Una aldea italiana comenzará a aplicar multas a los turistas que rompan las reglas

En Varenna, una localidad del lago de Como, rige desde junio un reglamento que sanciona ciertos comportamientos que se realicen fuera de playas, limitando así los grupos turísticos

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La nueva regulación de Varenna también limita a 25 personas los grupos turísticos y las visitas guiadas en el centro histórico (Wikipedia)
La nueva regulación de Varenna también limita a 25 personas los grupos turísticos y las visitas guiadas en el centro histórico (Wikipedia)

Varenna, una localidad del lago de Como en el norte de Italia, impuso desde junio multas de hasta 200 euros a quienes circulen sin camiseta o en traje de baño fuera de playas, muelles y embarcaderos, según informó CNN. La medida alcanzó además a los grupos organizados y a las visitas guiadas en el centro histórico.

La nueva regulación apareció después de años de crecimiento sostenido del turismo en este pueblo situado a una hora al norte de Milán. Según el sitio oficial del municipio, ese aumento obligó a diseñar estrategias para proteger áreas sensibles y sostener el equilibrio entre la actividad turística y la calidad de vida de los residentes.

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El reglamento fijó un máximo de 25 personas para los grupos turísticos y prohibió el uso de altavoces o sistemas de amplificación durante las recorridas guiadas. También vedó la concentración de visitantes en calles y callejones emblemáticos del casco antiguo para resguardar el patrimonio arquitectónico y evitar trabas en la circulación cotidiana.

Varenna limitó grupos y ruido en su casco antiguo

Las autoridades locales dijeron que la decisión buscó proteger la vida cotidiana, los espacios públicos y la identidad del pueblo. El nuevo esquema endureció de inmediato el control sobre la movilidad de los visitantes en las zonas más expuestas a la presión turística, de acuerdo con el diario.

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La restricción sobre la vestimenta fuera de las zonas habilitadas para el baño fue el punto más visible de la norma. El municipio sostuvo en su portal oficial que el turismo representa una fuente de ingresos relevante, pero que necesita reglas claras para evitar daños irreversibles sobre el ambiente y el carácter local.

Varenna prohibió caminar con el torso desnudo o en ropa de playa fuera de los sectores autorizados, limitó los grupos turísticos a 25 personas y obligó a realizar las visitas sin dispositivos de amplificación. La consecuencia inmediata fue un control más estricto sobre la circulación, el ruido y la ocupación de los espacios más frágiles del centro histórico.

Costa de Varenna con cinco personas, edificios coloridos y botes. Tres residentes gesticulan a dos turistas cerca de carteles de prohibición de traje de baño.
Las autoridades de Varenna señalaron que las restricciones buscan proteger los espacios públicos, la identidad del pueblo y la calidad de vida de los residentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El malestar vecinal empujó el cambio regulatorio

Parte de la presión para aprobar la normativa surgió del malestar de los residentes. Testimonios recogidos por el medio italiano TgCom24 y citados por CNN reflejaron el rechazo de algunos vecinos al avance de un turismo más masivo. Uno de ellos dijo que cada persona es libre de vestirse como quiera, pero que para caminar por el pueblo o entrar en una tienda, un restaurante, una iglesia o una plaza necesita llevar una vestimenta adecuada.

Otro vecino consideró inapropiado recorrer la localidad con el torso descubierto, mientras un tercero lamentó que el turismo haya pasado de ser “de calidad” a ser “solo de cantidad”.

Las restricciones que buscan regular la convivencia en destinos turísticos italianos han comenzado a multiplicarse durante los últimos años, en respuesta a la transformación que experimentan muchas ciudades y pueblos ante la llegada constante de visitantes. Este fenómeno se ha intensificado en lugares de alto valor patrimonial y paisajístico como Varenna, donde la afluencia turística afecta la vida cotidiana de los habitantes, genera preocupaciones sobre el deterioro del entorno y modifica dinámicas tradicionales.

Los residentes han manifestado su inquietud ante la pérdida de identidad local y la dificultad para mantener las costumbres propias frente a la presencia abrumadora de turistas, que en ocasiones desconocen o desatienden las normas de convivencia básicas.

La decisión de endurecer las reglas sobre la vestimenta y el comportamiento en espacios públicos se sumó a otras restricciones recientes en destinos italianos. El mes pasado, autoridades de Cerdeña prohibieron el uso de sombrillas en una de sus playas más populares por motivos de seguridad, según la cadena.

Además, en ciudades como Venecia y Florencia se han implementado medidas para limitar el acceso a ciertas áreas, regular el tránsito de grupos y controlar el consumo de alimentos en la vía pública. Estas iniciativas buscan proteger tanto el patrimonio como la calidad de vida de los residentes.

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