La Unión Europea exige mayores esfuerzos contra el blanqueo y el lavado de dinero

El problema central radica en que la mayoría de los bancos y financieras legales no intercambian el flujo de información oficialmente necesaria ni llevan adelante un plan coordinado de cooperación

El director adjunto de Europol, Jean-Philipe Lecouffe (EFE)
El director adjunto de Europol, Jean-Philipe Lecouffe (EFE)

L a Agencia de Policía Europea (EUROPOL), el sistema de vigilancia y control implementado por la Unión Europea (UE) para neutralizar el lavado de activos todavía no ha alcanzado la efectividad esperada, el defecto más relevantes que observa la oficina de la policía de la UE es la vulnerabilidad de su centralización a los ámbitos internos propios de cada país. En consecuencia, la agencia ha recomendado ajustar el control a la realidad global de todos los países asociados ante un problema que engloba tipos delictivos de carácter internacional.

En un Dossier presentado en Bruselas, EUROPOL expuso información verificada sobre la modalidad operativa de las organizaciones criminales y redes terroristas que están intentando utilizar el sistema financiero de la UE para lavar miles de millones de dólares y euros al año.

Más allá de la actividad que ha desplegado la Unión durante todo el año 2020 y lo que va de 2021, su esfuerzo en la lucha contra el lavado de activos no dio los resultados esperados. Algunos funcionarios señalan que la pandemia del Covid-19 ha conspirado contra una mejor estrategia. Sin embargo, los datos que la oficina de EUROPOL ha puesto en conocimiento de las autoridades bancarias en sus países asociados son peores que los imaginados en las investigaciones para la modalidad de lavado de dinero en el viejo continente.

Las autoridades de la UE informaron que entre el 10 y el 12% de las transacciones investigadas entrañan sospechas concretas de ilegalidad a pesar de los ajustes aplicados y la mayor rigidez exigida en los niveles de control, los que no han logrado confiscar en toda zona de la UE más del 1,5% de las ganancias delictivas derivadas de esas operaciones.

Para la EUROPOL, el problema central radica en que la mayoría de los bancos y financieras legales no intercambian el flujo de información oficialmente necesaria ni llevan adelante un plan coordinado de cooperación mútua. En consecuencia, la respuesta a los delitos financieros inexorablemente ha debilitado la persecución y neutralizacion de esos ilícitos dentro de Europa.

El mayor problema es que el sistema y la estructura legalmente establecida contra el lavado de dinero, aunque está activo a nivel interno en cada país no focaliza su esfuerzo a la interpretación de un problema que debe definirse claramente como de características internacionales.

Recientemente, través de media docena de informes, EUROPOL ha podido demostrar que dos tercios de las transacciones sospechosas se producen y son reportadas por entidades bancarias del Reino Unido y Holanda, Londres y Ámsterdam son dos de los centros financieros más grandes de Europa. Inglaterra tiene la poco feliz reputación de encabezar la lista en materia de cantidad de investigaciones de posible financiación del terrorismo, le sigue Estonia e Irlanda como las más dinámicas en la actividad ilícita del lavado de dinero. Sin embargo, algo ha estado funcionando de manera negativa en las investigaciones de EUROPOL ya que son escasos los informes financieros originados en plazas bancarias como Grecia, Chipre y Malta, a pesar del conocido nivel, tamaño y modalidad del sector que recepta y brinda sus servicios a cientos de empresas extra-territoriales que escogen los sistemas bancarios de esos países precisamente por su fragilidad y los escasos controles financieros.

Los funcionarios de EUROPOL han manifestado que la vulnerabilidad actual en delitos financieros es la mayor preocupación expresada por la oficina policial europea, de allí que recomienda la rápida digitalización del sector financiero en aquellos países que están demorados en aplicar toda la tecnología necesaria para enfrentar, por ejemplo, el nuevo mercado de criptomonedas que hace compleja una optima fiscalización de transacciones que plantean mayores obstáculos para neutralizar aquellas áreas financieras que operan en la ilegalidad.

Contrario a lo que se creía, el último informe de EUROPOL advirtió que no todas las entidades bancarias se sistematizaron ágilmente en la implementación de un programa de respuesta ante este tipo de ilícitos, lo que convierte en lenta y a veces inocuas las contra-medidas que puedan bloquear el transito físico o electrónico de fondos que fluyen a nivel internacional de forma instantánea.

A juzgar por la oficina de delitos tecnológicos de EUROPOL, los países de la UE deben establecer una visión distinta, que sea mucho mas amplia, general y supranacional de registros bancarios centralizados para garantizar un mayor intercambio de inteligencia financiera que se adapte a las actividades criminales globalizadas. Si esto no sucede, las dificultades continuarán y el combate contra el lavado de activos se convertirá en mucho mas difícil de neutralizar.

En esa dirección es que EUROPOL ha propuesto a los países de la UE actuar como un centro de inteligencia financiera amplia en todo su territorio bajo una legislación unificada y ágil a efectos de neutralizar las nuevas modalidades utilizadas para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. No se trata sólo de controlar billetes de alta nominación, es conocido que esos billetes los utilizan los narcotraficantes y delincuentes financieros que integran las redes que operan en la UE y en muchos casos ese dinero lavado tuvo su origen en el tráfico de drogas. Además, las agencias europeas deben extremar el trabajo sobre informes descriptivos y más amplios de transacciones sospechosas de bancos y organizaciones financieras, como tambien del negocio de las apuestas legales o ilegales e incluir las actividades de las escribanías y los estudios contables.

Las actividades delictivas tradicionalmente conocidas como el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales continúan siendo las actividades más frecuentes de las redes criminales en materia de delitos económicos, lo mismo para el fraude con tarjetas de crédito, que aunque a menor escala, recauda cifras anuales millonarias y emergen cada vez más como amenazas de alta importancia, particularmente porque derivan miles de millones de dólares y euros a la financiación del flagelo que encarna el terrorismo internacional.

Para EUROPOL, en este momento operan dentro de la UE unos 3000 grupos del crimen organizado, estas redes están ampliando y diversificando el alcance de sus actividades ilícitas. El informe sobre la Evaluación de Amenazas del Crimen Organizado de la UE publicado recientemente indica que la actividad criminal tradicional como el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero, continúan siendo las actividades más frecuentes de los grupos criminales organizados, aunque los delitos económicos y el fraude emergen cada vez más como amenazas importantes de redes más pequeñas, ágiles y dinámicas sobre las cuales debe extremarse el seguimiento y control de sus transacciones financieras.

Los grupos criminales también están involucrados en la inmigración ilegal, la trata de personas y la falsificación de moneda y pasaportes. El incentivo para operar también en la inmigración ilegal se disparó en la UE en los últimos tres años debido a una mayor demanda de mano de obra barata, la que es facilitada por la recesión financiera según indica el informe que, al mismo tiempo, admite que de no tomarse las medidas que exige la agencia policial europea, es muy poco probable que las actividades del tráfico de drogas, el lavado de dinero y la financiación del terrorismo disminuyan en el corto plazo.

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