El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, afirmó este miércoles que los inspectores de la agencia de la ONU visitarán las instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán, en cumplimiento del acuerdo provisional alcanzado entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia el fin del conflicto que enfrentó a ambos países y a sus aliados en Medio Oriente.
Las declaraciones de Grossi constituyen la señal más clara emitida hasta el momento por el organismo internacional sobre la aplicación de uno de los puntos centrales del entendimiento firmado entre Washington y Teherán. El acuerdo establece que las actividades relacionadas con instalaciones y materiales nucleares iraníes quedarán bajo supervisión del OIEA.
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“Puedo comprender las declaraciones políticas, son parte de la realidad, pero lo fundamental que quisiera recordarles y a lo que quisiera llamar su atención es que ha habido un Memorando de Entendimiento, firmado por ambos presidentes”, declaró Grossi durante una conferencia de prensa realizada en la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón.
El titular del organismo agregó que el acuerdo “establece explícitamente que las actividades nucleares que se lleven a cabo en relación con las instalaciones de material nuclear serán supervisadas por el OIEA, en todos los sentidos”.
Grossi también dejó en claro que las inspecciones forman parte de los compromisos asumidos por las partes y descartó que las diferencias públicas registradas en los últimos días alteren ese proceso.
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“Obviamente, para ello tendremos que inspeccionar. Tanto si esto ocurre pasado mañana como dentro de una semana o diez días, es importante, pero no esencial. Esto va a suceder”, sostuvo.
Las inspecciones resultan fundamentales para la implementación del acuerdo alcanzado la semana pasada entre Estados Unidos e Irán. El entendimiento exige que Teherán reduzca sus reservas de uranio enriquecido desde los niveles altamente enriquecidos acumulados antes de la firma del pacto. A cambio, Washington acordó levantar las sanciones económicas impuestas sobre la República Islámica y ambas partes disponen de un plazo de 60 días para negociar acuerdos de mayor alcance.
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El acceso de los inspectores internacionales a las instalaciones de enriquecimiento constituye una cuestión especialmente sensible debido a las restricciones impuestas por Irán desde la guerra de doce días librada con Israel en 2025.
Desde entonces, el OIEA no pudo ingresar a los principales centros de enriquecimiento del país, considerados estratégicos para determinar el estado real del programa nuclear iraní. Según estimaciones citadas por expertos internacionales, se cree que Irán posee suficiente uranio altamente enriquecido como para fabricar potencialmente hasta diez armas nucleares si decidiera avanzar hacia el desarrollo de un arsenal atómico.
Teherán rechaza esas acusaciones y sostiene desde hace años que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos. Sin embargo, continúa siendo el único país que posee uranio enriquecido hasta un 60% de pureza sin contar oficialmente con un programa de armas nucleares.
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La falta de acceso a las plantas de enriquecimiento también impidió al OIEA verificar el estado de las reservas iraníes y examinar las cascadas de centrifugadoras utilizadas para el enriquecimiento de uranio.
Aunque tanto Irán como el organismo internacional aseguran que no existe evidencia de actividades actuales de enriquecimiento, especialistas en no proliferación nuclear expresaron preocupación por la posibilidad de que parte del material nuclear haya sido trasladado a ubicaciones no declaradas.
La cuestión provocó además mensajes contradictorios entre Washington y Teherán. El martes, funcionarios de ambos países ofrecieron versiones diferentes sobre el alcance de las futuras inspecciones.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, afirmó en Teherán que los inspectores de Naciones Unidas no tenían previsto examinar las instalaciones nucleares bombardeadas por Estados Unidos el año pasado. Sus declaraciones contradijeron comentarios realizados previamente por el vicepresidente estadounidense, JD Vance.
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Hasta ahora, el OIEA sólo obtuvo autorización para visitar otras instalaciones nucleares iraníes, entre ellas la central de Bushehr. Sin embargo, la agencia insistió en que sin acceso a las plantas de enriquecimiento no puede verificar de manera completa el estado del programa nuclear iraní.
Mientras tanto, el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán enfrenta sus primeras pruebas políticas y de seguridad. El alto el fuego vigente quedó bajo presión después de que Irán anunciara nuevamente el cierre del estrecho de Ormuz a raíz de los enfrentamientos entre Israel y el grupo terrorista libanés Hezbollah, respaldada por Teherán.
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Los choques volvieron a registrarse el martes en territorio libanés, aunque no derivaron en una escalada mayor.
(Con información de Associated Press)
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