Los líderes de la Unión Europea llegaron este jueves a Bruselas en medio de fuertes divisiones internas para asistir a la cumbre que podría definir el futuro del acuerdo comercial con Mercosur. Tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, el posible aval de los Veintisiete permitiría la firma del tratado este sábado en Iguazú (Brasil), aunque el consenso no está asegurado. El debate en torno al pacto se produce en un escenario marcado por las crecientes protestas del sector agrícola europeo, las presiones políticas tanto internas como externas y la urgencia de la UE por fortalecer su competitividad y diversificar sus relaciones comerciales. Con posiciones enfrentadas entre países como Francia, Italia, Alemania y Hungría, y advertencias desde el bloque suramericano sobre la posibilidad de perder una “ventana histórica” para el acuerdo, la cumbre se presenta decisiva para el futuro de las relaciones birregionales y la política comercial europea.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que es “de enorme importancia” que los líderes de la UE otorguen su respaldo al acuerdo comercial con Mercosur, considerado fundamental para la estrategia de competitividad europea. A su llegada a la cumbre, subrayó la necesidad de reducir las “sobredependencias” mediante una red de acuerdos de libre comercio y remarcó que Mercosur representa un mercado potencial de 700 millones de consumidores. Von der Leyen insistió en que sólo falta la aprobación de los Veintisiete para la firma, prevista en Iguazú.

El acuerdo, negociado durante veinticinco años, sigue generando divisiones internas en la Unión. El miércoles, el bloque aprobó salvaguardias para tranquilizar al sector agrícola, que este jueves protestó con bloqueos de tractores en Bruselas, y para responder a las reservas de países como Francia, Italia y Hungría. Von der Leyen reiteró la urgencia de una decisión positiva de los Estados miembros para concretar el tratado.
La alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, defendió que es “muy importante tener acuerdos de comercio diversificados”, considerando el pacto esencial para generar oportunidades y prosperidad ante un contexto internacional complejo con actores que utilizan el comercio y las cadenas de suministro “como armas”.
Por su parte, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, declaró que Hungría “no apoya” el acuerdo con Mercosur y consideró que su aprobación sería “un tiro en las piernas de los agricultores europeos”. Añadió que el tratado “mataría a los agricultores de la UE” y advirtió que existen “suficientes líderes que se oponen” como para bloquearlo. Orbán justificó su rechazo subrayando que los agricultores “tienen razón en un 100 %”, señalando además la carga regulatoria y las desventajas competitivas que supone para el sector primario el Pacto Verde Europeo (‘Green Deal’).
En línea con el malestar rural, en el sureste de Francia continuaron los cortes y bloqueos en cinco autopistas por parte de agricultores movilizados, protestas que suman objeciones al sacrificio de ganado por la dermatosis nodular contagiosa y al propio acuerdo Mercosur-UE. La compañía Vinci Autopistas advirtió que la situación podría agravarse, mientras el ministro de Transportes francés, Philippe Tabarot, instó a los productores a no dificultar los desplazamientos en Navidad por su impacto económico y social. Paralelamente, las autoridades francesas intensificaron la campaña de vacunación del ganado con la supervisión de Pascal Sanjuan, alcanzando un millón de animales inmunizados.
El canciller alemán Friedrich Merz se mostró partidario del pacto, sosteniendo que tras 26 años de negociaciones su ratificación es “importante para que la UE siga teniendo credibilidad en el mundo”, línea en la que Alemania se ha situado como uno de sus principales impulsores.
Por el contrario, el presidente francés Emmanuel Macron reiteró que Francia se opondrá “muy firmemente” ante cualquier imposición del acuerdo, y el primer ministro Sébastien Lecornu confirmó que su país votará en contra si se fuerza la votación. La primera ministra italiana Giorgia Meloni también puso condiciones, calificando de “prematuro” cualquier intento de cerrar la negociación antes de que se apliquen pactos que protejan la agricultura europea, si bien precisó que Italia no vetará el acuerdo una vez se incluyan dichas garantías.
Desde el lado suramericano, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva advirtió que, de no firmarse ahora el tratado, “no habrá más acuerdo” mientras permanezca en el cargo, rechazando que la agricultura brasileña represente una amenaza para Europa. La presidenta de la Comisión Europea tiene prevista una visita a Brasil este fin de semana, en un intento definitivo por obtener el aval europeo y rubricar el convenio entre la UE y el bloque Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La firma formal depende aún de que los líderes europeos otorguen su visto bueno con mayoría cualificada en Bruselas, donde el tema podría abordarse pese a no estar oficialmente inscrito en la agenda.
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