Trump pide a los republicanos 'nacionalizar' las elecciones

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Los comentarios, realizados en un pódcast conservador, siguen a una serie de medidas de su gobierno para intentar ejercer un mayor control sobre las elecciones de EE. UU.

En una nueva entrevista, el presidente Donald Trump pidió al Partido Republicano "nacionalizar" el voto en Estados Unidos, un agresivo paso retórico que probablemente suscite nuevas preocupaciones sobre los esfuerzos de su gobierno por implicarse en asuntos electorales.

Durante un extenso monólogo sobre migración en un pódcast publicado el lunes por Dan Bongino, su exdirector adjunto del FBI, Trump pidió a los funcionarios republicanos "tomar el control" de los procedimientos de votación en 15 estados, aunque no los nombró.

"Los republicanos deberían decir: 'Queremos tomar el control'", dijo. "Deberíamos tomar el control de la votación, de la votación en al menos muchos… 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar la votación".

Según la Constitución, las elecciones estadounidenses se rigen principalmente por leyes estatales, lo que da lugar a un proceso descentralizado en el que la votación es administrada por funcionarios de los condados y los municipios en miles de distritos electorales de todo el país. Sin embargo, Trump lleva mucho tiempo obsesionado con las falsas afirmaciones de que las elecciones estadounidenses están plagadas de fraude y de que los demócratas están perpetrando una vasta conspiración para que los migrantes indocumentados voten, y así aumentar la participación del partido.

El sorprendente llamamiento de Trump para que un partido político se apodere de los mecanismos de votación sigue a una serie de medidas de su gobierno para intentar ejercer un mayor control sobre las elecciones estadounidenses, mientras él y sus aliados continúan haciendo afirmaciones falsas sobre su derrota en 2020.

La semana pasada, agentes del FBI incautaron papeletas y otros registros de votación de las elecciones de 2020 de un centro electoral del condado de Fulton, Georgia, donde sus aliados han perseguido durante años falsas afirmaciones de fraude electoral. The New York Times informó el lunes que Trump había hablado por teléfono con los agentes del FBI implicados en la redada del condado de Fulton, para elogiarlos y darles las gracias.

El Departamento de Justicia, que recientemente se ha politizado bajo el mandato de Trump, está exigiendo que numerosos estados, entre ellos Minnesota, entreguen sus censos electorales completos mientras el gobierno de Trump intenta crear un archivo nacional de votantes.

En marzo, Trump firmó una orden ejecutiva que intentaba introducir cambios significativos en el proceso electoral, como requerir pruebas documentales de ciudadanía y exigir que todos los votos por correo se recibieran antes del cierre de las urnas el día de las elecciones. Pero ese esfuerzo en gran medida ha sido rechazado por los tribunales.

En las redes sociales, Trump ha impulsado cambios aún más drásticos. En agosto, escribió que quería poner fin al voto por correo y, potencialmente, al uso de máquinas de votación.

Las afirmaciones del presidente sobre el fraude electoral han sido desmentidas una y otra vez, tanto por revisiones independientes como por funcionarios republicanos. Una revisión de las elecciones de 2024 por parte del gobierno de Trump, que comenzó el año pasado, había encontrado pocas pruebas de fraude electoral generalizado por parte de no ciudadanos hasta el mes pasado, informó el Times.

La escalada de comentarios de Trump sobre las elecciones se produce en un momento en que los demócratas han superado al Partido Republicano en una serie de contiendas. Nueva Jersey y Virginia eligieron gobernadores demócratas en noviembre, y el sábado, un demócrata ganó una elección especial para un escaño en el Senado del estado de Texas por 14 puntos porcentuales en un distrito que Trump había ganado por 17 puntos en 2024, un cambio drástico.

Al intuir que los republicanos eran vulnerables a la tradicional reacción negativa que suele producirse en las elecciones de mitad de mandato contra el partido en el poder, Trump inició el año pasado un esfuerzo extraordinario por manipular los mapas del Congreso para dar ventaja a su partido. La campaña, que comenzó en Texas, pero que desde entonces se ha extendido a estados controlados tanto por demócratas como por republicanos, se convirtió en un elemento central de la estrategia presidencial para las elecciones intermedias.

Trump no ha ocultado su interés por ampliar el papel del gobierno federal en la administración de las elecciones estadounidenses. El mes pasado, declaró al Times que lamentaba no haber enviado a la Guardia Nacional para incautar la maquinaria electoral tras las elecciones de 2020.

Durante su entrevista con Bongino, Trump vinculó su deseo de control partidista de los mecanismos de votación a la agenda de su gobierno para encontrar y deportar a los migrantes indocumentados de las ciudades estadounidenses.

"Si los republicanos no los expulsan, nunca volverás a ganar unas elecciones como republicano", dijo en referencia a los migrantes indocumentados. "Es una locura que se pueda conseguir que esta gente vote. Si no hacemos que se vayan, mira, los republicanos no volverán a ganar otras elecciones".

No hay pruebas de que un número significativo de no ciudadanos haya votado en ninguna elección estadounidense. Una auditoría realizada en 2024 por el secretario de estado de Georgia descubrió que solo 20 de los 8,2 millones de personas registradas para votar en Georgia no eran ciudadanos, y solo nueve habían votado alguna vez.

Reid J. Epstein es un reportero del Times que cubre campañas y elecciones desde Washington.

Nick Corasaniti es reportero del Times y cubre política nacional con énfasis en votaciones y elecciones.