamentos recientemente o si había recibido tratamiento de salud mental. Pero en los últimos meses, recordó él, su hija le había dicho que no quería depender de los medicamentos para sentirse normal.

Dijo que su hija no quería seguir tomando los medicamentos. Que ella luchaba por no tener que depender de la medicina. Mientras tanto, la familia hacía todo lo posible por ayudarla.

Mientras las autoridades examinaban el martes lo que podría haber provocado los ataques, documentos judiciales y registros policiales ofrecieron algunos vistazos de la turbulencia, los problemas económicos y las batallas de salud mental que en ocasiones habían marcado la vida de Pamela Cisneros.

Había vivido en Queens y estudiado psicología en la universidad. Se casó en septiembre de 1999 y tuvo tres hijos con su esposo, Jose Lopez, según su padre y los registros judiciales.

Aun así, a Pamela Cisneros le costaba mantener un empleo, según una petición de bancarrota presentada en el Distrito Este de Nueva York en 2005. Declaró estar desempleada, mientras que su marido trabajaba como empleado de oficina en Citibank en Nueva York. Declararon tener unos 14.000 dólares en activos.

En algún momento, parece que se mudaron a Florida. Para 2018, la pareja se había separado y Pamela Cisneros había regresado a vivir a Queens, según los registros presentados en el tribunal de familia del condado de Hillsborough, Florida.

Fue durante esta época cuando la situación de Cisneros pareció comenzar a descontrolarse. El 20 de diciembre de 2018, oficiales de policía en Manhattan la encontraron gritando y con actitud agresiva en la avenida Lexington, cerca de la calle 49, y determinaron que estaba intoxicada, según un informe policial interno obtenido por The New York Times.

Menos de cuatro meses después, el 6 de marzo de 2019, intentó saltar frente al tren en Queens. Lopez solicitó el divorcio al año siguiente en Florida, y sobrevino una batalla por la custodia de su hija menor, según muestran los registros judiciales de Florida. No fue posible contactar a Lopez para que hiciera comentarios.

Pamela Cisneros seguía sin encontrar un empleo estable. En febrero de 2022, declaró que había dejado un puesto en Aflac, la compañía de seguros, y que no podía encontrar trabajo en su campo, mostraron los registros judiciales de Florida.

En los registros había capturas de pantalla de meses de mensajes de texto que Pamela Cisneros había enviado a dos de sus hijas. Les había deseado un feliz Día de Acción de Gracias, una feliz Navidad y un feliz Año Nuevo.

Escribió que siempre contarían con su apoyo, que las amaba y las extrañaba.

Los mensajes no tuvieron respuesta.

Durante los últimos cinco años, había vivido sola en un edificio de apartamentos en una cuadra tranquila y arbolada en Woodside, Queens.

"Literalmente decía hola y adiós, pagaba el alquiler a tiempo. Nunca tuve un problema con ella", dijo Chris Dowling, de 46 años, administrador del edificio. "Nunca escuché el más mínimo ruido de ella".

El martes, sacudiendo la cabeza mientras estaba de pie bajo la lluvia frente a su propio edificio de apartamentos en Queens, Mario Cisneros se preguntaba qué había salido tan mal. Dijo que su hija había tenido problemas, pero que nunca había sido violenta. Había estado en su casa para cenar apenas 10 días antes y nada parecía andar mal, afirmó.

Kitty Bennett colaboró con la investigación.

Chelsia Rose Marcius es reportera de justicia penal para el Times y cubre el Departamento de Policía de Nueva York.

Amy Julia Harris ha sido reportera de investigación durante más de una década y se unió al Times en 2019. Su cobertura se centra en Nueva York.

Kitty Bennett colaboró con la investigación.

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