Vacunas en escuelas y pase verde: cómo será el regreso a clases en Israel

El gobierno confirmó que pese al aumento de casos en el país el año escolar iniciará el 1 de septiembre, como marcaba el calendario. Los requisitos para los docentes y el personal

Clases en una escuela de Mevaseret Zion (Reuters)
Clases en una escuela de Mevaseret Zion (Reuters)

Israel anunció este lunes que ofrecerá la vacunación contra el COVID-19 a los alumnos en el recinto escolar, al tiempo que estableció que el curso escolar comenzaría a tiempo la próxima semana, a pesar del aumento de los casos de coronavirus.

Los alumnos serán vacunados en el recinto escolar durante el horario de clase, siempre que los padres lo aprueben”, decía un comunicado del gobierno, que confirmaba que las clases comenzarían el 1 de septiembre.

Los dirigentes israelíes afirman que están tratando de evitar que se repitan los cierres de escuelas en medio de la pandemia de COVID.

El gabinete también decidió exigir un “pase verde” a todo el profesorado y el personal de las escuelas, lo que significa que tendrán que tener un certificado de vacunación o presentar una prueba reciente de COVID negativa para entrar a las escuelas. El tema, según la prensa local, fue tema de discusión entre el premier, Naftali Bennett, y la ministra de Educación, Yifat Shasha-Biton, quien advirtió que no habría suficiente personal sustituto.

El país ha experimentado un fuerte aumento de las infecciones por coronavirus después de meses en los que su campaña de vacunación, que ha tenido éxito en todo el mundo, redujo los casos. El Ministerio de Sanidad dijo este lunes que se habían registrado 6.467 nuevos casos de Covid en Israel en la víspera, con 1.142 personas hospitalizadas.

Alrededor del 30% de los niños de entre 12 y 15 años han recibido dos dosis de la vacuna en Israel, mucho menos que cualquier otro grupo de edad.

Alumnos entran a una escuela de Sderot (Reuters)
Alumnos entran a una escuela de Sderot (Reuters)

El plan de reapertura de las escuelas también exigiría que los alumnos menores de 12 años lleven la aprobación de sus padres para realizar una prueba de coronavirus el primer día de clase.

Además, en las clases de secundaria de las ciudades con altas tasas de transmisión se exigiría que el 70% de los alumnos se vacunaran o se pasaran a la enseñanza en línea.

Algunos miembros del gobierno se habían opuesto a las vacunas en las escuelas, y la ministra de Educación dijo en julio que los estudiantes podrían sentirse presionados por sus compañeros para vacunarse. El lunes alabó el plan en Twitter, escribiendo: “Abrir el año escolar, vital para la estabilidad y la resiliencia mental de los estudiantes”.

Ran Balicer, presidente del panel nacional de expertos de Israel sobre COVID, advirtió en la radio pública: “por supuesto que no será posible prevenir completamente las infecciones”.

La nueva oleada ya ha empujado al gobierno a imponer nuevas restricciones a las reuniones y a lanzar una tercera vacuna de refuerzo para las personas de 40 años o más. El plan del lunes llega un día después de que Israel pusiera en marcha una encuesta serológica nacional centrada en los niños de entre 3 y 12 años, que aún no pueden recibir la vacuna COVID pero que podrían haber desarrollado anticuerpos tras haber tenido un caso no registrado.

El "pase verde" es un requisito en Israel para acceder a espectáculos y otros eventos y lugares públicos (REUTERS/Amir Cohen)
El "pase verde" es un requisito en Israel para acceder a espectáculos y otros eventos y lugares públicos (REUTERS/Amir Cohen)

Pandemia de no vacunados

Según los expertos, esta cuarta ola se ha consolidado por la conjunción de una serie de factores: la propagación de la agresiva variante delta, una errónea sensación por parte de la población de que la pandemia había terminado, el declive de la inmunidad entre los vacunados con el paso del tiempo y la gran cantidad de personas que no quieren recibir la vacuna.

Mientras 1,1 millones de personas se niegan a recibir la vacuna -el 12 % de la población- el país ha centrado sus esfuerzos en acelerar una también pionera campaña de la tercera dosis, que ya han recibido más de 1,4 millones de personas mayores de 40 años desde que comenzaran a aplicarla en julio.

Aunque los ensayos preliminares muestran su efectividad en elevar anticuerpos -un 86 % en mayores de 60 años-, la campaña previsiblemente chocará con el mismo obstáculo: los que no quieren recibir el pinchazo.

“Los no vacunados están sobrecargando el sistema”, explica a Efe Nadav Davidovitch, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Ben Gurión y asesor del Gobierno en la gestión de la pandemia, que señala además que la población de riesgo que decide no vacunarse es la principal razón por la cual los hospitales están recibiendo cada vez más casos serios.

“Los no vacunados tuvieron un papel muy importante en el comienzo de la cuarta ola”, señala a Efe el profesor Bishara Bisharat, también miembro del gabinete de asesores del Gobierno y que opina que “de no haber tenido esta cantidad (de no vacunados), tal vez se podría haber evitado esta nueva ola, o habría sido más leve”.

(Con información de AFP y EFE)

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