Ucrania alcanza el retorno de 2.000 niños deportados desde el inicio de la guerra

La cifra representa apenas una fracción de los más de 19.500 menores que Kiev reporta como trasladados ilegalmente a Rusia o territorios bajo control del Kremlin desde febrero de 2022

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Un niño en un tren
Un niño en un tren en Ucrania (Europa Press)

Ucrania alcanzó este martes un hito en sus esfuerzos de repatriación de menores: 2.000 niños han regresado a territorio bajo control de Kiev desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. El presidente Volodímir Zelensky anunció la cifra en sus redes sociales, aunque reconoció que miles de niños ucranianos permanecen en Rusia o en zonas ocupadas.

Cada uno de estos retornos ha sido posible gracias a los esfuerzos diarios de nuestra gente, de las organizaciones de la sociedad civil y de los socios internacionales”, escribió Zelensky. El presidente ucraniano destacó el papel de la iniciativa presidencial Bring Kids Back UA, lanzada en 2023 para coordinar acciones entre agencias gubernamentales, países aliados y organismos internacionales destinadas a reunir a los menores con sus familias.

La cifra de retornados contrasta con las dimensiones del problema. Las autoridades ucranianas estiman que más de 19.500 menores han sido deportados o trasladados forzosamente desde territorios ocupados por Rusia. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos documentó en 2024 que al menos 200 niños, muchos residentes en instituciones estatales, fueron trasladados dentro de territorios ocupados o a la propia Federación Rusa durante el primer año de la invasión.

Los testimonios de casos recientes revelan las presiones que enfrentan estos menores. Entre los repatriados figuran niños sometidos a programas educativos rusos, amenazados con diagnósticos psiquiátricos falsos o cuyas familias sufrieron persecución por negarse a obtener pasaportes rusos. Algunos menores han sido víctimas de acoso por mantener su identidad ucraniana en escuelas controladas por las fuerzas de ocupación.

FOTO DE ARCHIVO: Los alumnos
FOTO DE ARCHIVO: Los alumnos asisten al primer día de clase en la escuela subterránea recién inaugurada que permite a los niños volver con seguridad a las clases presenciales, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en una zona remota del distrito de Osnovyansky, en Kharkiv (Ucrania), el 21 de abril de 2025 REUTERS/Marko Djurica/Foto de archivo

El derecho internacional considera estas deportaciones crímenes de guerra. En marzo de 2023, la Corte Penal Internacional de La Haya emitió órdenes de arresto contra el presidente ruso, Vladímir Putin, y contra María Lvova-Belova, comisionada presidencial para los Derechos del Niño en Rusia. La CPI determinó que existen motivos razonables para considerar a ambos responsables de la deportación y traslado ilegales de niños desde zonas ocupadas de Ucrania.

La investigación de Yale Humanitarian Research Lab documentó en 2023 que al menos 2.442 niños ucranianos, de entre seis y 17 años, fueron trasladados a Bielorrusia desde el inicio de la invasión. Otros informes señalan que niños ucranianos han sido enviados a campamentos en territorios tan distantes como Corea del Norte, donde son sometidos a programas de reeducación y militarización.

Lvova-Belova ha reconocido públicamente su participación en el traslado de menores ucranianos. En septiembre de 2022, explicó cómo niños inicialmente hostiles hacia Rusia fueron sometidos a un proceso de “integración” hasta que su actitud “se convirtió en amor” hacia el país agresor. La funcionaria adoptó personalmente a un adolescente ucraniano de 15 años originario de Mariúpol.

El retorno de los menores deportados se ha convertido en una prioridad ucraniana dentro del proceso de negociación con Rusia que impulsa y media Estados Unidos. Sin embargo, el camino es complejo. Las autoridades rusas cambian frecuentemente los nombres y fechas de nacimiento de los niños trasladados, dificultando su localización. En los casos en que los padres han logrado ubicar a sus hijos, Rusia ha intentado persuadirlos de que consientan el traslado prometiéndoles mejores condiciones de vida.

Desde 2022, las fuerzas rusas han impuesto la ciudadanía rusa y el programa escolar del país ocupante en las regiones anexionadas, eliminando el uso del idioma ucraniano en la educación. Los niños son expuestos a formación patriótico-militar y propaganda de guerra, medidas que violan el derecho internacional humanitario, el cual obliga a la potencia ocupante a respetar la identidad nacional de los menores y preservar la continuidad de su educación y cultura.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció que las hostilidades y la ocupación rusa han causado violaciones masivas de derechos humanos e infligido sufrimiento a millones de niños ucranianos. En diciembre de 2024, más de 3,6 millones de personas permanecían desplazadas dentro de Ucrania, incluyendo unos 737.000 niños.