Estados Unidos autorizó una venta de armas de 1.960 millones de dólares a Arabia Saudita mientras se rompe la tregua con los hutíes

La aprobación de 20.000 cohetes de precisión guiados por láser llega tres días después del primer ataque hutí sobre suelo saudí en cuatro años, en una escalada que arrastra a la región hacia una nueva confrontación con Irán

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ARCHIVO - Soldados alemanes asignados al Ala 1 de Defensa Aérea y de Misiles de Superficie disparan el sistema de armas Patriot en la Instalación de Disparo de Misiles de la OTAN en Chania, Grecia, el 8 de noviembre de 2017 Sebastian Apel/Departamento de Defensa de Estados Unidos, vía AP, Archivo)

El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó el miércoles la venta de armamento a Arabia Saudita por un valor estimado de 1.960 millones de dólares, en una operación que incluye hasta 20.000 sistemas de cohetes de precisión guiados por láser. La decisión se produce en uno de los momentos de mayor tensión en la región desde 2022: tres días antes, los rebeldes hutíes de Yemen habían atacado con misiles y drones el aeropuerto internacional de Abha, en el sur del reino, rompiendo una tregua de facto que había mantenido a Arabia Saudita fuera del fuego directo durante cuatro años.

El paquete aprobado consiste en 10.000 secciones de guía aire-aire y 10.000 aire-tierra del sistema APKWS II (Advanced Precision Kill Weapon System), fabricado por BAE Systems en Nashua, Nueva Hampshire. El sistema no es un misil convencional: se trata de un kit de guía que se acopla a cohetes no guiados de 70 milímetros y los convierte en munición láser de precisión. Según la Marina de Estados Unidos, el APKWS ofrece “una forma económica de destruir objetivos limitando los daños colaterales en combate cercano”. El contrato incluye lanzadores, ojivas de alto explosivo, motores cohete, espoletas y servicios de formación técnica.

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La elección del sistema no es casual. Desde 2024, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha empleado el APKWS II para derribar drones hutíes sobre el mar Rojo. La asimetría es la clave: los drones de ataque unidireccional de los hutíes cuestan menos de 15.000 dólares por unidad, mientras que los misiles aire-aire convencionales superan el millón. El APKWS cierra esa brecha y multiplica la capacidad de respuesta por aeronave. Arabia Saudita, que comparte 1.307 kilómetros de frontera con Yemen, lleva años absorbiendo esa ecuación en carne propia.

Hombres saudíes caminan cerca de un sistema de defensa del Ejército estadounidense expuesto en la Feria Mundial de Defensa en Riad, Arabia Saudí, el 6 de marzo de 2022
REUTERS/Ahmed Yosri
Hombres saudíes caminan cerca de un sistema de defensa del Ejército estadounidense expuesto en la Feria Mundial de Defensa en Riad, Arabia Saudí, el 6 de marzo de 2022 REUTERS/Ahmed Yosri

La escalada que precede a la venta comenzó el 13 de julio. El gobierno yemení reconocido internacionalmente bombardeó ese día el aeropuerto de Saná —bajo control hutí— para impedir el aterrizaje de un vuelo iraní con una delegación hutí a bordo, que regresaba del funeral del ayatolá Alí Khamenei. Los rebeldes atribuyeron el ataque a Arabia Saudita y respondieron pocas horas después con misiles y drones contra el aeropuerto de Abha. Riad afirmó haberlos interceptado; no se reportaron víctimas. Fue el primer ataque hutí reivindicado contra suelo saudí desde el inicio de la distensión de 2022, negociada bajo los auspicios de Naciones Unidas tras siete años de guerra en los que una coalición liderada por Riad intervino militarmente en Yemen.

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El comunicado del Departamento de Estado justificó la operación en términos de seguridad regional. Señaló que la venta “respaldará los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un importante aliado extra OTAN”. Washington descartó que la transferencia afecte a la preparación defensiva propia.

Para Arabia Saudita, la adquisición de 20.000 kits APKWS representa menos una compra de armamento ofensivo que una respuesta calibrada a una amenaza ya probada en combate, en un momento en que la escalada entre Estados Unidos e Irán en el Golfo ha acortado los márgenes de maniobra diplomática de todos los actores de la región.

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