
Las polémicas en el Parlamento francés no dejan de surgir. La víspera, los miembros del legislativo eligieron a su presidente, la macronista Yaël Braun-Pivet, lo que había dejado vacante el cargo de la vicepresidencia y los demás miembros de la Mesa. Es por ello que, este viernes, los políticos se dieron nuevamente cita en la sede para definir al resto del equipo.
Lo que parecía una tarea sencilla, sin embargo, acabó siendo un proceso de más de dos horas y media, en las que se produjeron hasta denuncias de fraude.
Tras la primera ronda de votación, los allí presentes se percataron de que las urnas contenían diez sobres más del número de electores posibles, por lo que se ordenó la repetición del proceso. No obstante, varios legisladores no se tomaron a la ligera la cuestión y pidieron una investigación para esclarecer lo ocurrido.
“Se ha cometido un fraude en nuestra Asamblea. Debería darle vergüenza a quien haya cometido este fraude en nuestro hemiciclo”, dijo el socialista Jerome Guedj, mientras que el derechista Vincent Jeanbrun manifestó sus “sospechas de una introducción fraudulenta de votos en la urna”. Asimismo, el centrista Jean-Rene Cazeneuve aseguró estar “un poco triste por el espectáculo que estamos dando” y sumó que “esta diferencia de diez es bastante asombrosa... no se puede excluir un intento de desestabilización”.

Finalmente, luego de varias idas y venidas y una nueva votación a dos vueltas, el grupo logró la elección de los seis vicepresidentes, aunque el resultado no fue favorable para la ultraderechista Agrupación Nacional, que dejó a Marine le Pen sin ninguno de sus dos puestos.
Del total de los lugares, dos fueron asignados a legisladores del partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI), uno para una diputada del centroderechista Horizontes, otro para el aliado de Macron y ministro de Industria saliente Roland Lescure, y los últimos dos para Los Republicanos.
Mientras concluye la conformación de la nueva Asamblea, los partidos aún siguen debatiéndose los candidatos para el puesto de primer ministro, que Macron deberá nombrar tras la renuncia de Gabriel Attal, quien es ahora presidente del partido.
La principal interna está dentro de la coalición de izquierdas, que se hizo con la mayor cantidad de diputados en las elecciones adelantadas. El problema es que el Nuevo Frente Popular, el Partido Socialista y La Francia Insumisa no logran ponerse de acuerdo de un nombre. “El tiempo apremia, la impaciencia ciudadana sube de forma legítima. La urgencia social nos obliga”, manifestó el PS en un comunicado, llamando a los actores a ponerse de acuerdo antes del martes.

Sin embargo, el fundador de LFI, Jean Luc Mélenchon, repudió estas palabras y acusó a aquel partido a ser el que bloqueó todo “desde el principio”. “No nos resignaremos a no encontrar un candidato”, aseguró, aunque se negó a ceder ante los términos de la contraparte.
Por su parte, Macron insiste en la necesidad de formar una “coalición mayoritaria” de alianzas capaz de “poner sobre la mesa una propuesta con vistas a un pacto legislativo más amplio”, con el que seguir consiguiendo “logros económicos, una respuesta soberana fuerte y medidas a favor de la justicia social”.
(Con información de AFP y EFE)
Últimas Noticias
Tensión por Groenlandia: el primer ministro de Canadá advirtió que Rusia es “una clara amenaza para el Ártico”
El gobierno canadiense anunció la ampliación de su presencia militar y tecnológica en el Polo Norte en respuesta a la creciente preocupación por posibles amenazas rusas y tensiones geopolíticas recientes
Palmarola, la paradisíaca joya oculta de Italia
Lejos del turismo habitual, esta isla ubicada sobre el mar Tirreno se destaca por su aislamiento y la ausencia de infraestructura moderna, convirtiéndose en un destino único a solo unos pasos de Roma

Alerta en Siria: las fuerzas kurdas abandonaron el campo de Al-Hol y el Gobierno denunció la fuga de presos del ISIS
Las SDF retiraron a sus guardias del centro de detención alegando falta de apoyo internacional, mientras el ejército sirio acusa al grupo de utilizar a los yihadistas como “moneda de cambio” en medio de una crisis de control territorial


