La reina Isabel II contó cómo se sintió cuando tuvo COVID-19

La monarca, de 95 años, contrajo el virus en febrero luego de estar en contacto con su hijo Carlos, que se infectó en dos oportunidades desde el inicio de la pandemia

La reina Isabel II asiste a un servicio de acción de gracias por el difunto Príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en la Abadía de Westminster en Londres, Gran Bretaña, el 29 de marzo de 2022 (Reuters)
La reina Isabel II asiste a un servicio de acción de gracias por el difunto Príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en la Abadía de Westminster en Londres, Gran Bretaña, el 29 de marzo de 2022 (Reuters)

La reina Isabel II se sintió “exhausta” después de haberse contagiado de COVID-19 en febrero, reveló durante una videoconferencia con personal sanitario. Cuando la monarca británica, que cumplirá dentro de poco 96 años, dio positivo por coronavirus manifestó, según el Palacio de Buckingham, “síntomas leves”.

El virus deja “muy cansado y exhausto, ¿es así, no?”, preguntó la reina a Asef Hussain, un paciente que tuvo el COVID-19, durante la inauguración virtual de una unidad de cuidados médicos que lleva su nombre en el Royal London Hospital de la capital británica.

Antes de enfermarse por el coronavirus, Isabel II ya tuvo que reducir su agenda en octubre, tras pasar una noche en el hospital, aunque nunca se reveló la causa de esta hospitalización.Desde el inicio de la pandemia vive en el castillo de Windsor, a unos 40 kilómetros de la capital, y encuentra dificultades para desplazarse. En sus últimos actos oficiales fue vista caminando con la ayuda de un bastón.

La reina Isabel, el príncipe Carlos, la duquesa Camilla de Cornualles, la princesa Ana, el vicealmirante Sir Timothy Laurence, el príncipe William, la duquesa de Cambridge y sus hijos, el príncipe George y la princesa Charlotte, asisten a un servicio en memoria del difunto príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en la Abadía de Westminster en Londres, Gran Bretaña, 29 de marzo de 2022 (Reuters)
La reina Isabel, el príncipe Carlos, la duquesa Camilla de Cornualles, la princesa Ana, el vicealmirante Sir Timothy Laurence, el príncipe William, la duquesa de Cambridge y sus hijos, el príncipe George y la princesa Charlotte, asisten a un servicio en memoria del difunto príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en la Abadía de Westminster en Londres, Gran Bretaña, 29 de marzo de 2022 (Reuters)

La semana pasada, la reina Isabel II participó en una ceremonia religiosa en homenaje a su esposo, el príncipe Felipe, fallecido hace un año, lo que supuso su primer acto público después de meses de ausencia. Llegó a la Abadía de Westminster acompañada por el príncipe Andrés, que reapareció en público tras llegar a un acuerdo millonario con Virginia Roberts Giuffre para evitar el juicio por abuso sexual de menores en una corte de Nueva York.

Unos 1.800 familiares e invitados asistieron al acto. Apenas 30 personas acudieron al funeral del año pasado, realizado bajo estrictas normas de cuarentena que obligaron a la reina a sentarse sola, con una mascarilla negra para despedir a quien fue su esposo por 73 años. Felipe, duque de Edimburgo, falleció el 9 de abril a los 99 años.

La familia real británica asistió a la misa. El príncipe Carlos se sentó junto a su madre y el príncipe William estuvo sentado justo detrás de ella.

También participaron muchos de los amigos de Felipe y unos 30 integrantes de casas reales extranjeras, incluyendo el príncipe Alberto de Mónaco, la reina Margarita de Dinamarca, el rey Harald y la reina Sonia de Noruega, y el rey Felipe VI y la reina Letizia de España.

La misa fue breve, Felipe era famoso por gustar de cosas sencillas, y la reina salió de la iglesia menos de 50 minutos después de que llegara.

Al final de la videoconferencia con el personal médico, Isabel II discutió con el equipo de construcción que levantó en pocas semanas la unidad de cuidados, ante el aumento de número de enfermos. ”Es interesante, cuando ocurre algo vital, todo el mundo trabaja junto. Es maravilloso, ¿no?”, dijo.

El personal del sistema de salud pública británico, el NHS, trabajó con mucha presión durante la pandemia, soportando largas guardias, equipos pesados y el riesgo de contagiarse y contagiar a sus familias.Unos 33.000 empleados sanitarios del NHS dejaron su puesto entre julio y septiembre de 2021, 7.000 de ellos para encontrar un mejor equilibrio en sus vidas, según las estadísticas oficiales. Es más del doble que en último trimestre de 2019, justo antes de la pandemia.

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