Amnistía Internacional condenó la “brutalidad” del sistema judicial iraní tras la condena a 74 latigazos contra una cantante

“Irán debe renunciar a todo proyecto de ejecución de las penas de flagelación”, sostuvo la organización. El dictamen, que rechazó los recursos presentados por Parastoo Ahmadi y otros ocho procesados, ratificó la sanción impuesta en primera instancia el 20 de junio y quedó firme para su ejecución

La cantante Parastoo Ahmadi fue condenada además a dos años de prohibición de cantar y de salir del país por publicar en 2024 el concierto donde estaba sin velo (X)
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Amnistía Internacional pidió al régimen iraní que abandone cualquier plan para aplicar los 74 latigazos impuestos a la cantante Parastoo Ahmadi, después de que un tribunal de apelación confirmara la condena por su actuación sin velo en un concierto difundido por internet. “Irán debe renunciar a todo proyecto de ejecución de las penas de flagelación”, afirmó la organización, la cual señaló vía redes sociales que las condenas “ponen de manifiesto el carácter inhumano y la brutalidad del sistema judicial iraní, así como su papel en la ofensiva en curso contra los derechos de las mujeres”.

La sentencia también alcanzó a cuatro músicos y cuatro integrantes del equipo de Parastoo Ahmadi, quienes participaron del recital emitido en directo en diciembre de 2024 desde una sala vacía. Ahmadi apareció con un vestido largo de tirantes, sin velo y con los labios pintados de rojo. El tribunal de apelación de la provincia de Qom, al suroeste de Teherán, rechazó los recursos de la artista y de los demás condenados, según informó el diario iraní Ham Mihan. La resolución ratificó la pena fijada en primera instancia el 20 de junio.

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Además de los latigazos, el fallo confirmó “la prohibición de ejercer actividades audiovisuales durante dos años y la prohibición de salir del país”, según el periódico. En Irán, las mujeres no pueden cantar en público. Las normas vigentes también exigen el uso de prendas holgadas y de velo.

Ahmadi pasó dos semanas detenida antes de recuperar la libertad bajo fianza. Ella y su equipo comparecieron ante la Justicia por “atentado contra la decencia pública” y “complicidad en la producción, transmisión, difusión y publicación de contenidos obscenos y vulgares”.

El régimen de Irán intensificó las detenciones y las clausuras de comercios vinculados al incumplimiento del código de vestimenta (AP)
El régimen de Irán intensificó las detenciones y las clausuras de comercios vinculados al incumplimiento del código de vestimenta (AP)

Uno de los abogados de la cantante Parastoo Ahmadi sostuvo que “celebrar el concierto no constituía delito alguno” y cuestionó la pena impuesta, al considerar que existían “otras opciones, como multas o penas menos graves”. El defensor afirmó que el tribunal superior podía convocar a una instancia de revisión, pero optó por confirmar la condena. A su juicio, la decisión buscó “disuadir de la repetición de sucesos similares”.

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La sentencia contra Ahmadi, que contempla 74 latigazos, generó reacciones entre usuarios iraníes de redes sociales. La artista exiliada Googoosh expresó su deseo de que “las mujeres recuperen la libertad de elegir cómo vivir y vestir”. El músico Hossein Alizadeh ofreció recibir parte del castigo en lugar de la cantante.

La obligación de usar hiyab en Irán surge de la interpretación estatal de la sharia. Esa norma obliga a mujeres y niñas a cubrirse el cabello y a utilizar ropa holgada desde la pubertad. El marco jurídico permite a los tribunales sancionar actuaciones públicas y publicaciones personales en redes sociales.

En enero de 2024, la activista kurdo-iraní Roya Heshmati recibió 74 latigazos en una fiscalía de Teherán, tras una condena por “violar la moral pública” vinculada con una fotografía sin hiyab difundida en internet. Según el grupo de derechos Hengaw, una funcionaria le colocó por la fuerza un pañuelo antes de que un agente varón la golpeara en los hombros, la espalda, las caderas y las piernas.

La cantante Parastoo Ahmadi fue condenada además a dos años de prohibición de cantar y de salir del país por publicar en 2024 el concierto donde estaba sin velo.
Un tribunal de la ciudad de Qom declaró culpables a la artista y a ocho miembros de su equipo por ofender la decencia pública.

El debate sobre el uso obligatorio del hiyab cobró fuerza en 2022, cuando murió bajo custodia Mahsa Amini, una joven de 22 años detenida por la policía de la moral en Teherán. El hecho desató protestas contra el estamento clerical en distintas ciudades del país.

Durante las manifestaciones, mujeres quemaron o agitaron sus pañuelos. La represión de las fuerzas de seguridad dejó cientos de muertos.

Desde entonces, más mujeres dejaron de cubrirse el cabello en espacios públicos, en desafío a la legislación vigente. El Gobierno respondió con detenciones, advertencias y clausuras de comercios relacionadas con infracciones al código de vestimenta.

A comienzos de octubre, el político conservador Gholamali Haddad-Adel, suegro del líder supremo Mojtaba Khamenei e integrante del Consejo de Discernimiento, reconoció que la guerra que Irán mantiene con Estados Unidos e Israel limitó la aplicación de esas medidas. El dirigente afirmó que ese conflicto impide a las autoridades “actuar en este frente tanto como deberían por el momento”. La confrontación bélica comenzó a fines de febrero, semanas después de una represión estatal contra protestas por la crisis económica, que dejó miles de muertos.

(Con información de AFP)

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