Irán y Estados Unidos mantenían este jueves en Ginebra una nueva ronda de conversaciones indirectas, enfocadas en alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán y evitar una escalada bélica, mientras Washington despliega una amplia flota de aviones y buques de guerra en Medio Oriente.
El presidente estadounidense Donald Trump busca un acuerdo que limite el programa nuclear iraní y considera que existe una oportunidad para lograrlo, dada la creciente disidencia interna tras protestas nacionales. Irán, por su parte, también pretende evitar una guerra, pero insiste en su derecho a enriquecer uranio y rechaza discutir temas como su programa de misiles de largo alcance o el respaldo a grupos armados, incluyendo Hamas y Hezbollah.
Teherán ha advertido que, en caso de un ataque estadounidense, las bases militares de Estados Unidos en la región serían consideradas objetivos legítimos, poniendo en riesgo a decenas de miles de militares estadounidenses. Además, Irán ha amenazado con atacar a Israel, lo que podría desencadenar un conflicto regional.
“No habría victoria para nadie; sería una guerra devastadora”, afirmó el canciller iraní Abbas Araghchi durante una entrevista con el canal indio India Today, grabada el miércoles antes de viajar a Ginebra.
“Como las bases estadounidenses están dispersas en diferentes lugares de la región, entonces, lamentablemente, quizá toda la región quede involucrada. Así que es un escenario muy grave”.
Tercer encuentro desde la guerra de junio

Las conversaciones en Ginebra constituyen la tercera reunión formal desde la guerra de junio. Ambas partes celebraron varias rondas de negociación el año pasado, que colapsaron después de que Israel lanzara una ofensiva de 12 días contra Irán en junio, seguida de ataques intensos de Estados Unidos a instalaciones nucleares iraníes. Estos ataques destruyeron gran parte de la infraestructura nuclear, aunque el alcance total de los daños aún no se ha esclarecido.
Araghchi encabeza la delegación iraní en las negociaciones. Por parte de Estados Unidos, el empresario inmobiliario Steve Witkoff, cercano a Trump, actúa como enviado especial para Medio Oriente, acompañado por Jared Kushner, yerno del presidente. Omán, país del Golfo Pérsico reconocido por su rol mediador entre Irán y Occidente, vuelve a desempeñar esa función en las actuales conversaciones.
Ambas delegaciones suspendieron las conversaciones tras unas tres horas, con la intención de reanudarlas más tarde ese mismo jueves. “Hemos intercambiado ideas creativas y positivas hoy en Ginebra”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, quien funge como mediador. “Esperamos lograr más avances”.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, informó que los diplomáticos sostuvieron negociaciones “muy intensas”, incluyendo reuniones con el enviado omaní y el titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ente nuclear de la ONU. Baghaei indicó que las conversaciones se reanudarán tras consultas de ambas partes con sus respectivos gobiernos. Según Baghaei, los iraníes consideran que hubo “propuestas constructivas” sobre el programa nuclear y el levantamiento de sanciones.
Exigencias y posiciones de Irán y Estados Unidos

Trump exige que Irán detenga por completo el enriquecimiento de uranio y desmantele tanto su programa de misiles de largo alcance como el apoyo a grupos armados en la región. Irán afirma que solo negociará cuestiones nucleares y sostiene que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró el miércoles que Irán “siempre intenta reconstruir elementos de su programa nuclear”. Rubio aseguró que Teherán no enriquece uranio actualmente, “pero busca llegar al punto en que finalmente pueda hacerlo”.
Irán sostiene que no ha enriquecido uranio desde junio, aunque ha restringido el acceso de inspectores del OIEA a los sitios bombardeados por Estados Unidos. Imágenes satelitales analizadas por AP muestran actividad en dos de estos sitios, lo que sugiere que Irán evalúa y posiblemente recupera material nuclear.
Occidente y el OIEA sostienen que Irán mantuvo un programa de armas nucleares hasta 2003. Tras la cancelación del acuerdo nuclear de 2015 por parte de Trump, Irán incrementó el enriquecimiento de uranio al 60% de pureza, un paso técnico breve hacia el nivel requerido para armas nucleares, 90%.
Agencias de inteligencia estadounidenses estiman que Irán aún no ha reiniciado un programa armamentista, pero ha “desarrollado actividades que lo posicionan mejor para producir un artefacto nuclear, si así lo decide”. Algunos funcionarios iraníes han manifestado públicamente la disposición del país para fabricar una bomba si se toma esa decisión.
Riesgos regionales y tensiones militares

Si las negociaciones fracasan, persiste la incertidumbre sobre el momento y el alcance de un posible ataque estadounidense. Si el objetivo de una acción militar es presionar a Irán para que ceda en las negociaciones nucleares, no existe certeza respecto a la efectividad de ataques limitados. Si la meta es derrocar a los líderes iraníes, Estados Unidos se enfrentaría probablemente a una campaña militar extensa y prolongada. No ha habido señales públicas sobre la planificación de escenarios posteriores, incluido el posible caos en Irán.
También hay dudas sobre el impacto regional de cualquier acción militar. Teherán podría tomar represalias contra aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico o contra Israel. El precio del petróleo ha aumentado en los últimos días en parte debido a estas tensiones, con el crudo Brent por encima de USD 70 el barril. Durante la última ronda de conversaciones, Irán detuvo temporalmente el tráfico en el estrecho de Ormuz, la angosta vía por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado globalmente.

Imágenes satelitales captadas por Planet Labs PBC y analizadas por AP muestran que los buques estadounidenses habitualmente atracados en Baréin, sede de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, se encontraban en altamar el martes y miércoles. La Quinta Flota remitió las consultas al Comando Central estadounidense, que declinó hacer comentarios. Antes del ataque iraní a una base estadounidense en Qatar, en los últimos días de la guerra de junio, la Quinta Flota también dispersó sus barcos para protegerlos ante la posibilidad de un ataque.
(Con información de AP)
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