Un ex policía chino contó cómo son los arrestos, las torturas y los abusos sexuales contra los uigures en Xinjiang

Exiliado en Europa, un agente identificado como Jiang contó cómo eran las redadas en las que participaba para arrestar e interrogar a los musulmanes de esta minoría étnica

Un guardia en una torre de vigilancia de la prisión de Kashgar, en Xinjiang (Reuters)
Un guardia en una torre de vigilancia de la prisión de Kashgar, en Xinjiang (Reuters)

Un ex policía chino, ahora refugiado en Europa, reveló las torturas con las que el régimen chino somete a los uigures en Xinjiang para conseguir confesiones y encerrarlos en los centros de detención de la región.

El agente, entrevistado por la cadena CNN e identificado únicamente por el nombre de Jiang, contó que llevaba 10 años como policía cuando fue transferido por primera vez a la zona. Él buscaba un ascenso, pero también estaba motivado por las versiones que escuchaba de lucha contra movimientos terroristas o insurgentes. “Las fuerzas separatistas quieren dividir la patria. Debemos matarlos a todos”, le dijo su jefe para convencerlo, según relató.

“Las fuerzas separatistas quieren dividir la patria. Debemos matarlos a todos”

Jiang dijo que unos 150.000 agentes fueron llevados desde provincias de todo el país a lo largo de varios años para reforzar la seguridad en Xinjiang. El salario se duplicaba y recibía otros beneficios.

Pero rápidamente su ilusión se chocó con la realidad, muy distinta a sus expectativas. Según contó a CNN, el operativo de seguridad era monumental en una ciudad que, aunque tensa, no parecía peligrosa. Y comenzó a participar en las redadas nocturnas, con una lista de personas que debían ser detenidas para cumplir con las cuotas de arrestos. “Todos tienen que dar con un objetivo”, indicó.

Agentes en un centro de detención en Dabancheng, Xinjiang (AP)
Agentes en un centro de detención en Dabancheng, Xinjiang (AP)

En ocasiones detenían a un puñado de personas, otras veces podían ser centenares. En ocasiones, una estrategía era convocar a una reunión de comité de vecinos para luego lanzar la redada. “Nos los llevamos a todos por la fuerza durante la noche”, contó. Esposados y encapuchados, si alguno se resistía, los encañonaban y amenazaban de muerte.

Una vez bajo custodia del régimen, Jiang afirmó que todos eran golpeados durante el interrogatorio, sin importar si eran hombres, mujeres o adolescentes. Luego, les aplicaban torturas de todo tipo: los colgaban del techo, abusaban sexualmente de ellos, los electrocutaban o ahogaban. También los sometían a la privación de sueño y alimentos.

Se estima que unos 900 mil uigures y otras personas de minorías étnicas fueron detenidas solo en un año

Las vejaciones continuaban hasta que confiesen algún delito, en su mayoría vinculados al terrorismo. Jiang, no obstante, ahora cree que ninguno de ellos tenía relación con movimientos extremistas o había cometido algún crimen. “Son personas normales y corrientes”, dijo.

Tras la supuesta confesión, los uigures son llevados a los centros de detención. El Departamento de Estado de Estados Unidos estima que hasta 2 millones de uigures y otras minorías étnicas han sido detenidos en estos lugares en Xinjiang desde 2017, mientras que el régimen chino indica que son campos “vocacionales” sin abusos, para combatir el terrorismo y el separatismo.

(Reuters)
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Aunque el testimonio de Jiang no pudo ser verificado, el ex policía mostró a CNN su uniforme, documentos oficiales y fotos de sus años de trabajo, que la cadena no mostró para proteger su identidad.

Según sus cifras, estima que unos 900 mil uigures y otras personas de minorías étnicas fueron detenidas solo en un año.

“Soy culpable (...) Aunque sólo seas un soldado, sigues siendo responsable de lo ocurrido”

Ahora en Europa, afirma que tiene dificultades para dormir por su experiencia en Xinjiang. Sabe también que no podría volver a China. “Me matarían a golpes. Me arrestarían. Habría muchos problemas. Deserción, traición, filtración de secretos gubernamentales, subversión. Todos”, dijo.

Consultado sobre qué pasaría si se encuentra con una de sus víctimas de torturas, respondió que se asutaría y huiría. “Soy culpable, y esperaría que una situación como ésta no les volviera a ocurrir. Esperaría su perdón, pero sería muy difícil para la gente que sufrió una tortura así. Aunque sólo seas un soldado, sigues siendo responsable de lo ocurrido. Tienes que ejecutar las órdenes, pero muchas personas hicieron esto juntas. Somos responsables de esto”, expresó.

El ex policía también comentó su decepción con el Partido Comunista chino por la corrupción que vio. “Pretendían servir al pueblo, pero eran un grupo de personas que querían lograr una dictadura”, aseguró.

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