
La nueva realidad se cierne sobre las conversaciones de paz con Ucrania y ha obligado al Kremlin a subir los impuestos y aumentar la deuda.
Mientras Rusia mantiene conversaciones de paz directas con Ucrania por primera vez en meses, el combustible más potente del Kremlin para la guerra, los ingresos del petróleo, está sometido a una presión cada vez mayor.
El precio del petróleo ruso, el principal producto de exportación del país, se ha desplomado bajo el peso del aumento de la oferta mundial y de las sanciones occidentales relacionadas con la guerra. El año pasado, los ingresos rusos por petróleo y gas cayeron casi una cuarta parte, según el Ministerio de Finanzas. El Kremlin está recurriendo al aumento de los impuestos y al gasto deficitario para salvar la brecha.
Hasta ahora, hay pocos indicios de que las tensiones económicas, y cualquier descontento que generen entre los líderes empresariales y la opinión pública, sean suficientes para modificar los cálculos del presidente Vladimir Putin sobre la guerra. Las negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos continuarán el domingo en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.
Pero con la economía estancada y el Kremlin llegando al límite de lo que puede exprimir de ella, el pueblo ruso tendrá que soportar más la carga de una guerra cuyos costos superan unos 170.000 millones de dólares al año.
"Esta situación es manejable", dijo Yevgeny Nadorshin, economista de Moscú que asesora a empresas y bancos. "Pero nadie se siente cómodo con ello".
A lo largo de sus décadas de poder, Putin se ha enorgullecido de la estabilidad que ha aportado a una economía rusa que estaba en caída libre tras la desaparición de la Unión Soviética: reduciendo drásticamente la deuda, racionalizando los impuestos y controlando la inflación.
Una economía petrolera fuerte permitió al Estado ruso ofrecer un mejor nivel de vida. El Kremlin esperaba que esto mantuviera contenta a la población incluso cuando el gobierno erosionara las libertades personales.
Ahora, la estabilidad económica cuidadosamente labrada se está fracturando. La brusca caída de los ingresos del petróleo ha enviado a Rusia a una nueva era caracterizada por déficits presupuestarios sostenidos, impuestos más altos y una inflación persistente.
El comercio de petróleo de Rusia se ha visto golpeado por dos fuerzas. Los precios del petróleo han bajado desde abril, después de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo decidiera aumentar gradualmente la producción tras años de recortes. La industria petrolera rusa también se ha visto afectada en los últimos meses por las nuevas sanciones occidentales y la aplicación más estricta de las ya existentes.
En octubre, el presidente Trump impuso sanciones a las dos mayores empresas petroleras de Rusia, Rosneft, de propiedad estatal, y Lukoil, privada. Esas sanciones mermaron considerablemente la capacidad de las empresas para vender crudo. Desde entonces, Rusia también se ha enfrentado a una mayor aplicación de las restricciones contra la "flota fantasma" de petroleros ilícitos que utiliza para transportar petróleo.
Este mes, el ejército estadounidense incautó en el Atlántico Norte un buque de bandera rusa que se había utilizado para transportar petróleo venezolano. La Marina francesa tambiéninterceptó en el Mediterráneo un petrolero sospechoso de utilizar una bandera falsa y pertenecer a una flota vinculada a Rusia.
Debido al actual exceso de oferta mundial, los compradores tienen ahora más alternativas al crudo ruso. Esto les permite prescindir por completo de él o exigir descuentos significativamente mayores para compensar el riesgo de manipular mercancías afectadas por las sanciones, dijo Sergey Vakulenko, experto en energía de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
"De no haber sido por este notable descenso de los precios del petróleo", dijo, "todas estas medidas habrían sido mucho menos eficaces".
Los descuentos en el petróleo ruso han aumentado drásticamente. El Ministerio de Economía dijo este mes que el precio medio del petróleo ruso fue de 39 dólares por barril en diciembre, frente a los más de 57 dólares de agosto.
Para agravar los problemas de Moscú, Ucrania ha estado utilizando drones desde noviembre para atacar a petroleros vinculados a Rusia en el mar Negro y el Mediterráneo. El ejército ucraniano también ha atacado refinerías rusas. Esto ha contribuido a la crisis de combustible en varias regiones, obligando al gobierno a prohibir temporalmente la exportación de productos petrolíferos.
"El único factor que puede cambiar la situación es la presión económica sobre Rusia", dijo el viernes el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. "Rusia debe quedarse sin dinero para que la guerra empiece a llegar a su fin".
No es la primera vez que Putin se enfrenta a una caída de los precios del petróleo. Pero en años anteriores, el Estado ruso tenía más opciones. Podía recortar gastos o permitir que la moneda se debilitara para reponer el presupuesto. Pero los costos de la guerra, que ascienden a cerca del 30 por ciento del presupuesto anual ruso de 580.000 millones de dólares, dificultan la reducción de gastos. Y la moneda, el rublo, se ha mantenido fuerte.
Apuntalado por las restricciones a las importaciones y las altas tasas de interés, el rublo subió alrededor de un 45 por ciento frente al dólar estadounidense en 2025. Un rublo fuerte significa que el gobierno recibe menos dinero por cada barril de crudo que vende.
Con cada vez menos opciones, el Kremlin no tuvo más remedio que aumentar la deuda estatal, así como los impuestos personales y corporativos. El gobierno ruso también aumentó los impuestos de las empresas más pequeñas, como panaderías y tiendas, lo que provocó un revuelo inusual entre los propietarios.
El déficit presupuestario de Rusia alcanzó los 72.000 millones de dólares en 2025, nominalmente el más alto desde 2009. Nadorshin, el economista, afirmó que esperaba que siguiera aumentando este año.
"La situación se está complicando cada vez más", dijo, "y está claro que el ritmo de esta complicación es, naturalmente, preocupante".
Ivan Nechepurenko cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia, los países del Cáucaso y Asia Central.
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