
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, celebró este domingo el acuerdo entre Serbia y Kosovo para poner fin a su disputa sobre el reconocimiento de documentos de identidad y afirmó que la organización sigue “atenta” al conflicto entre ambas partes, a las que pide “diálogo político”.
“Celebro el acuerdo sobre libertad de movimiento facilitado por la UE entre Kosovo y Serbia”, escribió el noruego en la red social Twitter, antes de animar al presidente serbio, Aleksandar Vucic, y al primer ministro kosovar, Albin Kurti, a “resolver las cuestiones pendientes a través del diálogo político”.
Además, Stoltenberg subrayó que la operación de mantenimiento de la paz de la OTAN en Kosovo (KFOR) sigue “atenta” a la situación entre Belgrado y Pristina.
El mensaje del secretario general de la OTAN llega un día después de que los gobiernos de Serbia y de Kosovo alcanzaran, con la mediación de la UE, un acuerdo para desbloquear la disputa sobre el reconocimiento mutuo de sus documentos de identidad.
En virtud de ese pacto, los serbios de Kosovo, así como todos los demás ciudadanos, podrán viajar libremente entre Kosovo y Serbia usando sus tarjetas de identidad, según explicó el alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell.
El alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell aseguró que obtuvo “garantías” del primer ministro kosovar, Albin Kurti, y que a cambio, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, accedió a eliminar el permiso que Belgrado imponía a los visitantes con documentación kosovar.

La dos partes no alcanzaron en cambio hasta ahora ningún compromiso sobre la exigencia de Pristina de exigir a los serbios de Kosovo el reemplazo de las matrículas serbias de sus vehículos.
“El trabajo no ha terminado, quedan algunos problemas pendientes. Espero que ambos dirigentes sigan demostrando pragmatismo y espíritu constructivo para resolver el problema de las matrículas”, afirmó Borrell.
Petar Petkovic, jefe de la oficina de Serbia para Kosovo, celebró el acuerdo de libre circulación.
“Hemos conseguido garantizar la paz y la estabilidad en el territorio de Kosovo y preservar los documentos de identidad para los serbios” que viven en Kosovo “y, por tanto, también la presencia del Estado serbio en este territorio”, dijo en un comunicado.
A finales de julio se vivieron momentos de máxima tensión en la zona fronteriza entre ambos países ante la inminente entrada en vigor de unas medidas que Pristina calificó como de “reciprocidad”, por las que dejaba de aceptar los documentos de identidad y las matrículas de coches de Serbia.
Gracias a presiones de Estados Unidos y de la UE, Kosovo accedió entonces de suspender la entrada en vigor de sus medidas por un mes, hasta el 31 de agosto.
Serbia no reconoce la independencia de Kosovo, declarada en 2008 por su antigua provincia, habitada por una mayoría de albano-kosovares.
(Con información de EFE)
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