Olivia Dean: el amor manda sobre los géneros

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Cuando llegó el momento de grabar su segundo álbum --una continuación de su debut de neo-soul de 2023, Messy , nominado al Premio Mercury-- Olivia Dean dijo que sintió la presión de demostrar que podía "hacerlo otra vez".

Así que Dean, una cantante británica de 26 años y letrista incisiva, hizo lo que el momento parecía exigir: alquilar tiempo en un "estudio realmente grande y sexi" de Los Ángeles para trabajar con nuevos productores, "porque puedes, y ahora quieren trabajar contigo", dijo.

Pero algo no estaba bien.

Quería que el nuevo álbum fuera un "estudio de caso, en esencia, sobre el amor" tras una reciente ruptura amorosa, dijo, pero recordó que pensó: "Estoy tan ansiosa que ni siquiera soy capaz de escucharme a mí misma".

Decidida a no comprometer su visión para el disco, Dean decidió crear un espacio de estudio donde pudiera mostrarse vulnerable. En marzo, alquiló una casa de planta abierta con enormes ventanales en el este de Londres, cerca de donde creció, y se trajo el piano de casa. Durante ocho semanas, ella y muchos de los productores y músicos con los que ha trabajado a lo largo de la última década grabaron un álbum.

La casa se convirtió en una de sus herramientas de producción más importantes, según Zach Nahome, productor ejecutivo del álbum. Dean dormía a veces allí, y las conversaciones errantes del grupo, de madrugada y acompañadas de vino tinto, inspiraron la letra del disco, titulado The Art of Loving.

El álbum es una meditación íntima y pulida, de 12 canciones sobre el amor romántico, platónico y propio --también inspirado en el texto de referencia clásico de Bell Hooks Todo sobre el amor: Nuevas perspectivas-- y fue lanzado a finales de setiembre de 2025.

Si su sonido es más pop que el de su predecesor, es algo deliberado. Con este álbum, Dean dijo que "realmente quería llegar a la gente".

Y sin duda lo ha logrado. A finales del año pasado, Dean fue la telonera de Sabrina Carpenter en las cinco noches en el Madison Square Garden, y este año encabezará seis noches con todas las entradas agotadas en el estadio O2 de Londres. The Art of Loving llegó al primer puesto de la lista de álbumes en el Reino Unido en octubre de 2025, y su brillante sencillo "Man I Need" alcanzó el primer puesto en ese país. Fue la semana de estreno más grande para una artista británica desde 30, de Adele, en 2021.

En Estados Unidos, tanto el álbum como el sencillo han ido escalando posiciones en las listas de Billboard. En muchos rincones de TikTok e Instagram, las canciones de Dean --que incluyen letras juguetonas como "Soy la mezcla perfecta de / un sábado noche y el resto / de tu vida"-- han parecido la banda sonora no oficial de las aplicaciones. Burberry convirtió a Dean en el rostro de su línea de fragancias Her.

"Así se sentía estar cerca de Sam Smith hace 12 años", dijo Jo Charrington, presidenta de Capitol Records UK, quien contrató a Smith y ha trabajado con Dean durante varios años.

Para Dean, ha sido como si "de repente, todo el mundo me mirara", dijo con una risa contagiosa. "Y yo estoy como, chicos", dijo, mientras abría los ojos en un gesto de incredulidad y simulaba esconderse detrás de una mano con manicura de color borgoña. "Es increíble, pero también es muy, muy gracioso". (Contó que hace poco dejó TikTok, después de sentir que estaba "siempre escuchando una conversación que la gente tiene sobre mí").

Todo esto ha sido especialmente extraño, dijo Dean, porque durante mucho tiempo se había sentido "al margen de todo".

Lanza música desde los 19 años, combinando letras que, según dijo, buscan encontrar "el mayor romanticismo en las pequeñas cosas" con un sonido orientado a provocar emoción, más que ceñirse a géneros musicales. Esto la ha llevado a mezclar influencias del R&B, el pop-soul y Motown con guiños al jazz y algún steel drum. Esa diversidad sonora es una de las razones por las que "hubo muchos obstáculos" para llegar hasta aquí, dijo Dean: "Hacer el primer álbum fue realmente difícil. Nadie lo entendía del todo".

Emily Braham, la mánager de Dean desde que la artista tenía 17 años, dijo que en la industria musical pueden existir suposiciones "miopes y perezosas" de que una "chica mestiza con una guitarra" debería sonar como Corinne Bailey Rae.

"A pesar de que la industria siempre te dice que tienes que ser de cierto tipo", dijo Braham, Dean ha sido "realmente desafiante respecto de cómo quiere hacer las cosas". (En 2020, cuando la pandemia canceló los primeros festivales de verano que Dean tenía programados, ella y su equipo ofrecieron conciertos improvisados desde una camioneta amarilla en un campamento británico y una piscina al aire libre).

Dean atribuye en parte tanto su determinación como su amplio conocimiento musical a su crianza. Su madre, de ascendencia jamaicana y guyanesa, fue la primera mujer negra en convertirse en dirigente adjunta de un partido político británico --el partido feminista Women's Equality Party-- y Dean dijo que creció creyendo que todo lo que quisiera hacer era posible.

En casa, recordó, su madre ponía música de "mujeres poderosas que cuentan historias", como Lauryn Hill (de quien Dean toma su segundo nombre), Jill Scott y Angie Stone. Su padre británico prefería Al Green, Steely Dan y temas de reggae.

Tras decidir a los 8 años que quería ser cantante, Dean fue a clases de canto y formó parte de un coro de gospel. A partir de los 15, asistió a la muy selectiva BRIT School, un semillero londinense de artes escénicas entre cuyos exalumnos figuran Adele y Amy Winehouse.

Conor Doherty, quien fue profesor de Dean en la escuela y es el director del departamento de música, dijo que la BRIT inculcó la lección de que "hay que trabajar de manera increíblemente dura" para triunfar en la industria musical, algo que Dean ya hacía en su adolescencia.

Al principio formó parte del programa de teatro musical de la escuela, y luego pasó a la rama de música, donde llegó "sabiendo cómo manejar el escenario y ganarse el público", dijo Doherty.

Hoy, Dean se impone en escena con movimientos de una elegancia fluida que recuerdan a The Supremes, respaldada por su banda y, con frecuencia, envuelta en un vestido ceñido, el cabello largo moviéndose al compás de un ventilador. "Cuando estás en el escenario, lo que dices es muy poderoso", dijo Dean, y el público suele corearle algunas letras con un entusiasmo que hace temblar al techo, entre ellas, "¡No quiero un novio!", una línea de su canción "Nice to Each Other".

Dean añadió que "el proceso de hacer este álbum, y simplemente inclinarse hacia la vulnerabilidad", seguido de "que saliera a la luz, y que se entendiera, y que la gente conectara con ello" la había hecho sentirse "una persona diferente".

Hubo un tiempo en que Dean podía sentirse "bastante negativa" por "ser una mezcla de cosas", dijo, tanto por su identidad mestiza como por su sonido exuberante. Pero ahora, dijo con otra risa juguetona, su mentalidad es: "Soy lo mejor de muchas cosas diferentes".