
El British Antarctic Survey (BAS) y sus socios en la International Thwaites Glacier Collaboration (ITGC) confirmaron que el glaciar Thwaites, en el oeste de la Antártida, atraviesa una etapa de retroceso irreversible, con consecuencias globales.
En un documento enviado al Environment Audit Committee del Parlamento del Reino Unido, los investigadores sostuvieron que el proceso de colapso del glaciar ya está en marcha y que, si bien su desintegración total no ocurrirá en las próximas décadas, el retroceso será continuo durante los siglos XXI y XXII, con un posible colapso general del manto de hielo en el siglo XXIII.
El informe no se limita a advertencias. Resume seis años de estudios que revelan una dinámica mucho más compleja de lo previsto en torno al glaciar, apodado el “glaciar del Juicio Final” por su potencial para alterar radicalmente el nivel del mar.

Thwaites perdió masa constantemente durante las últimas cuatro décadas. Desde 1992, el conjunto de la Antártida Occidental ha sufrido una pérdida media de 82 mil millones de toneladas de hielo por año, una cifra que ha ido en aumento.
Solo Thwaites es responsable hoy de aproximadamente el 4% del aumento del nivel del mar global, de acuerdo con información del artículo la revista científica BBC Science Focus.
Las imágenes satelitales y los estudios de balance de masa revelaron que el ritmo de pérdida de hielo en esta región se duplicó desde los años noventa.
A esto se suma una agravante: la base del glaciar se encuentra por debajo del nivel del mar, lo que facilita la intrusión de aguas cálidas y acelera el proceso de fusión.
Proyecciones inquietantes sobre el nivel del mar
De acuerdo con el BAS y sus colaboraciones internacionales, si Thwaites colapsa por completo, el nivel del mar aumentaría por sí solo medio metro. Esto bastaría para inundar zonas densamente pobladas como Manila, Bangkok, los Países Bajos y el este de Inglaterra, informó la revista.
Solo en Bangkok viven 11,4 millones de personas. En total, 230 millones de personas habitan áreas a menos de un metro sobre el nivel del mar, lo que pone en perspectiva el alcance de una eventual catástrofe.
Aunque el colapso completo puede tardar siglos, los científicos advierten que la desestabilización podría acelerarse de forma abrupta, dejando poco margen de adaptación a las zonas costeras.
Lo que se encontró bajo el hielo
Durante la temporada 2019-2020, el equipo liderado por el oceanógrafo Peter Davis del BAS perforó el glaciar para observar la zona de transición entre el hielo anclado a tierra y el que ya flota en el mar, conocida como grounding zone.
Lo que encontraron cambió por completo la forma de modelar este sistema: una superficie completamente irregular, con grietas profundas, terrazas extensas y cavidades similares a las de una pelota de golf invertida, según indicó BBC Science Focus.

Además, se detectaron señales de lagos subglaciares ocultos bajo kilómetros de hielo, capaces de drenar súbitamente. Cuando esto ocurrió en 2013, según observaciones satelitales, se aceleró el derretimiento del hielo desde abajo, al crear turbulencias que impulsaron aguas oceánicas más cálidas hacia el interior del glaciar.
¿Qué soluciones están sobre la mesa?
Ante este panorama, algunos investigadores impulsan proyectos de geoingeniería para ralentizar el colapso del glaciar.
Desde el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el geofísico Brent Minchew propuso enfriar la base del glaciar mediante thermosyphons, una tecnología usada en el Ártico para estabilizar el permafrost. Estos dispositivos extraerían calor desde el lecho del glaciar para evitar su deslizamiento.
Otra propuesta, impulsada por John Moore y Michael Wolovick, plantea instalar una cortina submarina flexible de 80 kilómetros anclada al fondo del mar para bloquear el acceso de aguas cálidas a la zona de anclaje del glaciar.
Estiman que su costo -entre 40 y 80 mil millones de dólares- sería mucho menor que el de adaptar las infraestructuras costeras de todo el planeta, según indicó BBC Science Focus.
Los investigadores del BAS advirtieron que el daño ya está hecho. Los gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera han puesto en marcha un proceso que continuará durante siglos, incluso si se detiene el calentamiento global hoy mismo.
Así lo explicó la modeladora climática Kaitlin Naughten, también del BAS: “Debido al largo tiempo de respuesta de la capa de hielo, incluso después de que el mundo deje de calentarse, el aumento del nivel del mar continuará durante siglos”.
Por eso, aunque las intervenciones tecnológicas podrían ralentizar el proceso, los científicos coinciden en que no podrán detenerlo. Se trata, más bien, de ganar tiempo: permitir que las poblaciones costeras se adapten a un ritmo más manejable, antes de que el mar avance de forma irremediable.
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