
Greenpeace aseguró este miércoles que la radiactividad medida en torno a la antigua planta nuclear de Chernobyl (Ucrania) supera cuatro veces el límite internacional de residuos atómicos y es al menos el triple de las estimaciones del OIEA, la agencia nuclear de la ONU en Viena.
La ONG ecologista alertó además, en una rueda de prensa telemática desde Kiev, del riesgo de un accidente grave en la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por las tropas rusas.
Con el permiso del gobierno ucraniano, un equipo de Greenpeace medió esta semana los niveles de radiactividad en las inmediaciones de las ruinas de Chernobyl, escenario en 1986 del peor accidente nuclear de la historia.
Situada en el norte de Ucrania y protegida ahora con un gran sarcófago, la instalación fue ocupada en marzo por tropas rusas que acamparon en la cercana “zona de exclusión”, donde removieron la tierra liberando mayores radiaciones.
La radiación radiactiva medida allí por Greenpeace esta semana osciló entre 0,2 y 7,7 microsieverts por hora, hasta tres veces más que los datos publicados por el OIEA en abril pasado.
El lugar fue inspeccionado entonces por un equipo del OIEA encabezado por el director general del organismo, Rafael Grossi, quien admitió que la radiación detectada en las excavaciones de tierra hechas por los rusos era seis veces superior a lo normal.
Sin embargo, aseguró que pese a ser elevados los niveles de radiactividad no eran peligrosos para la salud, algo que hoy criticaron los expertos de Greenpeace, que acusaron directamente a Grossi de “gestión inadecuada de los riesgos”.

Según el OIEA, el nivel de radiactividad detectado en Chernobyl en abril fue el equivalente a una exposición de 6,5 milisieverts por año, mientras que la permitida para empleados de plantas nucleares es de 20 milisieverts por año.
“El OIEA carece de objetividad. No evalúa los riesgos de la energía nuclear de forma independiente”, dijo Thomas Breuer, un especialista en asuntos nucleares de Greenpeace Alemania.
La ONG acusó a Rusia de un “crimen contra el medio ambiente y contra la ciencia mundial” durante la ocupación de Chernobylque duró todo el mes de marzo.
Por otra parte, Greenpeace exigió que Rusia se retirara de forma inmediata de la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, situada al sureste de Ucrania, pues la ocupación militar la convierte en una “bomba de relojería”.
Los ecologistas consideran que la presencia del ejército ruso aumenta el riesgo de una accidente nuclear que, estiman, podría ser considerablemente mayor que el de Chernóbil.
Las minas terrestres y la destrucción de los sistemas de control para medir la radiactividad en Zaporiyia pueden plantear grandes problemas, especialmente para los bomberos, concluyó Grennpeace.
(Con información de EFE)
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