
Estados Unidos bombardeó en la noche del domingo pasado dos instalaciones en el este de Siria utilizadas por la Guardia Revolucionaria Islámica iraní y grupos asociados para almacenar armas, según confirmó este martes el presidente estadounidense, Joe Biden.
En una carta enviada al líder de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, el mandatario demócrata apuntó que esos dos enclaves también servían como centro de entrenamiento y de control, entre otros propósitos.
Los lanzamientos, según dijo, estuvieron pensados para limitar el riesgo de escalada del conflicto y para evitar las bajas civiles.
“Ordené los ataques para proteger y defender a nuestro personal, rebajar e interrumpir la serie de ataques en curso contra Estados Unidos y nuestros socios, y disuadir a Irán y a los grupos de milicias respaldados por Irán de realizar o apoyar nuevos ataques contra personal estadounidense”, sostuvo Biden.
El presidente apuntó que esta acción militar es coherente con su responsabilidad de proteger a ciudadanos estadounidenses tanto en territorio nacional como en el extranjero.

En su opinión, esta maniobra fue “proporcionada” y consistente con la legislación internacional y con el derecho de Estados Unidos a la autodefensa.
“Estados Unidos está preparado para tomar nuevas acciones, según sea necesario y apropiado, para abordar nuevas amenazas o ataques”, añadió Biden en esa misiva, donde recordó que grupos afiliados a la Guardia Revolucionaria han perpetrado ataques recientes contra personal e instalaciones estadounidenses en Irak y Siria.
Según destacó, esos ataques han puesto bajo una extrema amenaza las vidas de personal estadounidense y de las fuerzas de la coalición que actúan junto a Estados Unidos.
La viceportavoz del Pentágono, Sabrina Singh, indicó en una conferencia de prensa este martes que desde el pasado 17 de octubre las fuerzas estadounidenses han sufrido 55 ataques, 27 de ellos en Irak y 28 en Siria, hiriendo a 59 personas, que ya se han reincorporado a sus puestos.
Por su parte, la agrupación de milicias proiraníes Resistencia Islámica en Irak reivindicó este martes dos ataques contra sendas bases con presencia estadounidense en la provincia de Deir al Zur, en el este de Siria, donde Washington bombardeó la víspera objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria de Irán.

En dos comunicados diferentes, las milicias iraquíes se atribuyeron un lanzamiento de misiles perpetrado esta tarde contra el yacimiento de gas de Koniko y un ataque con drone ocurrido de madrugada contra la denominada Aldea Verde, ubicada en el interior del campo petrolero de Al Omar.
En ambos casos las acciones fueron justificadas como “respuestas a los crímenes cometidos por el enemigo contra nuestra gente en Gaza”, en referencia al apoyo de Estados Unidos a Israel y en el marco de la guerra que las tropas israelíes libran con el grupo terrorista palestino Hamas.
Las dos operaciones fueron confirmadas por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una ONG con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno.
Según la organización, se trata del octavo ataque de este tipo contra Al Omar y el sexto contra Koniko en menos de un mes.
Estos bombardeos se suman a la escalada de hostilidades que vinculan el conflicto entre Israel y Hamas, que comenzó con un sorpresivo ataque transfronterizo desde Gaza el 7 de octubre, el cual, según funcionarios israelíes, resultó en la muerte de más de 1.400 personas.
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