
Con el fin de combatir el peligroso calentamiento global, los países han comenzado a sanear sus centrales eléctricas y sus automóviles. Pero ha resultado más difícil reducir las emisiones de la industria pesada —como las fábricas de cemento, acero o sustancias químicas— y ahora están por convertirse, sin duda, en la mayor fuente de contaminación para el calentamiento del planeta.
Esa es una importante conclusión de un nuevo pronóstico detallado sobre las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global publicado el jueves por el Rhodium Group, una empresa de investigación. En términos generales, el informe calcula que en la actualidad el mundo está en vías de calentarse cerca de 2,8 grados Celsius por encima de los niveles previos a la era industrial para el año 2100. Muchos científicos y dirigentes mundiales consideran que todo ese calentamiento es peligroso.
Hasta ahora, resulta muy difícil predecir las emisiones para el futuro, pero el pronóstico nos ofrece una guía aproximada de cuáles países parecen estar preparados para avanzar con respecto al cambio climático en los próximos años y cuáles siguen teniendo problemas.
Dónde se prevé que disminuyan las emisiones
Se espera que este año las emisiones de gases de efecto invernadero aumenten a niveles históricos en todo el mundo. No obstante, hay señales de que la contaminación que produce el calentamiento del planeta procedente de dos sectores importantes —el eléctrico y el de transporte— podría comenzar a descender en un futuro no tan lejano.
Es posible que los países estén por tener un gran avance en el sector eléctrico, mismo que actualmente es responsable de una cuarta parte de los gases de efecto invernadero. Las energías solar y eólica están desarrollándose tan rápido que ahora algunos especialistas esperan que la demanda de electricidad producida con combustibles fósiles llegue a su punto máximo en esta década. Ese proceso ya ha comenzado en Estados Unidos y Europa, donde la energía a base de carbón se está desplomando, y tal vez pronto les siga China.
También se prevé que las emisiones de dióxido de carbono del transporte disminuyan para mediados del siglo debido a la rápida expansión de los vehículos eléctricos, mismos que ahora constituyen uno de cada cinco automóviles vendidos en todo el mundo. En lugares como África y Asia, las motocicletas, motonetas y triciclos eléctricos ya están eliminando casi un millón de barriles de petróleo al día.
Sin embargo, el informe señala que, tal parece que ni la electricidad ni el transporte están en vías de llegar a cero emisiones, lo cual, según los científicos, es lo que se requiere en última instancia para detener el cambio climático.
Eso se debe a que la mayoría de los países siguen dependiendo del carbón o el gas natural como plan de respaldo para las energías solar y eólica, y aún no hay soluciones claras para descarbonizar los camiones que recorren largas distancias, los aviones ni los barcos. No será sino hasta que los países resuelvan esos retos —quizás con nuevos tipos de baterías, reactores nucleares avanzados o combustibles limpios de hidrógeno— que dejarán de depender parcialmente de los combustibles fósiles como el gas y el petróleo.
“En algún momento, llegamos al límite de lo que podemos hacer con las tecnologías de fácil acceso”, señaló Kate Larsen, socia de Rhodium Group. Eso, a su vez, podría hacer que las emisiones empiecen a incrementarse de nuevo a fines de este siglo si sigue aumentando la demanda de electricidad y transporte.
Para hacer sus pronósticos, Rhodium Group consideró una amplia variedad de cálculos para el crecimiento económico, los precios del gas y el petróleo, los costos de las energías limpias y las tendencias políticas. El pronóstico para la última mitad del siglo es especialmente incierto debido a que es difícil predecir la manera en que cambiarán las tecnologías, las economías, la política y la demografía.
También hay un sinnúmero de viviendas en todo el mundo en las que se usa carbón, petróleo y gas natural para cocinar y tener calefacción. Según el informe, se prevé que esas emisiones disminuyan ligeramente en las próximas décadas, en parte debido a una mejor eficiencia y a un giro hacia tecnologías eléctricas más limpias como las bombas térmicas. No obstante, sin medidas más firmes, como iniciativas para la modernización de casas y edificios viejos, es poco probable que las emisiones desciendan a cero.
Dónde se prevé que aumenten las emisiones
Uno de los sectores más difíciles de sanear sigue siendo el industrial, que incluye la producción de hierro, acero, cemento, sustancias químicas, gas y petróleo. También es común que a este se le subestime en los debates sobre el cambio climático. Sin embargo, actualmente se espera que las emisiones industriales aumenten en las décadas venideras.
Estas proceden de una gran variedad de fuentes. Muchas fábricas queman carbón o gas natural para producir las enormes cantidades de calor que se necesitan para generar vapor, templar el vidrio o convertir el hierro en acero. Los fabricantes de cemento emiten dióxido de carbono como parte del proceso de transformación de la piedra caliza en cemento. La industria química emplea combustibles fósiles como materia prima para sus productos.
En teoría, existen tecnologías capaces de recortar las emisiones. Las bombas de calor industriales o las baterías térmicas podrían ayudar a que las fábricas generen calor a partir de energías renovables. Los fabricantes de cemento podrían capturar y sepultar su dióxido de carbono. Los fabricantes de acero podrían usar hidrógeno limpio en vez de carbón. Pero muchas de esas soluciones son caras y apenas están en pañales.
“Por el momento, no han salido muchos claros vencedores”, comentó Morgan Bazilian, profesor de Políticas Públicas en la Escuela de Minas de Colorado. También hay algunos gobiernos que no se han atrevido a tomar medidas enérgicas con respecto a las emisiones industriales por temor a que las fábricas y los empleos se vayan fuera del país a lugares con menos normativas ambientales.
Sin alternativas más limpias, se prevé que la industria se convierta, por mucho, en el mayor problema para el cambio climático. Según el pronóstico del Rhodium Group, se espera que tan solo la fabricación de cemento genere el doble de emisiones que todos los autos del mundo juntos en lo que resta de este siglo.
Se prevé que el mayor crecimiento de emisiones industriales proceda de los mercados emergentes, como la India, China, el Sudeste Asiático y África. Pero muchos de los intentos iniciales más prometedores para descarbonizar el cemento o el acero se están dando en los lugares más ricos del mundo, como Estados Unidos y Europa.
“Ahí hay una discrepancia enorme”, señaló Anna Nilsson, analista de políticas ambientales en el Instituto NewClimate quien hace poco ayudó a redactar un informe exhaustivo acerca del avance mundial en la disminución de las emisiones de la industria y otros sectores. “Existe una gran necesidad no solo de desarrollar tecnologías más limpias, sino también de garantizar que estas puedan usarse en todas partes”.
El análisis del Rhodium Group también prevé un aumento de las emisiones procedentes de la agricultura, sobre todo en los lugares que tienen un crecimiento considerable de la población, como África, la India, Brasil y el Sudeste Asiático, donde se sigue deforestando para tener tierras de cultivo. A medida que las sociedades se vuelven más ricas, tienen la tendencia a comer más carne, cosa que produce un fuerte impacto en el medioambiente.
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