Cuba: 60 Navidades con presos políticos

Conferencista y escritor
Armando Sosa Fortuny
Armando Sosa Fortuny

Estar preso cualquier día del año es desgarrador, pero estar tras las rejas en Navidad es tal vez una de las experiencias más devastadoras para un ser humano, una percepción que se acentúa despiadadamente cuando la rutina se repite año tras año.

Cuba es el país del hemisferio con la distinción de tener el presidio político más longevo y numeroso. Más de medio millón de personas han pasado por las mazmorras cubanas desde un día a 30 años.

El presidio político que gestaron los Castro en 1959 ha sido particularmente cruento por las condiciones penitenciarias de los internos y por las innumerables angustias que padecen sus familiares para poder asistirles en la disminución de las penurias carcelarias.

Es fácil imaginar las duras condiciones de los reclusos cuando se conocen la crónica falta de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad que sufren los ciudadanos que duermen en sus casas. Por otra parte, si a los que están en la “calle” se les violan sus derechos de manera sistemática e institucional, ¿cómo serán tratados los presos por las autoridades?

Al menos 12 prisioneros políticos han muerto en huelga de hambre en Cuba, en una gesta a la que no se le distingue el fin. La cifra de fallecidos por falta de atención médica o por tratos crueles e inhumanos es superior a varios cientos. Recientemente murió Armando Sosa Fortuny: 44 años tras las rejas en dos períodos. La cantidad de prisioneros asesinados extrajudicialmente como fue el caso de Ernesto Díaz Madruga es elevada y es de esperar que se incremente por la vesania de los esbirros que integran las huestes castristas.

No obstante el presidio polí­tico se siente orgulloso de su continuidad y el entrelazamiento ceñido y firme de sus diferentes etapas históricas.

Cientos de combatientes pasaron largos años tras las rejas como María Amalia Fernández del Cueto, Araceli Rodríguez San Román, Ana Lazara Rodríguez, Caridad Roque Pérez y más de dos décadas como ocurrió con Mario Chanes de Armas, Huber Matos, Roberto Martín Pérez, Amado Rodríguez y Ángel de Fana, entre muchos más.

Es imprescindible recordar a los que plantaron al Plan de Trabajo Forzado Camilo Cienfuegos gestándose así los míticos Plantados; 24 hombres de gran coraje encabezados por el periodista Alfredo Izaguirre Hornedo, Emilio Adolfo Rivero Caro, Servando Infante e Israel Abreu.

Evocar estas experiencias para los que la vivieron y todavía la sufren es muy doloroso. Fueron vivencias demasiado lacerantes cuyas cicatrices no sanan y, como dice Enrique Ruano, “el presidio político cubano tiene vida propia en esta lucha”.

Por suerte y para beneficio de estos hombres y mujeres encarcelados en Cuba, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, radicado en Madrid, España, ha iniciado una campaña favor de los prisioneros políticos y de conciencia cubanos que pasan las navidades en las cárceles castristas. La iniciativa debería ser apoyada internacionalmente, particularmente por los países que tienen presos políticos por estar regidos por gobiernos que responden al esquema castrochavista.

Pero donde más explícito y firme debería ser ese apoyo es entre cubanos, tanto dentro como fuera de la Isla. Todos sin excepción tenemos el deber de sumarnos a esta campaña del Observatorio y demandar la excarcelación de todos los que guardan prisión en Cuba.

La campaña, iniciada el pasado diez de diciembre, procura sensibilizar a la opinión pública internacional a favor de más de un centenar de hombres y mujeres de diferentes generaciones que están encerrados por pensar y actuar en base a sus convicciones sin miedo a las consecuencias.

Otro acierto del Observatorio fue seleccionar a José Daniel Ferrer como la representación de su primera postal de Navidad. El opositor fue uno de los 75 arrestados y condenados durante la Primavera Negra de Cuba del 2003. Estuvo en prisión por ocho años y eligió seguir la lucha por la democracia sin temor a las consecuencias.

El líder de UNPACU ha demostrado la gran fortaleza de sus convicciones y una indiscutible capacidad de liderazgo al crear y dirigir una de las organizaciones más importante de la resistencia insular.

Los cubanos, sin importar donde nos encontremos, debemos sacudirnos de temores y desencantos y apoyar a los prisioneros políticos sin distinciones.

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