
Rusia anunció que el Comité Antiterrorista del Servicio Federal de Seguridad (FSB, el reemplazante de la KGB) ha iniciado una investigación sobre el jefe del Grupo de mercenarios Wagner, Yevgeny Prigozhin, luego de que éste apuntara contra el Kremlin y las tropas oficiales e instara a un motín para derrocar a Vladimir Putin.
“El Departamento de Investigación del Servicio Federal de Seguridad de Rusia inició legal y razonablemente un procedimiento penal contra Prigozhin E.V. en virtud del artículo 279 del Código Penal de la Federación de Rusia, por la organización de una insurrección armada. Sus acciones serán objeto de una evaluación jurídica adecuada”, mencionaron los fiscales a cargo de la causa.
Por su parte, la FSB señaló que “las declaraciones no tienen fundamento”, exigió “el cese inmediato de actividades ilegales” y llamó a los mercenarios paramilitares a “no cometer un error irreparable” y detener a Prigozhin.

“Llamamos a los combatientes del Ejército privado a no cometer un error irreparable, cesar cualquier acción armada en contra del pueblo ruso, no cumplir las órdenes criminales y traidoras de Prigozhin, y tomar medidas para su detención. Sus declaraciones y acciones son de hecho una llamada al inicio de un conflicto civil armado en territorio de Rusia y son un golpe por la espalda a los militares rusos que combaten contra las fuerzas profascistas ucranianas”, se lee en un comunicado.
Asimismo, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, informó que el Presidente “ha sido informado sobre todos los eventos en torno a Prigozhin” y que ya “se están tomando las medidas necesarias al respecto”.
En Rusia, el delito de rebelión conlleva una pena de prisión que va desde los 12 hasta los 20 años.

En medio de las tensiones que datan de hace meses entre el grupo paramilitar y el Ministerio de Defensa ruso -a cargo de Serguei Shoigu-, Prigozhin difundió este viernes un mensaje de audio en el que dijo que “el comité del comando del grupo Wagner decidió que hay que poner freno a quienes tienen responsabilidad militar en el país” y llamó, a continuación, a no oponer “resistencia” a sus milicianos o serán “eliminados inmediatamente”.
Asimismo, aseguró que su equipo aún cuenta con unos 25.000 combatientes y que “todos los que quieran” unirse a sus filas para poner fin a la comandancia militar oficial y “acabar con el desorden” serán bienvenidos.
“Somos 25.000 y vamos a determinar las causas del caos que reina en el país (...) Nuestras reservas estratégicas son todo el ejército y todo el país”, dijo a continuación.

No obstante, Prigozhin se distanció del señalamiento de “motín” del que se lo acusa y, por el contrario, explicó que lo que pretende es organizar una “marcha por la justicia”.
“No es un golpe de Estado militar sino una marcha por la justicia. Nuestras acciones no suponen un obstáculo para las Fuerzas Armadas”, aclaró.
El cruce entre el Kremlin y el líder miliciano le siguió a un bombardeo sobre una base de Wagner en la retaguardia del frente con Ucrania, en el que se registró “un enorme número” de víctimas.
Prigozhin responsabilizó a la cartera de Defensa rusa de estos actos, mientras la cúpula militar de Moscú negó haber estado implicada en dichos actos.

“Han llevado a cabo bombardeos, bombardeos con misiles, contra nuestras bases de retaguardia. Un enorme número de nuestros combatientes murió”, dijo el jefe de los milicianos y prometió “responder” a estos ataques.
Por su parte, el Ministerio aseguró que las acusaciones “no se corresponden con la realidad” y las tildó de una “provocación”.
Las Fuerzas Armadas rusas “continúan realizando misiones de combate en la línea de contacto con las Fuerzas Armadas de Ucrania en el área de operación militar especial”, señalaron en su lugar.
Prigozhin apuntó también contra el Kremlin y dijo que la versión oficial sobre la guerra se basa en mentiras inventadas por los altos mandos del Ejército -puntualmente Shoigu y el máximo general de Rusia, Valery Gerasimov-.

“El Ministerio de Defensa está tratando de engañar a la sociedad y al Presidente y contarnos una historia sobre cómo hubo una enloquecida agresión de Ucrania y que planeaba atacarnos con toda la OTAN”, dijo antes de llamar a esta narrativa “una hermosa historia”.
“La operación especial se inició por diferentes razones. La guerra era necesaria… para que Shoigu pudiera convertirse en mariscal… para que pudiera conseguir una segunda medalla de ‘héroe’. La guerra no era necesaria para desmilitarizar o desnazificar a Ucrania”, sentenció a continuación.
(Con información de AFP y EFE)
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