
En el cantón suizo de Glarus, el sistema Landsgemeinde representa una de las formas de democracia directa más antiguas del mundo que aún siguen en práctica. Según National Geographic, esta tradición se remonta a la época medieval y superó los 700 años de vigencia, manteniéndose como una de las señas de identidad de la vida política y social local.
Origen y funcionamiento del Landsgemeinde
La Landsgemeinde, cuyo nombre significa “asamblea comunitaria cantonal” en alemán, se desarrolla anualmente en la plaza principal de la localidad de Glarus, situada al pie de los Alpes. En esta jornada, que normalmente ocurre el primer domingo de mayo, los ciudadanos se congregan para decidir de manera pública sobre cuestiones legales y administrativas clave. Este método ancestral de votación, que ha sobrevivido a los cambios tecnológicos y a la modernización de los procesos electorales, sustituye las urnas y boletas por una votación a mano alzada frente a todos los presentes.
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De acuerdo con National Geographic, solo dos cantones suizos conservan el Landsgemeinde: Glarus y Appenzell Innerrhoden. En Glarus, con una población cercana a los 41.000 habitantes, la costumbre de la asamblea se considera una herramienta central para buscar acuerdos en comunidad. El objetivo es hallar soluciones que, según la fórmula local, sean “un poco satisfactorias para todos y un poco insatisfactorias para todos”, favoreciendo el consenso y la tolerancia.
El desarrollo de la sesión está a cargo del funcionario principal, conocido como Landammann, quien dirige los debates y verifica visualmente, desde un estrado de madera, la cantidad de votos que apoyan o rechazan cada propuesta en discusión.
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Características de la democracia directa
En el cantón de Glarus, el Landsgemeinde no solo permite la votación pública a mano alzada, sino que habilita a cualquier ciudadano con derecho a voto a proponer iniciativas —siempre que estas no contravengan la ley—. El proceso requiere que al menos 10 de los 60 parlamentarios cantonales respalden la iniciativa para que la propuesta avance al debate general en la asamblea.
Lo que hace especial este sistema, según palabras de sus protagonistas y autoridades como el Landammann Kaspar Becker, es la centralidad del compromiso y la búsqueda del consenso. La transparencia es absoluta: cada postura queda expuesta ante la comunidad, fomentando el respeto mutuo. Liderazgos políticos y ciudadanos sostienen que esta apertura alimenta un entorno social donde cada opinión puede ser defendida en público, y las diferencias de criterio no desembocan en enfrentamientos, sino en la aceptación plural.
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Eva-Marie Kreis, concejala de Gemeinde Glarus y vicepresidenta del Partido Verde, comentó a National Geographic: “No importa que la gente sepa cómo voto, porque quiero que me respeten tal como soy. Y ese es el ADN de nuestro sistema político y democrático: que cada persona sea respetada tal como es”.
Los resultados
La experiencia ha demostrado que la democracia directa en Glarus −alejada de sistemas de votación secreta y burocratización− refuerza la participación voluntaria y la responsabilidad individual frente al colectivo. Aunque menos del 20% del censo asiste habitualmente, la decisión compartida y visible cultiva una noción de lo público difícil de replicar en otras escalas.
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La naturaleza del modelo disuade, en la práctica, la imposición de grandes mayorías sobre minorías, favoreciendo acuerdos que, como señala la cultura local, son “un poco satisfactorios para todos y un poco insatisfactorios para todos”. No obstante, según Kreis, el sistema electoral de Glarus es clave para que la ciudad se haya convertido en un centro de política progresista. “Cuando la gente sabe lo que haces, votan más por lo que funciona para todos”, afirmó.

Cambios y ejemplos relevantes en la política local de Glarus
El sistema Landsgemeinde de Glarus ha sido escenario de decisiones innovadoras y reformas políticas que reflejan tanto el espíritu de adaptación como la voluntad mayoritaria de la comunidad. A lo largo de su historia reciente, destacan algunos hitos que posicionan a Glarus como referente en materia de progresismo dentro del contexto suizo.
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En 2007, los ciudadanos de Glarus votaron para reducir la edad mínima para votar de 18 a 16 años, convirtiéndose en el único cantón en Suiza que permite ejercer el sufragio antes de la mayoría de edad. Esta decisión no solo subraya el compromiso con la inclusión de juventud en los procesos cívicos, sino que marca una diferencia respecto a la política nacional.
En el plano ambiental, el Landsgemeinde también ha dado pasos pioneros. En 2021, el parlamento cantonal endureció la Ley de Energía local, prohibiendo la instalación de sistemas de calefacción con combustibles fósiles en edificaciones nuevas. Este ajuste normativo convirtió a la ley energética de Glarus en una de las más avanzadas y restrictivas de toda Suiza.
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Limitaciones y críticas al sistema Landsgemeinde
Uno de los principales desafíos radica en la estimación visual de los votos: el Landammann debe decidir cuál opción es apoyada por más manos alzadas, un método sujeto a errores, sobre todo en votaciones ajustadas.
Además, la participación efectiva de la población es relativamente baja; menos del 20% de los ciudadanos habilitados acude a votar en la plaza, y la presencia física es esencial para incidir. Esto genera cuestionamientos sobre el alcance real de la representatividad de las decisiones adoptadas.
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El derecho de palabra en la asamblea también tiene restricciones, ya que el tiempo otorgado para intervenir es limitado, lo que puede dejar propuestas sin exposición completa ante la asamblea. Un ejemplo reciente fue el de Nils Landolt, quien no logró terminar su defensa de una iniciativa educativa antes de ser interrumpido, lo que le dejó una sensación de frustración pese al orgullo de participar.
Finalmente, el carácter público de la votación, si bien valora la transparencia, puede influir sobre la libertad individual: todos pueden ver cómo vota cada quien, lo que en contextos más polarizados podría implicar presiones sociales. Lo que le dejó una sensación de frustración pese al orgullo de participar.
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