
Autoridades de Ucrania ordenaron este martes la evacuación de familias de varias decenas de aldeas cerca de la casi destruida ciudad nororiental de Kupiansk, en respuesta a lo que calificaron como un “empeoramiento de la situación de seguridad” tras intensos ataques rusos recientes. La región de Kharkiv, ubicada en el este del país, ha experimentado fuertes bombardeos como parte de la ofensiva que mantiene el Ejército de Rusia en su avance hacia el oeste.
El gobernador de Kharkiv, Oleh Syniehubov, informó en Telegram que 409 familias, incluyendo 601 niños, han recibido la orden de abandonar 27 localidades debido al incremento de los ataques. Posteriormente, otro funcionario local comunicó a la emisora pública Suspilne que la lista de zonas a evacuar por familias había sido ampliada a 40 localidades.
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La zona alrededor de Kupiansk se ha convertido en un escenario clave de la ofensiva rusa, con avances sostenidos en las últimas semanas. La ciudad fue tomada inicialmente por fuerzas rusas durante las primeras semanas de la invasión en febrero de 2022, pero posteriormente las fuerzas ucranianas lograron recuperarla a finales de ese año.
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky declaró la semana pasada que las fuerzas de su país mantienen la defensa de puntos clave del frente, incluidos Kupiansk, y ha mencionado una contraofensiva ucraniana cerca de la ciudad de Dobropillia. Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin afirmó ante altos mandos que las tropas de Moscú mantienen la “ventaja estratégica” en todas las líneas del frente. Según estimaciones del comandante en jefe de Ucrania, Oleksander Syrskyi, el frente de combate se extiende por más de 1.200 kilómetros.
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El incremento de la violencia en la región ha generado consecuencias directas para la población civil. El gobernador Syniehubov detalló que en las últimas 24 horas al menos 62 personas han resultado heridas por ataques rusos dirigidos tanto a la capital regional, Kharkiv, como a otras ocho localidades, entre ellas Kupiansk. Según Syniehubov, los ataques incluyeron el uso de una veintena de drones y bombas guiadas KAB, y han dejado daños significativos en infraestructura civil.
Más de 7.360 personas han sido trasladadas desde la zona por el aumento de los bombardeos, una situación que se replica en otras áreas del este de Ucrania que permanecen fuera del control ruso más de dos años y medio después del inicio de la invasión. En las últimas horas, los ataques han cobrado la vida de dos personas, una en la provincia de Kherson y otra en Nikopol, en Dnipropetrovsk. Durante la noche, las fuerzas rusas desplegaron aproximadamente cien drones en diversos puntos del país.
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La primera ministra de Ucrania, Yulia Sviridenko, declaró que los nuevos ataques han impactado principalmente en la infraestructura civil, haciendo especial hincapié en el sector ferroviario y energético. Sviridenko denunció que el objetivo de Moscú sigue siendo “quebrar la resiliencia y privar a los ucranianos de luz y calor”. Añadió que la Fuerza Aérea de Ucrania derribó la mayoría de los 96 drones lanzados la última noche, aunque el ejército inicialmente había cifrado en 70 los aparatos interceptados. La gobernante reclamó a los aliados internacionales sistemas de defensa aérea, sanciones más duras y mayor determinación para “detener el terrorismo ruso”.

El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el 23 de septiembre que sus tropas controlan ya dos tercios de los edificios en Kupiansk, considerada el segundo nudo ferroviario más importante de la región de Kharkiv. Según el reporte, 5.665 de los 8.667 edificios de la ciudad estarían bajo control ruso y se habría cercado a un numeroso grupo de militares ucranianos, de los cuales 250 habrían muerto según esta fuente.
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Kupiansk es estratégica porque por allí pasan líneas de ferrocarril y carreteras esenciales para el suministro de tropas ucranianas en la región de Kharkiv, en la orilla izquierda del río Oskol. El control de la ciudad podría abrir el camino hacia Izium y Chujúyiv, así como permitir avances en direcciones claves para el dispositivo militar ruso.
La ciudad estuvo bajo ocupación rusa desde el 27 de febrero de 2022, tras ser entregada por su alcalde —luego acusado de alta traición—, y permaneció en manos de Moscú hasta el 10 de septiembre de ese mismo año, cuando fue recuperada por el ejército ucraniano en una contraofensiva. Desde entonces, los combates y bombardeos han continuado y en noviembre de 2024 las fuerzas rusas lanzaron una nueva ofensiva terrestre que se mantiene activa hasta la fecha.
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(Con información de EFE, EP y Reuters)
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