
La ciudad de Nueva York dice que la legislación del Concejo viola la ley de negociación colectiva. Esta podría ser la primera batalla de alto perfil entre el alcalde y un sindicato del sector público.
El alcalde Zohran Mamdani demandó al Concejo Municipal de la ciudad de Nueva York el miércoles, con el argumento de que su proyecto de ley, que otorga cuantiosas bonificaciones a algunos de los trabajadores escolares peor remunerados de la ciudad, viola la ley de negociación colectiva, dijo un portavoz de la ciudad.
La decisión de demandar se produjo el mismo día en que el proyecto de ley del Concejo Municipal se convirtió en ley, luego de que el alcalde declinara emitir un veto, consciente de que el Concejo tenía los votos para anularlo.
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La demanda, presentada en la Corte Suprema Estatal en Manhattan, podría preparar el escenario para el enfrentamiento de mayor repercusión que el alcalde ha tenido hasta la fecha con un sindicato del sector público, y amenaza con amargar su ya tensa relación con la presidenta del Concejo, Julie Menin, quien defendió la legislación.
Pero un portavoz del alcalde dijo que la ciudad actuaba para proteger los derechos laborales.
"No permitiremos que el proceso político reemplace a la mesa de negociación colectiva", dijo el portavoz, Matt Rauschenbach. "La ciudad presenta una demanda para proteger el derecho de cada sindicato a negociar en nombre de sus miembros, a luchar por el lugar de trabajo que merecen y garantizar que los trabajadores, no los políticos, determinen sus propios futuros".
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El proyecto de ley del Concejo, respaldado por la influyente Federación Unida de Maestros (UFT, por su sigla en inglés), otorgaría bonos de 10.000 dólares a los asistentes educativos de la ciudad de Nueva York, quienes a menudo trabajan de forma individual con niños con discapacidades y se encuentran entre los trabajadores peor pagados del sistema de escuelas públicas de la ciudad.
Mamdani, un socialista democrático que a menudo se alinea estrechamente con el movimiento obrero, apoyó los bonos durante la campaña electoral, pero se pronunció en contra de ellos una vez que se convirtió en alcalde. Argumentó que el proyecto de ley violaba la ley laboral, la cual requiere que tales asuntos se resuelvan a través de la negociación colectiva.
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El sindicato de maestros respaldó a Mamdani para la alcaldía solo después de que ganara las primarias demócratas el verano pasado.
Rauschenbach dijo que el gobierno estaba comprometido a aumentar el salario de los paraprofesionales por otros medios.
"Queremos entablar conversaciones productivas con la UFT para abordar esta desigualdad permanentemente", dijo. En un comunicado posterior, Rauschenbach aclaró que esas discusiones ya estaban en marcha.
El alcalde, quien hizo campaña con la promesa de hacer que Nueva York fuera más asequible para todos, ahora se encuentra en la posición políticamente incómoda de pelear contra el sindicato de maestros y potencialmente bloquear los bonos para empleados de la ciudad de bajos ingresos que trabajan con niños vulnerables.
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La posición de Menin tampoco carece de complicaciones políticas. La presidenta a menudo se presenta como un contrapeso fiscalmente más moderado frente al alcalde, pero la legislación que ha impulsado equivaldría, según sus críticos, a una costosa maniobra para eludir la negociación colectiva, un precedente que otros sindicatos estarían ansiosos por emular.
Como evidencia, los opositores de la legislación señalan que Joann Ariola, la concejala que preside el Comité de Bomberos y Gestión de Emergencias, recientemente hizo referencia a los bonos para paraprofesionales en su solicitud de aumentar el salario de los técnicos de emergencias médicas del Departamento de Bomberos, algunos de los cuales ganan apenas 18 dólares la hora.
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En una entrevista el miércoles por la mañana en The Brian Lehrer Show en WNYC, Menin dijo que financiar los bonos y ayudar a cubrir las vacantes de empleos de paraprofesionales tenía sentido desde el punto de vista fiscal, en un momento en que la ciudad destina más de un millardo de dólares al año para enviar a niños con discapacidades a escuelas privadas donde pueden recibir servicios más especializados.
"Cada miembro del Concejo, en una votación unánime y bipartidista, apoyó la Ley del Cheque RESPECT porque es inaceptable que los paraprofesionales que apoyan a algunos de nuestros estudiantes con mayores necesidades ganen apenas 32.000 dólares al año", dijo Menin el miércoles por la tarde, en un comunicado conjunto con Carmen De La Rosa, la concejala que patrocinó la legislación.
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El primer tramo de las bonificaciones no se debe pagar hasta el 1 de enero.
La ambigüedad en torno al futuro de la legislación no impidió que el sindicato de maestros declarara la victoria.
En un correo electrónico a los paraprofesionales el miércoles, Michael Mulgrew, el presidente del sindicato, escribió: "¡Hoy, el cheque RESPECT se convirtió en ley! Todo nuestro arduo trabajo nos ha llevado a este momento. A partir de hoy, los paraprofesionales pueden esperar recibir su primer pago de RESPECT en enero".
Mulgrew había amenazado con una "guerra total" contra el alcalde si intentaba bloquear la legislación.
En una entrevista el miércoles, Mulgrew dijo que la afirmación de la ciudad de que demandaba para proteger a los trabajadores era "una broma".
"A los trabajadores peor pagados de mi sindicato, en su mayoría mujeres negras y morenas, están intentando impedirles que reciban este cheque; buena suerte con eso", dijo, y agregó que se sentía algo animado de que Mamdani se hubiera involucrado más personalmente en este asunto en las últimas semanas.
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Los aproximadamente 26.000 paraprofesionales que trabajan en el sistema de escuelas públicas de Nueva York, el más grande de Estados Unidos, tienen un salario inicial de unos 32.000 dólares al año.
La legislación costaría un estimado de 325 millones de dólares, según la Comisión Ciudadana de Presupuesto, un grupo de supervisión no partidista.
La comisión y los aliados del alcalde también advirtieron que la ley amenazaba con sembrar el caos en las prácticas de negociación colectiva de medio siglo de antigüedad en la ciudad, al establecer el precedente de que, cuando los sindicatos no obtenían lo que querían en la mesa de negociación, simplemente podían acudir al Concejo Municipal para pedir ayuda.
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Robert W. Linn, quien trabajó como comisionado de relaciones laborales de la ciudad bajo el mandato del alcalde Bill de Blasio y continúa asesorando a la alcaldía bajo el gobierno de Mamdani, dijo que las leyes laborales del estado y de la ciudad se habían implementado para detener el caos que tipificó la negociación colectiva en la década de 1960, cuando hubo huelgas de maestros, trabajadores de servicios sociales y trabajadores de saneamiento.
"Hay casi 150 unidades de negociación en la ciudad de Nueva York", dijo Linn. "Si no se tiene un enfoque riguroso de negociación colectiva, entonces las partes van a correr al Concejo Municipal, a la Legislatura Estatal, se van a involucrar en paros laborales. Creo que existe el potencial de regresar a ese caos".
Dana Rubinstein cubre la política y el gobierno de la ciudad de Nueva York para el Times.
Eliza Shapiro escribe sobre la ciudad de Nueva York para el Times.
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