Esta semana que acaba de pasar le deja a Colombia y a América Latina dos noticias buenas, cuyas consecuencias para la región vale la pena entender y analizar.
La primera es el triunfo de Javier Milei y su partido en las elecciones parlamentarias en la Argentina; la segunda es la inclusión de Gustavo Petro, su esposa y su ministro de interior, Armando Benedetti en la llamada ”Lista Clinton".
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Empecemos por la primera. Hace unos meses, en las elecciones provinciales de Buenos Aires, el kirchnerismo triunfó y derrotó a Milei por casi 14 puntos de diferencia. Una derrota que hacía prever el renacimiento de ese movimiento peronista, populista y personalista por encima de la renovación que Milei representa tanto para Argentina como para el resto de continente.
Las elecciones del pasado domingo mostraron que la voluntad de cambio en Argentina sigue viva, que el peronismo corrupto aún es una fuerza importante, pero no es la primera, y que los argentinos le dan a Milei dos años más para consolidar el cambio en su país. Ahora viene un nuevo momento político donde veremos si Milei como estadista, arma las coaliciones para acabar de una vez por todas con el desastre fiscal que heredó, con la inflación y la banda cambiaria que la facilita y crea las condiciones para una gran recuperación económica que beneficie a los argentinos y le devuelva a su país la grandeza que alguna vez tuvo. No debemos olvidar que en los años 30, antes del peronismo, Argentina era una de las cinco economías más grandes del mundo.
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Estuve en Buenos Aires hace unos meses y me quedé sorprendido con taxistas, meseros y gente del común que entendían el mensaje de Milei del trabajo y la superación a través del esfuerzo y no la pobreza física y mental que da el subsidio. Estaban agotados de ese modelo que el kirchnerismo impuso y con el que quebró el país.
Un taxista ante una huelga de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas se quejaba con rabia de como esos trabajadores privilegiados, llenos de beneficios y subsidios, podían parar un servicio fundamental, mientras que al trabajador común le tocaba matarse para llegar a fin de mes. Me impresionó cómo el mensaje de acabar con los privilegios de esos sindicatos había calado.
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El domingo empiezan los dos años de consolidación de ese modelo de crecimiento económico, economía sensata y eliminación de privilegios y subsidios a cambio de votos. Veremos cómo termina, pero la verdad los argentinos de nuevo dan ejemplo y le mandan un gran mensaje a la región.

Lo de Petro y la lista Clinton también es una buena noticia. Estados Unidos manda un mensaje claro, que el problema de ellos es con Petro y su gobierno y no con Colombia. Ya lo dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, al indicar que no le iban a poner aranceles a Colombia y que iban a cuidar esa relación histórica con el país, a pesar de las rabietas y locuras de un presidente que, como bien dijo Donald Trump, “es un lunático”.
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Este mensaje, que es bueno para Colombia, es una clara advertencia para quienes apoyan a los narcos directamente o indirectamente. ¿Sacar narcos de la cárcel, como lo hizo Isabel Zuleta, para asistir a un evento de Petro no es estar del lado de los narcos? ¿Acabar con todo tipo de control de cultivos ilícitos no es estar del lado de los narcos? ¿Permitir el aumento del control territorial de los narcos a lo largo y ancho del país y que las hectáreas de cultivos pasen de 200 mil a 270 mil o que la producción haya pasado de 1.660 toneladas métricas a cerca de 2.770 no es estar al lado de los narcos? ¿Promover una ley llena de beneficios para los narcos no es estar al lado de ellos?
Tampoco se pueden olvidar los testimonios del hijo de Petro, Nicolás, o las grabaciones de Benedetti con Laura Saravia, que claramente indican financiación ilegal de la campaña presidencial con recursos de Venezuela y de mafiosos de la costa Caribe. ¿Se necesita más evidencia para que estos personajes acaben en la lista Clinton? No, lo que sigue es un “indictment”, o la apertura de un proceso judicial, que, de ninguna manera, se debe descartar.
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En este contexto no dejan de sorprender las declaraciones de Sergio Fajardo apoyando a Petro, aunque se entienden en el escenario político, pues quiere buscar votos en esa izquierda afecta el loco que habita en la casa de Nariño, después de la entrevista de Coronell no se le puede decir de otra manera.
¿Qué viene? En esta nueva guerra contra las drogas, seguramente otras sanciones a otros personajes políticos del continente, especialmente en México y en Colombia, y el fin del régimen de Maduro, otra noticia que celebraríamos con grandes manifestaciones a lo largo y ancho de la región, apoyando una operación de esta naturaleza.
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¿Y Argentina? Un luz de esperanza para acabar con ese modelo populista que acabó con tantos países, empobreció a ciento de millones y enriqueció a esos pocos gobernantes corruptos como Kirchner, Correa, Maduro, Ortega y, sí, Petro.
Dos buenas noticias sin duda. Solo esperamos la tercera, que tiene como apellido Maduro.
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