Agregar Infobae enGoogle

Hachas, velocidad y precisión: así es el histórico concurso de leñadores de Francia

La competencia, que se realiza en Chamrousse desde 1953, surgió como un encuentro amistoso entre leñadores y con los años amplió su alcance a regiones vecinas sin cambiar la base de la prueba

Dos hombres talan troncos con un hacha y una sierra en un campo. Detrás se observa un público, edificios y carpas blancas con el nombre CHAMROUSSE
Unos 60 participantes compitieron el 9 de agosto en la estación alpina del sureste del país, en una prueba contrarreloj (Captura de video)
Guardar

La 73ª edición del campeonato francés de tala deportiva con hacha reunió a cerca de 60 competidores en los Alpes franceses y mostró nuevamente una disciplina que se mantiene vigente tanto como deporte y herencia de un oficio tradicional. La competencia se llevó a cabo el domingo 9 de agosto en la estación de Chamrousse, en el sureste de Francia, según Euronews.

El torneo enfrentó a participantes que debieron cortar troncos manualmente en una prueba contrarreloj. La jornada transcurrió en una estación alpina al sureste de Grenoble y convocó a una escena estrechamente vinculada con la historia forestal de la región.

PUBLICIDAD

El certamen se realizó ante una audiencia que en las últimas ediciones se acercó a los 2.000 espectadores, una cifra que refleja la permanencia del torneo en el calendario local. El formato mantiene el corte manual de troncos con hacha como eje central, respetando la esencia original de la disciplina.

Un campeonato con más de siete décadas de historia


El certamen nació como un encuentro amistoso entre trabajadores forestales y, con el tiempo, amplió su convocatoria a zonas vecinas sin alterar el formato (Captura de video)
El certamen nació como un encuentro amistoso entre trabajadores forestales y, con el tiempo, amplió su convocatoria a zonas vecinas sin alterar el formato (Captura de video)

El torneo se celebra en Chamrousse desde 1953. Ese dato ubica a la competencia entre las expresiones deportivas más antiguas vinculadas al trabajo forestal en Francia. Según informó Euronews, el origen del campeonato estuvo en un concurso amistoso entre leñadores de la zona.

Con el paso de los años, la convocatoria dejó de ser exclusivamente local y comenzó a atraer a participantes de regiones vecinas. Esa expansión mantuvo el eje del certamen, centrado en medir quién logra cortar en menos tiempo una sección de madera con herramientas manuales y bajo condiciones similares para todos los competidores.

PUBLICIDAD

El organizador Pascal Gaidet explicó, en declaraciones recogidas por el medio, que la cita nació entre trabajadores del sector forestal. Ese punto de partida ayuda a entender por qué la competencia conserva un vínculo directo con la memoria laboral de la región alpina y con prácticas que formaron parte del oficio durante décadas.

La continuidad anual del torneo también permitió que el campeonato trascendiera el ámbito profesional. Hoy funciona como una prueba deportiva, pero además como una instancia pública donde se exhiben técnicas manuales que perdieron presencia en la explotación forestal moderna.

La prueba mide fuerza, control y rapidez

La asistencia registrada en las últimas ediciones consolidó al evento como una cita del calendario local (Captura de video)
La asistencia registrada en las últimas ediciones consolidó al evento como una cita del calendario local (Captura de video)

La mecánica del certamen es directa. Los participantes deben cortar troncos a mano con hachas, en una prueba que combina velocidad, precisión y resistencia. El tiempo se detiene cuando la sección trabajada se desprende por completo.

En la edición de este año, la mejor marca del día quedó fijada en 4,49 segundos. Ese registro muestra el nivel de técnica que exige una disciplina donde cada golpe influye en el resultado y donde una diferencia mínima puede definir la clasificación entre un competidor y otro.

Entre una manga y la siguiente, los participantes preparan troncos de características idénticas y afilan sus hachas. Ese procedimiento apunta a sostener condiciones comparables en cada turno y a reducir ventajas derivadas del material o del estado de las herramientas.

La jornada también exige medidas de resguardo. Algunos competidores usan protecciones de cota de malla en las piernas para reducir el riesgo de golpes accidentales. La presencia de ese equipo revela el grado de exposición física que implica una prueba basada en el uso directo del hacha sobre madera maciza.

Entre los participantes estuvo Pierre Puybaret, ocho veces campeón de Francia, quien además posee el récord mundial en la modalidad de serrucho individual, según consignó Euronews. Su presencia aportó una referencia deportiva destacada a un campeonato que reúne experiencia, continuidad y especialización técnica.

Una tradición que persiste frente a la mecanización

Un ex agricultor de Francia cobraba ayudas sociales por desempleo mientras generaba grandes ingresos con su negocio de venta de leña (Maria Ilaria Piras/Pexels)
La organización igualó los troncos y promovió el afilado entre mangas para sostener condiciones comparables

La permanencia del torneo también permite observar el contraste entre los métodos tradicionales y la transformación de la actividad forestal. La competencia mantiene viva una técnica clásica incluso después del avance de las motosierras y de las cosechadoras mecánicas.

Ese contraste no convierte al campeonato en una reproducción del trabajo forestal actual, pero sí preserva una parte de sus gestos y destrezas. El corte manual, la lectura del tronco, la administración de la fuerza y el control del golpe siguen en el centro de una prueba que remite a un saber transmitido entre generaciones.

La convocatoria de público en las últimas ediciones muestra que el interés por este tipo de certámenes va más allá del entorno de los competidores. El campeonato funciona también como un punto de encuentro para la comunidad local y una exhibición de una práctica ligada a la historia económica y social de la montaña.

La edición número 73 volvió a disputarse bajo la misma premisa que acompañó al torneo desde mediados del siglo XX: cortar más rápido y mejor con un hacha. Con esa estructura, el campeonato francés mantiene en circulación una técnica que nació en el trabajo cotidiano de los leñadores y que hoy sobrevive como disciplina deportiva y como memoria de un oficio.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD