
Israel accedió a permitir que el paso fronterizo de Rafa vuelva a operar; la medida es parte del acuerdo de alto al fuego alcanzado en octubre.
Israel dijo que en unos días reabrirá la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto para los viajeros a pie, una medida que permitiría que los palestinos que huyeron del enclave durante los dos años de guerra vuelvan a sus hogares por primera vez.
Funcionarios de ayuda humanitaria dijeron que esperaban que la reapertura del paso fronterizo les permitiera también evacuar a personas en Gaza que necesitan atención médica en el extranjero, cuyo número se estima en más de 18.000, según la Organización Mundial de la Salud.
En un mensaje publicado en las redes sociales durante la mañana del lunes, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu dijo que el paso fronterizo, cercano a la ciudad de Rafa, se reabriría una vez concluida la búsqueda en Gaza de los restos del último cautivo que aún no había sido devuelto a Israel.
Más tarde, el lunes, el ejército israelí anunció que al fin había encontrado restos del cautivo --el sargento mayor Ran Gvili, agente de policía abatido durante el ataque dirigido por Hamás el 7 de octubre de 2023-- después de meses de búsqueda en Gaza.
Israel accedió a permitir la reapertura del paso fronterizo de Rafa como parte del acuerdo de alto al fuego alcanzado en octubre. Sin embargo, los dirigentes israelíes exigieron que Hamás devolviera primero los restos de todos los israelíes y extranjeros fallecidos en Gaza.
Ahora, con el cuerpo de Gvili de vuelta en Israel, esa misión estaba completa.
La decisión de Israel de reabrir la frontera --donde se espera que tanto Israel como Egipto impongan un estricto control sobre quién la cruza-- hace avanzar el frágil alto al fuego con Hamás. Sin embargo, los próximos pasos para poner en práctica el plan del presidente Trump para Gaza, que incluye desarmar a Hamás y desplegar allí una fuerza internacional, están envueltos en la incertidumbre.
Al menos 100.000 palestinos han abandonado Gaza desde el comienzo de la guerra, según funcionarios palestinos. Ahora, muchos de ellos deben decidir si regresan al enclave, la mayor parte del cual se encuentra en ruinas después de dos años de bombardeos israelíes.
El gobierno israelí aún se niega a dejar que los periodistas extranjeros entren en Gaza. En una audiencia realizada el lunes por la mañana ante la Corte Suprema, argumentó que hacerlo pondría en peligro a los soldados israelíes, a pesar de que el alto al fuego tiene más de tres meses y de que Israel ha permitido la entrada en el territorio de trabajadores humanitarios internacionales.
Los periodistas extranjeros tienen prohibido entrar en Gaza desde el comienzo de la guerra en 2023, a excepción de un pequeño número de reporteros invitados en visitas breves y cuidadosamente controladas, escoltados por soldados israelíes. El lunes, tras numerosos retrasos, la Corte Suprema israelí examinó una antigua petición de periodistas extranjeros que pretendían informar desde el interior del territorio.
En los argumentos orales, la jueza Ruth Ronnen sugirió que la reapertura del paso fronterizo de Rafa podría permitir a los periodistas extranjeros entrar en Gaza a través de Egipto. Sin embargo, un abogado de la Asociación de la Prensa Extranjera, Gilead Sher, argumentó que los 400 miembros del grupo, entre quienes se encuentran empleados de The New York Times, deberían poder entrar desde Israel, donde tienen su sede.
"Vemos entrar diariamente ayuda internacional en la Franja, vemos entrar a trabajadores humanitarios internacionales y a personal de la ONU, así como a israelíes", junto con funcionarios del Banco Mundial, dijo Sher, según un informe conjunto. "Pero los periodistas extranjeros están prohibidos".
Un abogado del gobierno, Yonatan Nadav, dijo que dejar entrar a los periodistas en Gaza planteaba riesgos para los soldados israelíes, pero accedió a describir esos riesgos solo en una sesión a puerta cerrada del tribunal.
Un abogado del Sindicato de Periodistas de Israel, Amir Basha, también se pronunció a favor de dejar entrar en Gaza a los periodistas extranjeros, y argumentó que representaban una fuente vital y ausente de información independiente, junto con los militares israelíes y los reporteros palestinos de Gaza.
"Nadie cuestiona el valor de los trabajadores humanitarios", dijo. "Pero los periodistas no deben ser los últimos, deben ser los primeros entre iguales. Dada la información que los periodistas ofrecen al público, no puede ser que el derecho del público israelí a estar informado quede relegado al último puesto".
La Corte Suprema no dijo cuándo emitiría un fallo.
El paso fronterizo de Rafa se encuentra cerca de lo que fue la ciudad meridional de Rafa, arrasada en gran parte por las fuerzas israelíes.
Durante los primeros nueve meses de la guerra, decenas de miles de palestinos pudieron huir a Egipto a través del paso. Algunos contaron con el apoyo de grupos de ayuda internacional que coordinaron su salida con Israel y Egipto. Muchos otros pagaron sobornos exorbitantes a intermediarios relacionados con el gobierno egipcio para conseguir papeles de salida.
En mayo de 2024, esa tenue vía de escape se cortó cuando las fuerzas israelíes avanzaron por el lado gazatí de la frontera y se apoderaron del paso. Israel y Egipto no pudieron ponerse de acuerdo sobre las condiciones de reapertura de la frontera, que ha permanecido cerrada en su mayor parte desde entonces.
El cierre cortó una ruta clave para los gazatíes gravemente enfermos y heridos que buscaban tratamiento médico fuera del maltrecho sistema sanitario del enclave. Algunos palestinos, como los enfermos de cáncer que necesitaban quimioterapia, murieron sin acceso a un tratamiento adecuado.
La posibilidad de que se reanude el conflicto en Gaza sigue estando muy presente. Hamás ha afianzado su control sobre la mitad del enclave, el ejército israelí controla la otra mitad y la mayoría de la población sigue hacinada en campamentos de tiendas de campaña o entre los escombros de casas semidestruidas.
Kamel Ayyad, de 53 años, huyó a Egipto en noviembre de 2023 con su esposa y sus tres hijas. Aunque dijo que esperaba regresar a Gaza, señaló que la mayoría de sus amigos y conocidos dicen que volver ahora es demasiado arriesgado.
"Gaza sigue viviendo una guerra fría, o una guerra no oficial: no es estable", dijo Ayyad, funcionario de San Porfirio, una iglesia ortodoxa griega de Gaza. "Nadie quiere jugarse la vida de su familia".
Pero no está nada claro cuánto tiempo podrán permanecer los gazatíes en Egipto, que ha dejado claro que su presencia debe ser temporal. "Estamos entre la espada y la pared", dijo Ayyad.
David M. Halbfinger es el jefe del buró en Jerusalén y dirige la cobertura en Israel, Gaza y Cisjordania. También ocupó ese cargo de 2017 a 2021. Fue editor de política en el Times de 2021 a 2025.
Aaron Boxerman es reportero del Times y cubre Israel y Gaza. Radica en Jerusalén.
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