COVID-19, gripe y neumococo: cómo ordenar las vacunas que una persona debe aplicarse

Junto con el frío, también llegaron algunas enfermedades de la época otoñal e invernal, como la gripe y el neumococo. La importancia de saber espaciar las vacunas, especialmente cuando se espera la inoculación contra el coronavirus

Distintas vacunas de COVID-19 tienen prioridad sobre las de gripe y neumococo (Reuters/Dado Ruvic)
Distintas vacunas de COVID-19 tienen prioridad sobre las de gripe y neumococo (Reuters/Dado Ruvic)

Ante la llegada de las bajas temperaturas, comenzaron a circular los virus responsables de la gripe y el neumococo, por lo que es importante que quienes tienen indicadas las tres vacunas cumplan con la inoculación contra los otros patógenos, pero priorizando la que es contra COVID-19, aseguran especialistas que explican cómo ordenar este proceso.

La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) emitió desde hace algunas semanas una serie de recomendaciones con el fin de unificar criterios para dar información clara a los pacientes que, en todos los casos, “es prioritario que reciban la vacunación contra COVID-19”.

Como el turno de vacunación contra el coronavirus la gente no lo puede manejar y esa inoculación la queremos priorizar, hay que intentar espaciar todo lo que se pueda ese turno y el de la vacunación contra la gripe y antineumocóccica. Este espacio puede ser 14 días como mínimo perfecto. Pero, si me acabo de dar la vacuna de la gripe y al día siguiente me llega el turno de la de coronavirus, me vacuno igual, porque la distancia entre las vacunas no es un tema médico en relación que la vacuna puede perder efecto o generar menos efectos adversos”, detalló Alejandro Videla, vicepresidente de la AAMR.

Una persona recibe la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 en Buenos Aires (EFE/Enrique García Medina/Archivo)
Una persona recibe la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 en Buenos Aires (EFE/Enrique García Medina/Archivo)

Videla, quien es también médico neumólogo del Hospital Universitario Austral, señaló que este intervalo de 14 días tiene que ver con poder monitorear mejor los efectos adversos de las vacunas, sobre todo, de la del coronavirus que, en todos los casos, tiene una autorización para uso de emergencia.

En este contexto, desde la AAMR establecieron cuatro escenarios concretos y cómo hay que proceder en cada caso.

1) En primer lugar, sugieren a los profesionales transmitirles a los pacientes que es prioritario vacunarse contra el COVID-19. Así, si reciben notificación de fecha de vacunación contra el COVID-19, lo mejor es diferir la vacunación contra el neumococo o antigripal y priorizar la inoculación contra el coronavirus.

2) En segundo término, en caso de haber recibido el esquema completo para COVID-19, se recomienda esperar 14 días para vacunación antigripal y/o antineumocócica (que pueden darse juntas).

3) Ahora bien, en caso de estar en lista de espera, sin fecha definida para recibir la vacuna contra el coronavirus, la sugerencia es avanzar con la vacunación antineumocócica y antigripal.

4) Finalmente, señaló Videla, si se recibió la vacuna antigripal y al día siguiente se recibe la notificación para vacunarse contra el oronavirus, lo ideal sería diferir esta vacunación para dejar un espacio de 14 días pero, si esto no es posible, se puede proceder con ambas vacunaciones.

En la Argentina, solo el 4,3% de la población recibió las dos dosis de la vacuna contra el COVID-19
En la Argentina, solo el 4,3% de la población recibió las dos dosis de la vacuna contra el COVID-19

Estas recomendaciones sirven para toda persona que tenga indicación de recibir las dos (gripe y coronavirus) o en caso de que justo deba recibir la del neumococo (para el que se dan dos dosis en toda la vida) Eso incluye personal de salud, esenciales, trabajadores de la industria del alimento y el transporte, personal de seguridad, docentes, aparte de los grupos de riesgo”, amplió Videla.

Desde AAMR explicaron que durante la época más fría del año ocurre un incremento significativo de las infecciones del tracto respiratorio por el aumento de la circulación viral, donde diminutos microorganismos encuentran condiciones excepcionales para su persistencia en suspensión en el aire y la transmisión por esa vía o por contacto a la vía respiratoria de otras personas.

La circulación de virus respiratorios fue baja en 2020 por el aislamiento, pero no puede descartarse que ante la liberación de las medidas aumente produciendo una carga mayor de enfermedad, de ahí la importancia de vacunarse también contra gripe y neumococo.

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